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El árbitro educador

 

Cuando más estamos acostumbrados  en el futbol base a leer y ver en televisión imágenes o noticias de Insultos entre aficiones,  jugadores, o  agresiones  entre  padres o hacia el árbitro; podemos obtener una buena dosis de oxigeno que limpie  el panorama y de aliento a todos los que formamos parte del grupo de actores que participan cada fin de semana en los campeonatos de futbol y futbol sala de la Región de Murcia y el resto de España.

Javier Martinez Noguera, árbitro de Federación de Fútbol de la Región de Murcia y   miembro compañero del Comité de antiviolencia, racismo y xenofobia de la misma como representante de los árbitros,  ha sido encumbrado a la categoría de vídeo viral este fin de semana en las redes sociales  gracias a una majestuosa o magnifica charla a niños del fútbol base murciano.

Me consta que para él es una más de las  charlas con la que empieza los partidos que arbitra cada temporada de árbitro y van muchas. Y nos alegra más saber que cuando no le damos una difusión de todas las iniciativas de antiviolencia en el deporte, no llegan a ser interiorizadas por los deportistas y sus protagonistas.

¿Chicos, a qué hemos venido?, dijo, para a continuación responder él mismo: A disfrutar, a jugar, a pasarlo bien y a aprender. Esto es un partido, un aprendizaje y nos faltan muchos partidos por jugar en nuestra vida.

 Estas palabras encierran en sí mismo toda la esencia del deporte, de sus objetivos y sobre todo de lo que no les entra en la cabeza a los padres de los jugadores: vienen a disfrutar y pasarlo bien; pero sobre todo a aprender.

Es ahí donde las palabras de Javier toman más importancia si cabe, tenemos que dejar de lado y desterrar definitivamente la imagen del árbitro que simplemente nos vigila, dirige  el juego o  nos dirime las jugadas con mayor o menor éxito.

Es la hora de entender que la  labor arbitral (criticada injustamente y de forma  inexorable por el equipo y afición que pierde), no solo se limita a aplicar el reglamento, sino que es una gran agente educador e integrador en el  futbol de valores de juego limpio y respeto, demostrando que no está reñido el juzgar el juego con  educar a las generaciones venideras en los valores del futbol.

También su actitud templada, comunicadora y con un lenguaje tranquilo y lejos de un estilo autoritario, hace que el estilo de arbitrar ayude a consolidar la concordia en los campos de juego.Pero no solo se consigue con su actuación mejorar el juego, sino que se facilita un mejor desarrollo personal como futbolista y niño, pues con ello se consolidan valores educativos, formativos ante  un desarrollo vital posterior.

Si pensamos solo en ganar, vamos a dejar de divertirnos, y no le falta razón a nuestro arbitro observando  los desagradables episodios de violencia verbal o física que se llegan a ver por todos los campos de la región, como excusa del balón; por ello es de vital importancia educar a los más pequeños en un fútbol o fútbol sala  en el que imperen los valores éticos y deportivos que han hecho posible que sea el deporte más seguido por todos.

 

Otro aspecto educativo que parece alejado de la figura del árbitro que tenemos hasta ahora, es la preocupación por la salud, las expresiones y los gestos hacia los contrarios (que no enemigos) de los otros equipos. En la misma charla les transmitía otra píldora educativa  que se nos olvida  que también es prioritaria:

La salud está en juego y no hay que ponerla en riesgo, por lo que si alguien se encuentra mal paramos el juego, pedimos el cambio, si hace falta, y luego continuamos

 

Lejos quedará el referirnos al árbitro como  esa figura exclusivamente de respeto lejana y poco empática, para entender que el árbitro es un deportista más del partido que simplemente desea tutelar el juego y ser un referente en la aplicación de normas del juego; pero además transmisor de valores más allá de la competición: arbitrar también es educar.

Es educar en no usar violencia verbal, en no recurrir a las malas tretas deportivas, es asumir que los tres puntos no pueden ser la justificación al juego duro, a la tensión, los insultos o las agresiones en el campo. Educar es decirle a los entrenadores que son el espejo donde se educan o pervierten los niños, educar es que vean los padres que el árbitro no es el ogro o chivo expiatorio de sus frustraciones, educar es decirle a todos que da igual de que raza o religión pueda ser el contrario; en definitiva esta charla se hace viral como el mejor antídoto a la violencia en el fútbol base y  así remarcar que  los valores de la formación educativa de los niños muy por encima del resultado.

 

Se nos olvida a todos los adultos entender que el fútbol base es para ellos, para las bases; y no proyectar nuestros sueños incumplidos, ideales imposibles , frustraciones o cabreos que nos hagan concebirlo como una categoría más del fútbol profesional y comercializado. Cuando nos olvidamos que para nuestros hijos no es más que una diversión, les inoculamos el veneno de la competición y hacemos más difícil la tarea de la educación.

Y la inmensa mayoría no llegarán a ser profesionales del fútbol en su vida, pero si van a ser personas que deben vivir con la mejor profesionalidad  moral en su entorno.

Esperemos que todos podamos más pronto que tarde entender la importancia del deporte en la buena educación de nuestros hijos e hijas. Y ojala sigan siendo educados por validos ejemplos  como lo es Javier; un árbitro educador.

Manuel Illera. Psicólogo y educador social

Papá ¿por qué somos ultras?

El diván de mi balón. artículo 1

Hijo  ser ultra es una forma de vivir, sentir y ser que nos hace especiales, únicos y más fuertes; es nuestra religión.

Hijo mío, ya cuando aún eras un niño, en el colegio empezaste a quedarte con los estuches y lápices  que te gustaban de tus compañeros y si te decían algo se encontraban con tus puños, te hiciste el más fuerte. En el patio reinaba tu fuerza  y aunque otros niños te llamaban el nene malo, me emociona recordar que eras de una pasta especial, pura raza de valor.

Recuerdo escuchar a tu tutora decirme que eras un gran travieso y algo más! y yo le dije:

-Señora  este mundo es una selva y manda la ley del más fuerte, si no te temen no te respetan y yo estoy orgulloso de mi hijo.

En tus equipos de fútbol de benjamín e infantil, ya marcabas tu territorio: dos toques en los tobillos, un  codazo al saltar, unos empujones bien dados y todos los enemigos te temían; y los chicos de tu equipo, ¡si esos flojeras!    Te respetaban.

Y yo en la banda junto a  ese entrenador que no os tensionaba nada, yo sí que te animaba:- dale fuerte, que pase el balón pero no el tío!, ¿te acuerdas que satisfechos estábamos los dos?, ¿Te acuerdas que premios te daba por ser el más bravo y temido del equipo? ¡Este es mi macho! ¡El fútbol no es para nenazas!.

Bien sabes tú que no me ponía junto con el resto de los padres del equipo, eran unos sosos, no gritaban, no presionaban al árbitro o al contrario; simplemente se quedaban sentados en la grada (mientras yo me recorría varias veces el campo) y alguna vez decían:

-vamos chicos a disfrutar, vamos chicos a jugar!, ¡así no se puede machacar al rival, claro que no!

Recuerdo que todo iba saliendo bien hasta que en los años de la ESO, cadete y juvenil en tu equipo, aquel arbitro sudaca te destrozo la vida,  Una expulsión injusta por una agresión tuya justa, te costó la licencia para mucho tiempo. ¡Que sabrán los mandamases del fútbol de la guerra que es un partido! .Esto no podía quedar así….
Salí detrás de él por todo el campo y después de cantarle las cuarenta le dije: -“panchito lárgate a tu país que aquí estas infectándonos”. Después le esperé al final del partido y ya sabes cómo acabó
Pero tú también le pusiste fino y en su sitio en tu cuenta de twitter:@ moros, negros y sudacas fuera de aquí . Y yo de nuevo me dije: ¡Este es mi vástago, un tío genial!
Porque yo presionaba a los árbitros, igual que tú, para que nos respetasen, les insultaba porque se los merecían y también me gustaba ese entrenador que os  presionaba al límite, calentaba el partido por el whatsapp: “ -a por ellos, hay que pisarlos,duro y a la cabeza!

Nunca entendí a los padres de tus compañeros, gente sin sangre, sin fuerza, haciendo de  sus hijos unos peleles : sólo querían que sus hijos se divirtieran,que solo son tres puntos,que lo importante es participar ,que—el árbitro es un chaval aprendiendo y nada más, que mejor juego limpio y que las tretas están mal. Decían que no hay que jugar con dureza,que con respeto se disfruta y se gana más, que no hay que insultar a nadie,que no debe beber alcohol o drogas tomar,bla, bla bla…

“¡Mariconadas!  Lo que vale es ganar y machacar, con huevos y picardía, nada de flojera,  el fútbol es para machos y no para nenas: es para padres e hijos guerreros y nada más.”

Dejaste el fútbol  y el rollo de estudiar, pero el fútbol te apasiona y te uniste a los “chicos del fondo radical”, esos sin camiseta, con bufandas, puños en alto y manos mostrando cuernos y peinetas, esos  con bengalas y cánticos para luchar.
¡Que emoción cuando os acompañan los maderos hasta el campo del contrario! ¡Que  espectáculo de color vuestras banderas, las camisetas de calaveras, cascos  y cruces, colores negro, rojo, lila o amarillo! ¡Cuánta lucha en vuestra trinchera, cuanto material para la defensa, bates, cuchillos, navajas y protectores!
¡Cuánto cántico ejemplar para que aprenda el enemigo, el inmigrante, el extranjero, los contrarios políticos, las mujeres y los demás equipos que al campo nuestro vendrán!

Hijo mío, todo esto es mi orgullo, motivo de mi divorcio y la renuncia de tu madre a tu tutela y custodia,pero quiero que sepas que ser como somos es nuestra religión: ultras sin razón.
-Gracias viejo, eres mi señal y mi modelo. Pero, ¿dónde estamos y por qué juntos?

Hijo mío son los Juzgados; el mío Penal  por la puñalada mortal al sudaca del pito  y el tuyo de Menores por la bronca  de lesiones  con los ”ultrafondoradical.


Manuel Illera Hernández. Psicólogo. Comité antiviolencia Federación Fútbol Región de Murcia

 

No estoy preso por la cara,…

 

No estoy preso por la cara, estoy por la educación.

Después de tres décadas habitando los hoteles de la cadena penitenciaria “trena. 5 sombras” he podido por fin comprender una expresión que escuché a mediados de los años 80, cuando simplemente llevaba horas en estos lugares de estancias pagadas:- “Mire Usted, yo estoy aquí por la cara”- “¡mala ruina le caiga al que me mete por la cara”.

Yo inconscientemente preguntaba de forma inmediata por las causas o motivos que al pobre presidiario le habían hecho dar con sus huesos en el camastro de la suite penal. Muchas fueron las explicaciones recibidas y el doble las veces que inicialmente yo empatizaba con su causa y veía hasta fantasmas judiciales en raterillos de poca monta. Claro está que en esos años los jóvenes que se iniciaban en el arte de la reincidencia eran producto en su mayoría de ese caballo demoledor arraigado a las venas que partía la vida en dos a sus moradores y sus allegados familiares.

Ingresaban por la cara, por esa cara enfermiza, huesuda, despellejada, sucia y acartonada; como fruto del devenir por las calles, semáforos, chabolas o frecuentar zonas de coches de lujo o turistas para que; como ratón hacia el queso sustraer lo necesario para adquirir nuevas dosis que le tranquilizaran el cuerpo y le aliviaran su alma de la noche tan oscura que su vida reflejaba.

Eran reconocidos por su cara escuálida y descolocada de tantos y tantos días sin alimento organizado, sin horarios que les guiaran, sin ocupación conocida socialmente y apestados por sus cercanos vecinos, familiares lejanos y conocidos de otros tiempos.

Esa cara de yonqui arrastrado por las esquinas les hacia blanco perfecto para diversas filosofales teorías: es un problema de vicio, es una problema de falta de hombría, es cosa de maricones, es por tener mala familia, es por no se que mono de África o quizás provocado por las farmaempresas mundiales, ¡ es por la cara de tirado la señal que a todos nos convencía del gran problema existente entre una juventud, que dejó de ser marginal para introducirse en cualquier familia!.

Gran parte de esa juventud atrapada ya cumplió con su epitafio: “De algo hay que morir”; otro grupo subsiste amarrándose con uñas y dientes a la solución química que les sofoca la llamada a trotar de nuevo a lomos del corcel y de paso evitar nuevos episodios cleptómanos que les compliquen su vida judicial. También existe un amplio grupo que consiguió recuperar esa cara que no es estigma del potro y de nuevo entre nosotros disfrutan y sufren la vida tan valiosa que gozamos. Cuando la educación e información para la salud apareció en sus vidas ya era demasiado tarde; los hábitos saludables de vida caminaban en sentido opuesto a sus vidas.

Después de una década empezamos a recibir clientes con diferente aspecto pero con la misma reclamación: -“por la cara”. ¡Si señor, estoy por la cara!. Por su rostro, en la mayoría de los jóvenes empezábamos a ver desfilar una generación de funkies, bakaladeros , acid-house y postmodernos y su flirteo con las anfetas, tripis y éxtasis ; empezaron a extender sus noches de marcha hasta el amanecer y en su ritmo descontrolado acababan rompiendo las normas sociales contra la propiedad, salud publica , lesiones u otros menesteres penales. El nivel educativo era mayor que los pobres chicos del bocadillo y la bolsa de plástico, pero la educación se entendía como ruptura con todo lo social, la trasgresión al límite, el respeto al mínimo y las ansias de beberse la vida en una noche al máximo.

Sus rostros estaban erosionados por la falta de luz, el exceso de focos, la sobrecarga del alcohol y la química de lo alucinógeno. ¡Claro que de nuevo estaban por la cara!. Ya tuvieron educación y formación sobre los riesgos, pero los asumieron; ya conocían las consecuencias sociales, pero el modelo de joven aguerrido, rompedor, sin cortarse y vanguardista que les invadía en todo momento desde los mass media; no hizo otra cosa que clones juveniles en el ansia de probar todo lo prohibido y beber de todo lo bebible. La presión del grupo se encargaba del resto en las rutas del bakalado.¿ Era el efecto de restricciones pasadas?

Con la llegada del nuevo siglo aparecen por nuestros complejos hoteleros de variada estancia, sujetos con rostros aceitunados, oscuros, renegridos, livianos, blancos como la nieve y hasta amarillos como el sol naciente. ¡Ha llegado la globalización! ¡Ha llegado la interculturalidad! ¡ Ha llegado la alianza de civilizaciones!. De nuevo me cuenta Igor, Hasan, Lin, Ionut, Edelbiro Alberto y un tal López que les han traído por la cara. ¡Pues mire usted quizás……! Les han traído aquí la parabólica que en el desierto muestra nuestro mar de opulencia, les han desplazado aquí pateras que transbordan al paraíso, les han desembarcado en nuestra tierra barcos apestados de pobreza, han aterrizado en nuestras vida por el reclamo del I+D+D;   con o sin papeles ya les han educado a venir que algo queda, a mendigar que algo llega, a trabajar que mucho hueco resta ( y esa es la verdadera integración) y por supuesto aprendieron nuestros clientes que nuestro sistema penal-hotelero es de los malos los mejores, de los europeos los más solidarios.

Y emerge como la lava de un volcán el consumo de la sustancia otrora exquisitez de los ricos y famosos, el pedigrí que necesita cualquier consumidor: el polvo blanco que estimula el sistema nervioso central hasta distorsionar los circuitos cerebrales. Los últimos inquilinos de los centros tipo son de variado pelaje, clase y estatus social; aniquilando cualquier atisbo de mejora en las adicciones de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Se lleva a la normalidad el botelleo generalizado y compulsivo, se banaliza el consumo de otros distorsionador mental como es el hachís o la maría; aderezado de todo tipo de alcohol o pastis variadas.

Pero siguen echando balones fuera: estoy por la faz, la sociedad, los jueces, el paro, etc.., siempre es culpa del otro. Yo una víctima nada más, mi responsabilidad es nula, es la muestra de sus vidas con objetivos hedonistas como foco principal.

Y de nuevo en estos últimos años, ingresas sujetos consumidores de drogas sintéticas (cristal, ketamina, pcp, caníbal, burundanga, etc..) o de alucinógenos o plantas ancestrales con aires de globalización (aguayasca, kaff, peyote y demás) y sobre todo con patrones de consumo compulsivo acompañados de rituales de sexo y droga que los acercan al suicidio. Todos ellos no asumen sus actos y lo rebotan a las crisis, al juez o la sociedad.

Están por la cara de victimas que presentan a su entrada, siendo algunos carne de cañón de sus entornos sociales y familiares en verdad; pero los modelos aprendidos que nos ofrece el ocio actual no ayuda a modificar sus rutas de destrozo.

Se presenta un mal mayor en el futuro si no se cambia el troquel de un modelo educativo desnaturalizado y toxico que nos han mostrado como guía a seguir: consumo a ultranza, todo fin justifica los medios, hay que vivir todo el fin de semana de fiesta a todo precio y salga el sol si quiere salir. La ausencia de una educación basada en el respeto, la tolerancia, el disfrute de lo natural y sencillo, los hábitos saludables y la conformidad con lo que poseemos es la esencia de estos lodos que en la calle son barrizales.

Así es que dicho lo dicho y como seguimos recibiendo numerosos comensales en estas posadas procesales, aún no ha llegado nadie que eche la culpa de sus males a una educación no apta para mortales y que por fin no se oiga sólo: “ por la cara estoy aquí”; espero que la revolución educativa nos de un lavado de rostro en esta faz social de adiciones tan ajetreada.

Manuel Illera Hernandez. Psicólogo y Educador

Violencia versus Democracia ¡ojalá gane el mejor!

Decían unos políticos madrileños progresistas que la muerte del mantero era fracaso de la democracia. ¡ Es verdad ! Democracia es ley y los inmigrantes explotados por mafias que incumplen la ley es prueba de ellos.

Campan a sus anchas en mercadillos, sin pagar impuestos como los sacrificados comerciantes de la zona, casi toda su ganancia que entregan al almacén de importación es en dinero B, y a pesar de todo vemos el delito de falsificación y de receptación como normalizado. Si la policía local los desaloja son franquistas, si les pide documentación son racistas y si se le inicia expediente de expulsión son xenófobos.

Cierto es que  la muerte del mantero fue por culpa de la Constitución pues no se aplica realmente además del código penal. El artículo.14 dice que somos iguales ante la ley. ¿Por qué los manteros no pagan impuestos, plaza de mercado o hacen la declaración de la renta? ¿Porque pueden estar sin tarjeta de residencia si tenemos que estar legalizados todos los demás? Si queremos cumplir la normativa  o se les dan papeles o se les impide estar ilegales. De nuevo fracasa la Constitución y la ley.

Pero siempre existen agitadores de Ayuntamiento, partidos rupturistas con la norma suprema que lejos de ganar a los  otros partidos  diferentes en las urnas,  agitan a los descontentos de cualquier pelo para ganar el partido con penalty simulado. Ya me imagino, como ejemplo de coherencia,  que tienen acogidos un par de manteros en su casa dándoles cobijo, comida  y dinero de sus sueldos de políticos y sus ganancias por la plusvalía de sus negocios  inmobiliarios.

Sin embargo el cinismo es supremo: antisistemas y anticapitalistas que comen beben, viajan y van de concierto como los demás,( ¿o entregan sus sueldos a ONG s de pobreza?) , es decir no les vemos irse  a países no capitalistas y sin gobiernos que cumplan sus sueños dorados. Quizás encontraremos algún día políticos y partidos ofrecidos en los top manta mejores que los originales y desearemos también comprarlos.

Solo defienden la ruptura por sistema, porque lo permite el sistema precisamente con las libertades consolidadas.  Justifican sino alientan actos vandálicos contra mobiliario urbano que pagamos todos, recurren a violencia gratuita para un soterramiento por imitación de Gamonal. No dudan en manejar a   personas y utilizarlas  sin compasión, recurrir a nobles y damnificados  jubilados y sus  pensiones para agitar las calles.

También es un fracaso de la democracia y la ley  las más de 500 agresiones a sanitarios con médicos a la cabeza durante los últimos años, la existencia de  maestros desprotegidos ante tanto bullying hacia ellos,  okupas de la propiedad de otros que son los  pagan sus impuestos de bienes inmuebles, ultras de todo pelo que campan con ideas, emblemas, signos y actos  de racismo, xenofobia e incitación al odio, homenajes a terroristas asesinos y colaboradores sin que la justicia intervenga de forma contundente; o por no olvidar las agresiones físicas o verbales infames y de cobardes a religiones que no procesan la venganza sino el amor eterno.

Peor es la agresión verbal que arrasa en medios de comunicación y redes sociales: franquistas, sectarios, indecente, sinvergüenza, jetas, vagos, corruptos, mierdas y ladrones. Es gran muestra de que nuestros políticos son el espejo maloliente y oxidado donde no debemos reflejarnos. El poder del argumento político se perdió hace mucho tiempo, difama e insulta que algo queda.

En Twitter amenazan, desean la muerte, jalean los daños del contrario intelectual, se mofan de los grandes crímenes de la humanidad o de España, desean muertes de toreros, insultan y expulsan al contrario político.

Asistimos a vídeos donde queman fotos de rey ,del presidente o del contrario político;  y hasta la justicia suprema europea lo justifica en aras de libertad de expresión, impiden conferencias del que disiente, escrachean al que no piensa como ellos, exigen libertad de expresión para los que agreden al concejal contrario, acuden con explosivos a una manifestación y son capaces de justificar un asesinato de un pececito en manos de una asesina blanqueando su criminalidad  en base a  su color de  piel y ser inmigrante. ¿Habrá país más acogedor y protector social que el nuestro incluso con los que no desean su integración social?

Otra muestra de las carencias de nuestra norma magna y su cumplimiento  son las pintadas en paredes, puentes mobiliario urbano, monumentos, etc. Hemos normalizado la chapucería del arte y sus expresiones.

A veces pensamos que el mundo está dañado en valores, pues algunos se niegan recibir a los padres de las víctimas más brutalmente asesinadas de nuestra tierra española y se les cae la baba posando en la casa de la democracia con familiares de ultras contra el estado español y sus fuerzas de seguridad. Sencillamente mi sentido común me está fallando, pues no lo entiendo y no lo digiero bien. ¿Estaremos  viviendo una pesadilla? ¿Acaso hemos perdido las riendas de la defensa del humanismo sin odio?

Cuando alguien usa la violencia como herramienta de trabajo y no sufre castigo social, judicial y penal por ello se refuerza en sus posturas. Así podemos socializar la agresión y la violencia, podemos utilizar a cualquier colectivo como borregos para nuestros fines agitadores. Y de esa forma normalizar la ira, expandir el odio al diferente y servir de modelo a antisistemas, anticapitalistas y ante todo  hundir en el fango lo que huela a convivencia, respeto y tolerancia.

A medida que las canas peinan en mi cabeza intuyo un deterioro moral evidente. Se pierde respeto al anciano, al médico, al maestro, al policía, al juez y al político honrado sensato y tranquilo.

La corrupción, el tráfico de intereses, y la poca o baja moral de un político no puede ser la justificación que permita el ataque al contrario político, el pensar que los fines justifican los medios y menos sentirse orgullosos por dinamitar la convivencia establecida desde la entrada de la Constitución. Para ello están los jueces y tribunales.

El acoso sufrido por lenguas y símbolos en la época anterior a la carta magna no puede ser el resorte de la venganza para arrinconar el castellano, las inmersiones lingüísticas ahogan a sus hablantes y por ende hundiendo al segundo idioma mundial. La estrechez de las mentes no permite que el sentido común se active, el pensamiento crítico acaba por ser amargo, se convierte en pensamiento cítrico.

El inmigrante de Lavapiés llevaba muchos años huyendo, como huyen los manteros de cada pueblo de España, y no son los responsables últimos de este gran negocio de la falsificación; pero eso no justifica y avala  que se pueda cometer delitos de nuestro código penal. Los partidos deben ganar en las urnas, pactar hasta la saciedad, cambiar una y mil veces las leyes que nos sujetan, pero sobre todo debe conseguir nuestro voto y no nuestra ira y violencia.

 

Esta violencia que desgarra la democracia que todos y por bien de todos nos hemos forjado.   ¡El uso de la violencia es la muerte anunciada de una democracia aun no consolidada!

 

Manuel Illera Hernandez. Psicólogo y educador

 

Apuestas, ludopatía con responsabilidad

Nos sorprendemos cuándo abren los telediarios con noticias de que jugadores de fútbol han sido detenidos, que algunos ingresan en prisión por ser miembros de mafias de apuestas allá en la china milenaria.  ¡¡ cómo han mejorado estos desde el libro rojo de Mao !!

Ahora resulta que la gente apuesta por partidos ganados o no, número de goles ,por qué jugadores jueguen o no, metan goles o no, saquen córner o no, o simplemente toquen el balón de una u otra forma….y mientras gentes del mundo apostando.

Pero el negocio para estas mafias es claro: durante los partidos se hacen o no se realizan ciertas prácticas deportivas en el campo de juego y así se consigue que los propios jugadores, directivos, entrenadores, y algún árbitro modifiquen de forma fraudulenta el partido jugado y por ende se embolsen algunos miles de euros que en la mayoría de sus clubs no los recibirán nunca, además del negocio que supone para  aficionados y profesionales del juego.

Todos sabemos que los futbolistas comen , visten y  pagan hipotecas ; y con los sueldos que cobran deben mantener a las familias. Por supuesto que no deben apostar todo al fútbol y deben formarse para cuando acaban su carrera deportiva; pero en categorías inferiores no deberían firmar contratos de difícil cobro. Solo cuando el fútbol profesional se reduzca hasta 2ª B se evitaran muchos futuros casos de los negocios de apuestas.

Queda claro que hablar de un deporte noble en el caso del fútbol hay que aceptar múltiples impurezas que le acompaña. Es un negocio en todas sus facetas: representantes, comisionistas, deudas a haciendas y seguridad social, impago de proveedores, liquidaciones patrimoniales….; pero la pelotita sigue rodando para dar rienda suelta a la pasión del deporte rey. ¡La gente queremos pan y fútbol!

Hemos pasado en las ciudades de estar rodeados de videoclubs a tiendas de todo a cien, pasando por comercios de ordenadores, hasta llegar a la invasión de apuestas para todos.

No sé puede cruzar por la ciudad sin darse de morros varias veces con esos nuevos locales de aspectos deportivos externos con luces psicodélicas en los cuales no encontrarán una sola actividad , utensilios o aparatos deportivos.

Se nos ilumina la vista y se nos dispara la atención, se nos reclama como ratoncitos de ese Hamelin disfrazado de crak futbolístico mundial. Nuestras pulsaciones se disparan, nos cuesta algo más respirar, el deseo de acceder a ese mundo de sueños de fortuna nos inunda. Cómo ratoncitos también sabemos que con solo una monedita podemos recibir un premio muy apetecible y nos introducimos en la rueda de la adrenalina de las monedas y las apuestas. O a través de un clic en nuestro teléfono inteligente.

De la misma forma no bombardean en la televisión con mil y una casas de apuestas, todas ellas recomendadas por jugadores, artistas y héroes de nuestra sociedad consumista. Si ellos lo recomiendan que son triunfadores, mi ego quiere soñar con mayores lujos y riquezas. ¿Si ellos pueden, porque yo no?

‎Solo es cuestión de suerte y serás como ellos: ricos, guapos y envidiados. O simplemente taparás agujeros de pobreza, o al menos podrás darte un capricho……por un puñado de monedas. La sociedad está tranquila pues nos lo dicen con afecto y claridad: juega con responsabilidad.

‎Claro que somos responsables de depositar nuestro dinero en la ruleta de la fortuna, es evidente que nadie te obliga a penetrar en las casas de engruñeeuros y apuestas deportivas físicas o con tu aplicación telefónica; y sobre todo ya somos mayores para hacer de nuestro ocio una suerte de adivinación.

‎Pero hay algo que no me permite digerir en mi molino cerebral el mensaje más cínico y tóxico con el cual las empresas del juego cierran su publicidad: juega con responsabilidad.

A mí ,‎me inspira mejor la palabra corresponsabilidad, porque la mayor franja de ludopatía se la llevan las apuestas, porque los más jóvenes son el grupo mayor de usuarios y sobre todo porque como todos sabemos la banca siempre gana. Pero las grandes casas de apuesta les importa muy poco que niños, jóvenes y adultos sean los futuros ludópatas, simplemente la pela es la pela y no interesa la filantropía y el humanismo.

Bajo la falacia de juega de forma responsable dejamos que cerebros de jóvenes inmaduros, al igual que ratones abducidos al sonido de los euros  se queden atrapados y condicionados a una de las peores adicciones junto a las drogas: serán con toda seguridad futuros ludópatas.

Pondremos en el mercado de los nuevos adultos a sujetos que cuando no superen su adicción al juego destrozaran sus vidas escolares, laborales, familiares, judiciales y además serán nuevos arruinados económicos con patologías psicológicas.

Para jugar con responsabilidad es necesario ser maduro y con mucho autocontrol. Dudo que todos los que como llamada de su ídolo particular acuden a las apuestas sean capaces de no caer en las garras del juego. Es querer parar un miura con una servilleta de papel, el deseo se instalará en la mente y la práctica compulsiva de las monedas o apuestas hará el resto.

Quizás las casa de apuestas nunca asumirán que son corresponsables de los numerosos dependientes de sus negocios florecientes, quizás nunca conocerán a los familiares que sufrirán sus estragos, seguro que nunca ayudarán a cubrir sus deudas y seguro que no abonarán sus tratamientos y terapias para rehabilitarlos, o quizás los gastos de sus entierros.

Pero nunca podrán dejar de asumir que alcohol, tabaco, drogas y juego son los que hacen que unos jóvenes de diferente sexo y edades sean futuros enfermos sociales. Esto no es una apuesta, esto ya es realidad.

La riqueza no justifica todo y una frase final camuflada de bondad no exime de la verdadera responsabilidad, por ello deben apostar por jugar con sensibilidad social.

  Manuel Illera Hernandez .Psicólogo y educador.

Surcando los negros y moros, perdón los negros mares…

 Aris Messini

Ya no nos inmutamos cuando un día tras otro, nos invade nuestras retinas esas pateras a la deriva; esos restos de embarcaciones esparcidos por la costa o esas apestadas barquichuelas de rostros oscuros, aceitunados, despavoridos y asustados.

Un día tras otro visionar esta realidad no nos produce ningún sobresalto, solamente una vaga conciencia del primer mundo, un atisbo de compasión y un hipócrita lamento: “pobrecillos ¡lo que sufren por buscar un mundo mejor”. Y ahí acaba nuestra valoración ético-moral.

Hasta hace muy poco, las únicas imágenes marítimas que se asomaban a nuestros hogares a través de la antigua pequeña pantalla, eran campeonatos de veleros, remeros esforzados, los surfistas osados, la copa América, la puesta de largo marítima de la casa real , los pescadores abnegados en plena faena, los cruceros  y los mercantes en alta mar.  Era la viva y bella imagen de los barcos surcando el Mediterráneo; pero nos quedaba por llegar a nuestros hogares la negra y horripilante  imagen de las pateras que van surcando los negros y moros, perdón los negros mares.

Hemos cambiado las cajas de sardinas y los  langostinos, por seres humanos amontonados, hambrientos, con la muerte silbándole cerca, sin futuro cierto y con el miedo adosado a sus carnes. Pero no siempre el barco llega a puerto, a veces, la mercancía de ultramar de un mundo soñado sirve de pasto a nuestros peces.

Mientras los ricos occidentales, nos afanamos en conseguir ayudas al tercer mundo, congresos de ONGs, maratones tv- cooperación, solidaridad con ropas y enseres, etc… Pero  con perdón y sin animus molestandi ¡esos son brindis al sol frente al problema real .

La solución es menos   dar limosna en el  IRPF a la solidaridad, conciertos musicales frente al hambre, ayuda humanitaria, cruces rojas o islámicas de la inmigración, guardias civiles de acogida, salvamento marítimo,  nosecuentos grupos de tu ciudad acoge y más  inversión en  desarrollo agrícola e industrial  en esos países. Dejémonos de postureos del buenismo desde nuestro mundo de confort.

Necesitamos una decidida fortaleza internacional de expulsar de sus tronos y por todos los medios; a regímenes políticos dictatoriales, medievales, autárquicos o “elegidos divinos”, pues son también el gran freno al desarrollo económico de tantos países pobres que son fuente de la inmigración actual.

Basta ya de generar guerras que destroza sus pueblos y producen sacudidas de refugiados despavoridos, tienen que dejar atrás carreras armamentísticas de largo alcance y centrarse en el cercano pueblo afligido de integrismos y batallas tribales. El mundo del estado del bienestar no puede ponerse de perfil ante los recursos dilapidados para crear destrucción y no desarrollar escuelas, fabricas y granjas de desarrollo. Sencillamente ningún continente esta preparado para acoger miles de millones de refugiados, perseguidos, hambrientos y desnutridos.

Todo consensuado por ONU, USA, G-20,  UE y todo el que quiera arrimar el hombro; y ¡basta ya de poner tiritas a heridas desgarradas por la injusticia y el hambre! ¡Menos comidas de trabajo y más trabajo para dar recursos propios a estos pueblos!

Hasta que esto no ocurra,  no podremos nunca dejar de ser la punta de acogida de la masa de hambrientos y refugiados. Y están esperando ya millones de refugiados y pobres para llegar al rico continente europeo.

Nuestro desarrollo económico español está íntimamente ligado a la llegada de mano de obra inmigrante. Hemos conseguido por fin el sueño anhelado,  de ser y estar en Europa, aunque también conlleva esta avalancha inmigratoria una bolsa de delincuencia, que en algunos casos carece de escrúpulos y valoración hacia  la propiedad y la vida ajena.

A todos los inmigrantes  honrados y trabajadores  de España; es importante hacerles saber por parte nuestra,  que los necesitamos para nuestro desarrollo económico, industrial y sobre todo personal. Tenemos que superar nuestra ayuda misionera y piadosa, para interrelacionar con ellos de tu a tu, como uno más. La integración es dificultosa y lenta; pero como apisonadora, segura y firme.

También es necesario que todos los que han recibido la acogida de este país, , sepan respetar todas las normas de convivencia del lugar que les acoge y , sobre todo, deban exigir, denunciar , frenar y demandar su exclusión ; a todos los conciudadanos que dada la gravedad de sus delitos no respetan las normas básicas de una sociedad civilizada que les acoge.  Esta será la única forma para desligar definitivamente de la mente de todos, la falacia  aprendida del binomio   delincuencia-inmigración.

                La inmensa mayoría de  población inmigrante es gente trabajadora, solidaria, con todas sus ilusiones en un futuro mejor para los suyos, anhelando y ansiando volver a sus raíces; pero intentando dejar de lado el hambre y las penurias conocidas. Flaco favor les hacen los sujetos de vida profesional delictiva, pues cada noticia de un delito cometido, son lanzas de acero que se incrustan en la mente colectiva asociando el color de la piel, la religión o las costumbres diferentes a la práctica de la delincuencia organizada.

Nuestro país España está inmerso en un proceso de ajuste e integración social no exento de problemáticas, choques culturales y atascos lingüísticos; pero en pocos lustros estaremos acomodados los unos y los otros en una realidad más gratificante y placentera si sabemos usar la prevención como instrumento de intervención.

Recordando nuestro mar Mediterráneo, puede ser de nuevo un lugar donde nuestras embarcaciones se dediquen a su natural cometido: pesca y recreo surcando los mares no llenos de moros sino de meros, no de negros y refugiados, sino de navegantes integrados.

Manuel Illera . Psicólogo y Educador

 

Ultras del futbol, muere Inocencio en Bilbao


Estamos desayunando y nuestra tostada o café se atragantan ante los titulares de los medios de comunicación: “Los ultras del Spartak de Moscú provocaron el caos en los alrededores de San Mames y un policía falleció tras sufrir un infarto antes del encuentro entre el Athletic y los rusos.”Sobráis en Bilbao!! No os queremos!! Tolerancia cero. El que la hace la paga..”. refiere el Alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto
Los ultras rusos de los Gladiator Firm llevan años destacando por su extrema violencia. Ha
superado con creces a los famosos hooligans británicos. Nos viene a la memoria tragedias entre ultras de aficiones donde se enterraron muchos muertos, como en la tragedia de Heysel, en el estadio Hillsborough , etc. (La UEFA fue implacable con el Liverpool al que castigaron cinco años sin jugar en Europa) Ahora no hay medidas drásticas a pesar de los graves incidentes actuales. ¿A que esperan las más altas instancias del fútbol para actuar?
Y sobre todo solo tenemos que ver nuestro país para no olvidar las muertes de aficionados al futbol (Iñigo Cabacas, aficionado del Athletic , Manuel Ríos Suárez, aficionado del Deportivo, Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, Emiliano López Prada, recibió dos puñaladas al celebrar un gol del Barcelona, Guillermo Alfonso Lázaro, falleció a consecuencia de las heridas que le causó una bengala en Sarriá , Frederic Rouquier seguidor francés del Espanyol .etc..….) o propios ultras como Jimy seguidor del Deportivo.

Precisamente son los ultras, los radicales, los más explosivos de los clubs, los que presentan la paradoja y aberración del aficionado al futbol: son la muestra de la manipulación perversa del  sentimiento y amor al club. Son los que parece que aman al club y los que más daño le hacen con sus palabras y hechos. En ellos realmente se esconden a desviados de las normas sociales (racismo y xenofobia, homófonos y machistas) ¿o nadie recuerda los insultos que referían a una mujer de un jugador denunciado por maltrato? Son verdaderos, enfermos de valores sociales,mostrando su amor al club con destrozos, peleas y de nuevo muertes. No les preguntes por master, trabajos o hábitos saludables de vida, pero sí son especialistas en drogas y alcohol. Es la decadencia del deporte, la antítesis de lo cognitivo. ¡Pero les pone tanto tener a la policía delante!


Se escudan en el escudo para aflorar sus instintos más primarios: violencia verbal como
antesala de la física. Y además con la mirada de perfil de clubs y jueces deportivos ante tanto gritos racistas, invitación a odio, banderas ilegales, xenofobia. Lamentablemente cada día en nuestro planet del futbol hispano oímos y vemos como nos retumban los ataques verbales y físicos desde todas las esferas y protagonistas de la escena balompédica.
Nos refieren los analístas deportivos (La investigación de la cadena SER analiza más de 1,9 millones de comentarios realizados durante los principales partidos de las temporadas 2016-17 y 2017- 18, además de la Supercopa de España y la Copa del Rey de esta temporada) que:
– durante un partido de fútbol, 1 de cada 4 comentarios son racistas, xenófobos, machistas e insultos;
-que el 19,6% de los comentarios en redes durante los partidos de fútbol son violentos,
-que 1 de cada 3 usuarios emite un insulto en las redes sociales en el marco de estos encuentros,
-que existen 40.900 comentarios sexistas entre los que estaban ‘putería’, ‘puta’, ‘cántico’, ‘mujer’, ‘cama’ y “Shakira es de todos”,
– los insultos más frecuentes son los siguientes: puto, enano, cabrón, mierda, facha, imbécil, hijo de puta, desgraciado y subnormal,
– que el perfil de los hinchas “violentos” en redes sociales: el 82% son hombres frente al 18% que son mujeres.
Y que por tipología os más frecuentes eran los insultos (63%), seguidos por expresiones relacionadas con la discriminación social (12,1%), el machismo/sexismo (10,6%), la homofobia (7,7%) y el racismo (6,7%).
Por otro lado vemos cada vez más frecuente que jugadores increpan al público con gestos
camuflados de normalidad, palabras o mensajes con intención de menosprecio o incitación al odio, que por motivaciones lejanas de la Ley del deporte y Comités deja sin expediente disciplinario o sanción merecida cualquier expresión de agresividad verbal o no verbal….un Pique xenófobo entre jugador y aficiones que Tebas a dañar al final…
¿Se imaginan que un árbitro de rienda suelta a su agresividad porque miles de
espectadores se acuerdan de su madre y le desean lo peor en su vida cada fin de semana que pita? ¿Permitiríamos que mandara callar, usara una peineta disimulada, cuernos o insultara al mal llamado a veces respetable?

De nuevo esperaremos que algún ultra pasado de revoluciones pierda su cabeza y se exprese a su manera contra el aficionado contrario: quizás lesiones, quizás agresiones graves, quizás otra vida perdida… Todo por el amor a mi club
Pero el alcalde bilbaíno tiene razón: Sobráis en Bilbao!! Sobráis en España!! Sobráis en el  mundo!! No os queremos!! Tolerancia cero.
Y no lamentaciones oficiales y populares….¡ tú puedes empezar en tu campo de fútbol base o algún día estarás en los titulares! ; porque como todo en la vida nace, crece y se desarrolla, y la violencia ya aflora desde benjamín con todos sus protagonistas: jugadores, delegados, entrenadores, padres y aficionados que se escudan en su escudo para justificar lo injustificable al sentido más dañado y humillado en el día de hoy con la muerte de Inocencio: el sentido común.

Manuel illera Hernández . Psicólogo y educador

 

Yo controlo

Yo controlo mi forma de bailar porque es total…..” relataba una vieja canción de moda en los años 90 (aunque quizás decía no controlo…) y acto seguido nos movíamos en la pista de la discoteca, pub, local o concierto que se preciara de la forma más endemoniada, estrambótica o histriónica posible.

A mayor desinhibición corporal mayor era la llamada de atención del personal, cuanto mayor se presentaba nuestro desparpajo de extremidades acompasadas mejor éramos reconocidos como miembros de la tribu de crápulas y noctámbulos de la movida……; y cuando más especial era nuestro descontrol escénico cuan mejor era nuestro icono modernillo y de estatus.  Resumiendo a un alto zigzagueo corporal ajustado al zumbido musical le correspondía más alto éxito grupal. Y  dicho disfrute  místico-musical es maravilloso si  es consecuencia del perfecto uso racional y emocional de nuestro ser, si no es producto de agentes extraños a nosotros.

Después llegaron épocas de altas horas de marcha o movida acompañadas de la música machacona o bakalaera unidas al alcohol; y eso trajo consigo que el reloj  alargara su presencia hasta alcanzar el “abierto hasta el amanecer” y superarlo con creces, pero siempre con la movida de fondo, la fiesta, la noche, el buen rollo, las fiestas rave, los macros, fiestas electrónicas, Chemsex, etc…

Siempre hemos elegido el grupo como comunidad de intereses, anhelos, ilusiones, ocio, divertimento y familia no congénita; hemos deseado ser miembros activos y considerados, elementos de pleno derecho y hemos adaptado y adoptado nuestro comportamiento al alma o señal característica del grupo. La propia supervivencia de relaciones sociales y la comunión de estilos, gustos o hobbys han sido la razón justificativa precisa para que ello sucediera.  Pero  unos jóvenes con menor fuerza de carácter o autoestima, han perdido parte de ellos mismos   y sufrido el impacto de la presión grupal  para poder ser admitidos y pertenecer a ese grupo de referencia.

En la presión del grupo radica la explicación al sometimiento de los adolescentes al emblema conductual del mismo; y cuando el líder o lideres derivan en consumo y abuso de drogas legales y no legales, acaban por absorber al jovencito o jovencita de turno que no sabe decir no a ciertas conductas que intuyen serán malas consejeras en el futuro. Y todo por no ser excluidos.

Cuando nuestro autoconcepto es débil, nuestra personalidad se resiente y precisamos cualquier aderezo o suplemento químico que nos dé lo que la naturaleza nos ha privado; sin caen en la cuenta que los valores humanos son tan diversos como sujeto habitamos este mundo.  No hacer frente a nuestras limitaciones o asumir nuestras carencias de forma natural y serena es estar sumido en la despersonalización o el teatro de marionetas que supone ingerir sustancias que nos aportan la simpatía, verborrea, imaginación, locuacidad, valentía con el otro sexo, emociones virtuales o deformaciones que en realidad no forman parte de nosotros.

Cuando despertamos de la burbuja nuestra conciencia nos descubre constantemente a la realidad y nos resulta difícil digerir la falta de personalidad que tenemos cuando no  disfrutamos de nuestro carácter o rasgos  personales y los enmascaramos en el fragor de la batalla nocturna y en aras de la modernidad exigida.

El consumo de sustancias de diseño (pastillas, rulas, pirulas, ketamina , GHB y éxtasis, demás derivados),opiáceos (heroína, krokodil metadona, naltrexona,..) estimulantes ( cocaína, anfetas, speed ,cristal, etc..) , alucinógenos (LSD, cannabis, flakka, spike,  hongos , etc.) y demás sustancias farmacológicas de uso no terapéutico ; todas ellas bañadas en alcohol y tabaco, consiguen que nuestro cuerpo (por nacimiento equilibrado) sufra las transformaciones químicas suficientes para que progresivamente se deteriore hasta que no tengamos soluciones a nuestro alcance y nos invadan las lesiones cerebrales, fisiológicas, psicológicas y por supuesto conductuales.

El siempre mencionado y excusante “YO CONTROLO”, se transforma en “yo descontrolo, necesito, preciso, no puedo abandonar y es superior a mis fuerzas”. El craving o deseo hace todo lo demás… El principal efecto de todas las sustancias adictivas es el mismo que las define: crear dependencia física y psíquica para conseguir con posterioridad conducir al sujeto al máximo desamparo que no es otro que tocar fondo como ser biológico, personal y social.

Si nuestro organismo dispone de una química exacta para la supervivencia ¿por qué modificar nuestras estructuras y circuitos neuronales y neurotransmisores?  ¿Puede ser una sustancia como la ketamina o el ghb (anestésico de animales o  el éxtasis líquido) algo inocuo o sin efectos para nuestro organismo?  ¿A quién se le pasa por alto que componentes de las drogas de diseño de añadidura como la estricnina, talco, yesos, fármacos de diferente índole mezcladas o cortadas con estimulantes o alucinógenos puede acarrear consecuencias positivas para nuestras neuronas?

Anular nuestro sistema nervioso es producto de este consumo, pero anular nuestra voluntad es el efecto más grave que nos puede acarrear; ES LA  MUERTE EN VIDA.

Hoy gracias a los medios de comunicación de masas disponemos de toda la información posible sobre los efectos de las sustancias denominadas drogas (legales o no) y no es de recibo ignorar las consecuencias evidentes y videntes que acarrean. No podemos cerrar nuestra vista y nuestra mente a nuestro entorno de ocio….¡ no consiste en no disfrutar del momento! Consiste en permitir que esos momentos seamos nosotros mismos, sin aditivos, y sepamos explotar lo mejor que poseemos sin buscar ropajes que no poseemos. Tristemente podemos perder la más autentica y explosiva de las emociones: SER FELIZ CON NUESTROS PROPIOS RECURSOS, y mejorar las carencias que presentamos.

Alejarse de la realidad, la despersonalización, la ilusión mental artificial, la elucubración química psicoactiva es sin más remedio la “defecación mental” inducida por la masa, la moda, la presión del grupo, la falta de autoconcepto suficiente y  la pérdida de la autoestima.  Si valoramos en algo nuestra naturaleza mental y biológica y lo que es más crucial, el ser un sujeto con identidad propio y no un simple borrego; debemos conservar y desarrollar nuestras capacidades y no anularlas con vestimentas de ficción.

Controlar es no verse desbordado por la realidad, es ser inteligente emocional y socialmente, es disponer de los recursos precisos ante nuestra existencia social. El “yo controlo y nada pasará pues lo dejo cuando quiero” puede ser el comienzo del mayor de los sucesos: perder la vida biológica, mental, familiar, judicial, penitenciaria, laboral y además nuestra dignidad.

MANUEL ILLERA  psicólogo-educador Social