Viernes, 19 de Marzo de 2010

Despertar al fascista

Rafael Fernández, el Rafita

Rafael Fernández, el Rafita

El sábado pasado, la policía detuvo a Rafael Fernández, El Rafita, uno de los autores del asesinato de Sandra Palo, cometido en 2003. Era la tercera vez que El Rafita era detenido en los últimos seis meses por la presunta comisión de un delito. El Rafita fue juzgado con la Ley del Menor por violar, atropellar, matar y prender fuego a Sandra Palo, ya que cuando cometió el ominoso asesinato era menor de edad. Fue condenado a pasar cuatro años en un centro de internamiento y luego, pese a que todos los especialistas que lo habían tratado habían dictaminado que no estaba preparado para su reinserción, y Rafael no mostraba ningún tipo de arrepentimiento por los delitos cometidos, fue puesto en libertad vigilada durante tres años. Aquí surge el problema legal. Al cumplir la mayoría de edad -actualmente El Rafita tiene 21 años-, ya no puede estar bajo la tutela del tribunal de menores que lo juzgó. Pero, por otra parte, Instituciones Penitenciarias no se puede hacer cargo de ese tipo de vigilancia porque las medidas impuestas con arreglo a la Ley del Menor no son de su competencia. Como resultado, Rafael Fernández estaba de hecho en completa libertad, y en su uso cometió tres delitos en los últimos seis meses.

El domingo pasado se cumplió un año del asesinato y violación de la joven Marta Del Castillo. La instrucción del caso está a punto de finalizar y de todos los presuntos implicados sólo permanece en la cárcel Miguel Carcaño, el supuesto asesino de la joven. Los expertos opinan que, en ausencia del cadáver de la víctima, será difícil probar durante el juicio otra cosa que un delito de homicidio. Todos los intentos por localizar el cadáver de Marta han sido infructuosos, pese al despliegue humano y de medios en tres enclaves sucesivos diferentes. Cuesta creer que en la policía española no haya agentes con la suficiente experiencia y conocimiento de su oficio como para conseguir que los jóvenes inculpados confesasen qué habían hecho con el cadáver de Marta, en el plazo que concede la ley antes de aplicar el hábeas corpus, o, al menos, obtener pistas fiables para abordar su búsqueda con éxito. Cabe la sospecha de que un garantismo escrupuloso de los derechos del acusado haya conducido a que, informado por los abogados de que sin cadáver la acusación se tambalea, se haya dedicado a manejar a su antojo unos interrogatorios de guante blanco para eludir el peso de la ley.

El fascista vive agazapado en todos nosotros y sucesos como los de El Rafita y Miguel Carcaño lo despiertan. Ya ha habido voces en el sector más oportunista y populista del PP que, utilizando la conocida técnica de tirar la piedra y esconder la mano, han declarado que hay que abrir el debate sobre la introducción de la cadena perpetua en el sistema penal español. Con Esperanza Aguirre a la cabeza, el PP pretende ganarse al fascista durmiente agitando la alarma social que producen este tipo de casos. Al poco, la secretaria general ha negado que se vaya a introducir la reivindicación de la cadena perpetua en el programa electoral del PP, tratando así de no alejar al votante centrista, que le es imprescindible para ganar las próximas elecciones. Es el mismo populismo de amagar y no dar para atraerse a los potenciales votantes de las dos bandas del espectro de la derecha que los dirigentes populares han manifestado con las iniciativas de los ayuntamientos de Vic y Torrejón sobre el empadronamiento de inmigrantes.

La mejor manera de no despertar al fascista durmiente es corregir los fallos del sistema que causan la alarma. Hay que corregir tanto los excesos de garantismo, como una Ley del Menor que no contempla otro horizonte que la reinserción del delincuente y que ignora la existencia de casos excepcionales. El fascista vengativo querría que se hiciera esto de modo maximalista. Pero no es el camino, no se puede dejar de pretender recuperar para la sociedad al menor que ha delinquido, ni se puede condenar desde temprana edad al delincuente a ser un proscrito para el resto de sus días. Sin embargo, los casos excepcionales como el de El Rafita deben de ser tenidos en cuenta. El ensañamiento mostrado con Sandra Palo y el nulo arrepentimiento revelan una ausencia de empatía no sólo deleznable, sino potencialmente peligrosa para eventuales nuevas víctimas. La sociedad tiene derecho a defenderse de individuos que -dejémonos ya de utopías angelistas, el mal existe-, sin mostrar ni sentir arrepentimiento, van a utilizar su libertad del modo que lo está haciendo El Rafita. No se puede seguir manteniendo, como hace el Gobierno, que la Ley del Menor no debe ser modificada. Esa necesaria revisión realista de algunas leyes y de algunos procedimientos evitaría que fascistas y oportunistas vuelvan poner sobre el tapete discusiones ya felizmente superadas sobre la pena de muerte y la cadena perpetua.

Publicado en La Opinión el 28/01/10

Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.

Comentarios

No entiendo la diferencia entre los que según tu han sacado el fascista que tienen dentro y tu opinión sobre abrir un debate sobre la ley del menor y sobre el endurecimiento de las penas para evitar que un delincuente no rehabiltado vuelva a la sociedad a seguir delinquiendo, no lo entiendo. Solamente me lo puedo explicar por que has sacado “el tonto que todos llevamos dentro” y digo tonto con todo cariño, tonto porque dices tonterias y tonto por que no quieres oir ni hablar de los problemas politicamente incorrectos, por no querer pensar.

Recibo lo de tonto con todo el cariño con que lo dices y me pongo el capirote o las orejas de burro no menos cariñosamente. Hecho lo cual aclaro que si merezco el cariñoso apelativo de tonto no es por no querer pensar, sino, en todo caso, por no ser capaz de hacerlo. Lo políticamente correcto es creer a pies juntillas en la rehabilitación sí o sí de todo delincuente. Atreverse a salir de esos carrilitos sin agitar al fascista es lo que intento. Para resumir, yo también estoy por la reinserción de los delincuentes, especialmente de los juveniles. No se debe condenar a convertirse en carne de presidio a alguien a los 14 años sin intentar otra cosa. Ahora bien, como no soy un optimista cósmico y sé que hay quien no se deja, reconozco que la sociedad tiene derecho a defenderse de las potenciales amenazas. quiero decir que no deben primar los derechos del delincuente cruel y endurecido (como parece ser el caso de El Rafita)sobre los de sus potenciales víctimas inocentes. Para encontrar esa vía hay que reformar lo que haga falta para poder discriminar casos. Eso es una invitación a que cráneos más privilegiados que el mío encuentren la manera de conciliar esos dos derechos dando prioridad a lo que la tiene. Admitiendo que no hay sistemas perfectos y que el error por un lado o por otro (considerar recuperable al que no lo es y viceversa) es posible, lo inteligente es ver los fallos del sistema, analizarlos y corregirlos. Y sin pedir venganza, porque los sentimientos son fáciles de manipular y todos los sinvergüenzas saben cómo hacerlo en provecho propio, por ejemplo convertirlos en votos. Y hasta aquí llego con mis cortas luces.

Que no son pocas, tus luces. Obviamente, es muy dificil caminar sobre el filo de la navaja y no herirse, pero hay que intentarlo. La reinserción es un deseo de todos los bienpensantes. Pero donde debe colocarse el límite? Es duro ponerse en la piel de las familias de Sandra Palo y Marta del Castillo, cuando los que proporcionan tanto dolor, no sienten ninguno.

El tema no es si se remueven ” los fascistas “.
El tema es otro.

Poniendome en el lugar de la madre de Sandra Palo (y de otras muchas madres), violada, atropellada y quemada, pues no sé que quieren que les diga. Tengo un hijo varón, y considero que si hiciese alguna vez algo de esta envergadura me gustaría que lo pagase. No estoy a favor de la cadena perpetua, pero sí del cumplimiento total de las penas, si son cuarenta años, considero que esto ya es una cadena perpetua.

Me ha gustado mucho tu reflexión a raiz del comentario que hice hace unos dias. Creo que has aclarado bastante tu postura y sustancialmente estoy de acuerdo contigo. Has sacado al valiente que tienes dentro, ya que hablar de algunos temas es dificil y es tambien facil quedar marcado . No todo, gracias a Dios, es blanco o negro. Muchas gracias.

Escribir Comentario

(requerido)

(requerido)