Viernes, 19 de Marzo de 2010

¿Quién tergiversa a Monseñor?

He escuchado varias veces las palabras (clicar aquí: Aes) del recién nombrado obispo de San Sebastián. No hay descontextualización posible. Monseñor Munilla dice claramente que nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida son un mal mayor que lo que les ha sucedido a los haitianos. Por encima de la obscena forma de arrimar el ascua a su sardina (qué pena que algunos obispos españoles hayan convertido una religión discutible en una ideología estrecha) está su estremecedora falta de sensibilidad. Y si quiere entrar en teología, entremos. Ya Voltaire, con motivo del terremoto de Lisboa de 1775, había puesto sobre el tapete la dificultad de conciliar la existencia de un Dios bondadoso, providente y onmipotente con el inmenso dolor producido por un terremoto devastador.

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Comentarios

La sensibilidad de algunos líderes espirituales parece estar embotada por sus dogmas y sus obsesiones. Incluso aunque las hubieran tergiversado y hubiera dicho lo que dice que ha dicho, las declaraciones serían infumables. Si está hablando en un plano teológico, ¿a qué viene la comparación con lo que sucede en Haiti?
Y, siguiendo con Voltaire, seremos los españoles, si lo que dice Munilla es cierto, un contraejemplo de la existencia de Dios mayor que todos los terremotos juntos? Tendía su gracia la cosa.

Las comparaciones de Munilla son una muestra de la brutalidad de la fe. No es que sean incoherentes; si crees firmemente en un dios omnipotente y omnisciente que mide los sucesos con una vara infinita, cualquier desgracia terrenal es poca cosa. Los dolientes, los muertos, los desgraciados, los hambrientos, tienen toda una inacabable infinitud para saciarse de felicidad sin término, gracias a unos pocos años de sufrimiento. Claro que, con ese criterio, nada tiene sentido sobre la tierra…en realidad, siendo consecuentes- muero porque no muero - lo lógico sería echarse en tierra y esperar el fin material cuanto antes. Es una contradicción de tal magnitud, que sólo con una fe fanática y cerril puede asumirse y aceptarse. Y visto desde fuera…una barbarie intelectual.

No creo que Monseñor Munilla sea tan inocente o posea una fé inquebrantable. Pienso que aprovechó una muy terrible situación humana para arrimar el ascua a su sardina. Lo cual le hace temendamente cínico.

Para hacer la comparación odiosa y ociosa que hizo, casi en su estreno, monseñor Munilla no se si hará falta ser inocente, pero si bastante inconsciente. Está claro para cualquiera -y no hace falta ser bueno, sino simplemente astuto- que un ascua de tal calibre quema la sardina y los dedos del que la arrima.

Un talibán sacrifica su vida para alcanzar el paraiso y si puede se lleva por delante a todo el que puede ( incluidos niños inocentes )
Una persona que no cree en el mas allá tiene otra escala de valores y procura hacer acopio de bienes materiales. De vez en cuando da algo a los necesitados , mas bien poco , para aplacar su conciencia.
Un católico de la vieja escuela acepta el martirio cantando ( sin desafinar a ser posible.)
Un obispo católico ( de los de verdad ) no es como tu o como yo. La vida, para él, no es lo mas importante. La salvación sí.
Entonces, descreido, ¿ Porqué mides a un obispo con el mismo rasero que a un liberado de CCOO.
Cada uno es cada uno.

La hermana de una antigua amiga, señora católica de las de verdad (misa diaria, célibe ya que soltera, etc), nos dejó pasmadas un día viendo en la tele al anterior Papa en uno de sus viajes, cuando, seria y preocupada dijo: “-Yo pienso que si el Papa creyese en Dios no usaría el papamóvil.” Reflexionen sobre eso, amigos.

¡Ah! Hablando de acopio de bienes materiales y tal, el verano pasado descubrí, en visitas a Ávila y Lleida, que para entrar en la catedral hay que pasar por taquilla. ¡Cobran por entrar en un templo! Que Dios se apiade de sus ruines almas.

EL OBISPO DIJO UNA ¡GRAN VERDAD!

Monseñor Munilla, en la entrevista que la periodista Gemma Nierga le hizo en el espacio La Mañana en la SER, dio en el clavo con sus declaraciones, y no tiene que rectificar nada señor Lehendakari del Gobierno Vasco, porque ha dicho absolutamente LA VERDAD.-

Visto la virulencia conque religiosos, políticos, escritores, periodistas, teólogos y demás gentes, se rasgan las vestiduras (y hasta las entrañas), para “condenar” al obispo Munilla, algo “gordo” y “verdadero” ha debido decir, porque sería propio de gente “sinsorga” atacarle de esa manera si lo que ha dicho “no es verdad”, ya que en ese supuesto sería mas correcto advertirle y sacarle de su error con argumentos de caridad cristiana (o no hacer “ni caso” a lo dicho, por… “estupidez”).-

Pero no.- Munilla ha dicho una gran VERDAD, y eso, duele a los que se quieren erigir en pedestales de “sabiduría” para que la plebe “los aplauda”.-

A los soberbios, les sale como un resorte eso de… “ha blasfemado”, “crucifiquémosle”, que es lo que en el fondo vienen ha decir y querer todos esos críticos del obispo.-

El obispo Munilla ha dicho que: es un mal más grande el que nosotros padecemos que el que esos inocentes sufren, refiriéndose a la catástrofe de Haití, para hacernos comprender “la gravedad del mal del que nos habla”.- También ha dicho otras muchas cosas que ustedes no quieren leer, agarrándose a esta frase como clavo ardiendo para “condenarle”.-

Son tan “monstruosos” los pensamientos de los que dicen que Monseñor es insensible a los dolores que padecen sus semejantes en Haití, que no hacen otra cosa que ratificar como verdaderas las opiniones del obispo respecto a la “enfermedad espiritual de nuestra sociedad”.-

¿A ustedes les extraña los males que nuestra sociedad padece?: “niños que desaparecen”, “chicas jóvenes terriblemente asesinadas”, “violaciones con ensañamiento”, “mujeres acuchilladas por sus parejas”, “padres maltratados por sus hijos”, “profesores amenazados y despreciados por sus alumnos”, “policías encubridores de gravísimos delitos”, “financieros estafadores”, “empresarios que se quedan con lo ajeno”, “robos con violencia”, “divorcios que desorientan a los hijos”, “abortos de chicas adolescentes”, “juventud adoradora del alcohol y las drogas”, “terrorismo con extorsiones y muertes”, “bandas callejeras de matones”, “políticos corruptos”, “mafias de trata de blancas”, “jueces prevaricadores”, y… pueden seguir enumerando males hasta donde quieran.

Con lo que la juventud percibe de nuestra sociedad a través de los medios de comunicación como… “modelos de vida”, no es extraño que “después” pasen todas estas cosas.- Y para más inri, pretenden quitar los crucifijos de las escuelas y colegios, que es querer quitar los mandatos que Jesucristo nos dio para enderezar nuestras conductas, para que seamos “hombres nuevos”; y no hay nadie que nos haga ver la “gran catástrofe” a la que nuestra sociedad se encamina.- El obispo Munilla sí lo hace: con sus escritos, con sus declaraciones, con las explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.-

Si la sal se desala… ¿quién la salará?.-

Me encantaría que todos esos “virulentos críticos” del señor obispo de San Sebastián: religiosos y teólogos, me explicasen el Catecismo de la Iglesia Católica como lo hace el obispo Munilla.-

De los titulares y tergiversaciones que hacen los periodistas en sus periódicos, me extraña menos, porque viven de la noticia espectacular, “aunque sea mentira”.- No se si lo hacen queriendo ó sin querer, pero son muy hábiles en “recortar” frases ó pensamientos para que el titular sea “espectacular”, “monstruoso” y “escandaloso”, para que vayamos corriendo al kiosco a comprar el periódico.-

Un columnista que llama “tarugo” al señor obispo, también ha escrito: Eso de comparar la delicada situación española con la horripilante catástrofe de Haití no es solo una mentecatez, sino una blasfemia.- (aunque dice que puede estar emitiendo un juicio temerario al criticar a monseñor).-

Señor periodista, usted que escribe columnas que casi son “puro Evangelio”, ¿no le habrá traicionado también “ese pedestal” de tener que escribir a diario algo espectacular, sin pensar muy bien en lo que dice, para que compremos el periódico y le paguen a usted su sueldo?-

Quiero pensar que a Munilla no le han, ó no han querido entenderle; por eso, uno de esos teólogos que quieren “crucificarle” por lo dicho en la entrevista, escribe: Para una persona que cree en Dios, lo más sagrado es la vida humana.-

¿No será… “LA VIDA ETERNA”… señor teólogo?, y por ende ¿la vida humana, que es sagrada para “los que creen” y para “los que no creen” en Dios? .-

Quiero estar, en este caso, al lado del señor obispo de San Sebastián: Don José Ignacio Munilla Aguirre, porque dijo una ¡GRAN VERDAD!-

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