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El regalo de San Valentín más emotivo que te han hecho este año

Magdalena Sánchez Blesa, productora de ‘Las aventuras de Moriana’, dedicó a sus amigos en Facebook una poesía escrita para su marido con la que es imposible que no se te salten las lágrimas

Las redes sociales tienen muchos defectos, pero también esconden una gran virtud: podemos ser partícipes de las alegrías que nuestros amigos comparten en su muro; y también de aquellas personas que no conocemos pero que han decidido compartir con el mundo sus sentimientos.

Éste ha sido el caso de Magdalena Sánchez Blesa, natural de Puerto Lumbreras y “poeta de aceras y de patios”, como se definió el pasado mes de septiembre en una entrevista en laopiniondemurcia.es. Lleva ya muchos meses luchando con coraje contra el cáncer de mama y ayer sorprendió al mundo con un mensaje cargado de futuro. La también cineasta ha querido regalar a la gente que la sigue, que se cuentan por miles, el poema que le ha escrito a su marido por San Valentín.

En dos días el vídeo ha sido compartido 1.740 veces y cuenta con más de 70.000 reproducciones. Solo hay que verlo para entenderlo. No soy muy ‘fan’ del Día de los Enamorados, pero no puedo evitar hacerme eco de uno de sus deseos: “Ojalá el Día de San Valentín sea cada día del resto de nuestra vida y de la vuestra”.

Bocas

Que cada uno acarree con sus palabras. Ahora bien, si tu sueldo lo pagamos entre todos, no te pases de listo

Casi todo el mundo sabe perfectamente qué es un bocas. La RAE, que suele ir lenta con el vocabulario que se usa en la calle, acaba de incluir este término en la última versión de su diccionario. Definición: bocazas; que a su vez significa “persona que habla más de lo que aconseja la discreción”.

¿Tienes ya a alguien en mente? Seguro. Tienes hasta buenos amigos que los son. Nadie es perfecto. Y si navegamos por internet… las redes sociales son un paritorio de bocas. Lo que no puedo entender es que haya quien ostenta un cargo público de responsabilidad que se permita el lujo de soltar veneno con descaro y esperar que nadie se le eche encima.

Hay miles de casos en los que hemos visto a empresarios, políticos, artistas, etc, salirse de lo que conocemos como “políticamente correcto“. Decir lo que uno piensa, sin tapujos, en crudo, puede ser incluso positivo y sentar como un soplo de aire fresco ante tanto corsé. Admiro la valentía de quien lo hace para visualizar una realidad semiescondida, para forzar un debate o porque simplemente no tiene por qué esconder su manera de ver la vida. Que cada uno acarree con sus palabras. Ahora bien, si tu sueldo lo pagamos entre todos, no te pases de listo.

No voy a hablar de Trump porque en cada tuit hay un ejemplo, pero en lo que llevamos de 2018 ya ha habido al menos tres cargos públicos en España que se han ganado el título de bocas.

Gregorio Serrano, director de la DGT

Más 3.000 vehículos quedaron atrapados durante horas en la carretera AP-6 durante el pasado fin de semana. Cierto, muchos de ellos fueron unos inconscientes por salir la carretera sin estar preparados para el temporal. Pero al director de la DGT, ante un caso como este, no se le pide que señale con el dedo, si no que trabaje. Al parecer, le sentó regular que le afeasen que durante la crisis –que se esperaba– estuviera en su querida Sevilla y él respondió con sorna:

Si tu trabajo en la DGT no tiene por qué ser presencial, ya nos podías haber ahorrado la reforma del pisito en Madrid.

Daniel Ventura, consejero de Bienestar Social de Melilla

Tiene gracia el cargo para lo que suelta por la boca. El pasado día 3 murió en un Centro Asistencial de Melilla un menor de origen extranjero. Sus padres, que acuden a recoger el cuerpo de su hijo, piden hablar con el responsable del lugar en el que ha fallecido el menor. La mala suerte ha querido que tal persona sea el señor Daniel Ventura.

Para empezar, tal y como recoge el diario Melilla Hoy, el consejero de Bienestar Social se han negado a recibir a los padres: “Que hubieran venido antes a por su hijo y no por su cadáver”. Tal cual. Ventura se escuda en que no saben con seguridad que esas personas sean los progenitores. Pero, para que no quede ninguna duda de que este caballero no tiene sensibilidad alguna, ha considerado pertinente tachar al joven de drogadicto. Al chico muerto, sí. En El Intermedio de La Sexta han tratado también este tema con estupor:

Jon Darpón, consejero de Sanidad del País Vasco


¿Cómo le quitas hierro al caos de los hospitales colapsados por la epidemia de gripe? Jon Darpón tiene la solución. Lo comparas con otra cosa más ociosa y seguro que la gente, que es tonta, pronto lo relativizan. Estas han sido las polémicas palabras del consejero de Sanidad del País Vasco: “Para ver el derby en San Mamés con el Athletic-Alavés hay más cola para sacar las entradas que lo que hay en muchos puntos de atención médica”.

Por muy vasco y duro que sea Darpón, alguien debería recordarle que, por su edad, le queda poco para pasar a ser población de riesgo en las epidemias de gripe. ¡Aupa Athletic!

Cronología de un gordo anunciado

Cuanto más se acerca la Navidad, más vídeos de Rollin’ Wild se comparten en las redes. ¿Casualidad?

¿Qué pasaría si los animales se volvieran todos obesos? Esta es la idea de Rollin’ Wild, un proyecto de animación que nació en 2012 y que, lejos de quedarse en unos meros dibujos para niños, consiguen que medio mundo se identifique con ellos, sobre todo en Navidad. Y es que ya están aquí las fechas en las que te toca conquistar más mundo. Ocupar más espacio. Tragarte a ti mismo. En Rollin’ Wild tienen hasta clips navideños, a ellos tampoco se les ha pasado por alto…

El hecho es que vas a engordar entre dos y cinco kilos, quieras o no. Puede que intentes amortiguar la subida con ejercicio y días de alimentación saludable entre despiporre y despiporre. Eso de pedir leche desnatada con el cortado después de una comida de cinco platos más aperitivo y postre. Al fin y al cabo, cada uno se engaña como quiere.

Comida del trabajo

Todo comienza con la denostada comida con los compañeros de trabajo. Fatídica. No quieres estar allí, no sabes cómo escapar y maldices no haber cogido esa gripe que tiene tu vecina. Pero estás allí. Tu jefe, desde la otra esquina, te mira y sonríe cada dos minutos, pues tú haces como que estás disfrutando de tus mejores amigos cada dos minutos. Y bebes. Aquí la comida no prima, sino la cerveza, vino blanco, vino tinto y ginebra que te puedas meter en el cuerpo. Las bebidas alcohólicas nos proporcionan lo que se conoce como “calorías vacías”. Además, el alcohol contribuye al almacenamiento de las grasas, ya que frena la quema de las mismas. Es un bucle demoníaco que termina con la resaca en el trabajo al día siguiente. Pero tu jefe ya no sonríe.

Nochebuena

Continuamos para bingo. Nochebuena. Hay infelices que van por la mañana al gimnasio para atiborrarse sin temor durante la velada. Ja. Olvidas que antes te vas de Tardebuena, ese fenómeno que hemos creado para engordar un poco más echándole más alcohol al cuerpo. Yo lo entiendo, hay familias a las que no se debe ver sin estar al borde del coma etílico, pero luego no te quejes a la báscula.

Estás en esa mesa que no puede ser más hortera. Los colores chillones de la servilleta luchan a muerte contra las tonalidades de la camisa de tu cuñado. Horror. Ya vas ‘ciego’, pero te tomas otra copa del vino “buenísimo, tienes que probarlo” que ha llevado tu hermano. Y esta vez, a diferencia de la comida navideña del trabajo, y para evitar el comentario de tu madre, te vas a cebar. Y no es una crema de verduras lo que tienes en el plato. Te mira, le miras. Sabes que esos 500 gramos de cochinillo que te han servido van a acabar en tu estómago (no sabemos por cuánto tiempo).

Navidad

Abres los ojos, estás vivo. Es 25 de diciembre, Navidad oficialmente. Te pones a llorar. Lo de ayer solo fue un entrenamiento. Hoy te toca ir a casa de los abuelos. Intentas incorporarte, pero no puedes. Ah, claro, que después de la cena hubo más fiesta, ya con amigos, y bebiendo algo más que agua con gas.

Tu cuerpo te pide H2O, pero ya estás tan hinchado como la jirafa de Rollin’ Wild y el dolor de cabeza solo se te va a ir con una cerveza… No sabes cómo, pero lo has hecho. Estás en pie después de la llamada de tu padre preguntando dónde estás. Metes barriga y consigues entrar en el pantalón que te quedaba genial hace dos semanas. Consigues salir de casa y vas camino al infierno.

Casa de tu abuela, alguien te mete un canapé en la boca sin preguntar cuando traspasas la puerta de entrada. Foie. Está bueno. Cerveza en la otra mano, esto te suena. La comida es indecente, ni multiplicando la familia por cuatro se acabaría con todo. Pero claro, para que le abuela no se pase la mañana cocinando, cada uno ha llevado un plato. Lo que no esperaban es que la abuela no se fiara y ha cocinado para todos igualmente, “por si acaso”.

Gambas, ensaladilla rusa, jamón ibérico, tostas con salmón ahumado. No hemos llegado al primer plato. Piénsalo, algo no va bien. No tienes ganas de vomitar, por lo que tu estómago ha debido de ensancharse un mínimo de cinco centímetros y tú sin darte cuenta. Chistes malos, comentarios de mal gusto, preguntas sobre tu vida personal que no quieres contestar. Llega el primero. Das gracias a Dios porque es caldo. Pero no las des, van acompañadas de dos pelotas del tamaño de un balón de baloncesto. Es tu abuela, qué esperabas. De segundo, un buen filete de ternera con patatas. Riégalo todo bien con vino porque si no se hace bola. Turrón, besos y para casa. ¿O has vuelto a quedar con amigos? Maldito seas.

El 26 estás acabado. Piensas en que tienes por delante seis días para volver a ser persona. El 31 por la noche volverá la angustia. Vida sana, ven a mí. Pero no viene. Tu nevera aguarda cinco ‘tuppers’ de restos de anoche. Tu madre, que sufre la incipiente obesidad como tú, siempre pensando en alimentar a sus retoños aunque a simple vista ya se entiende que no necesitan ninguna ayuda para eso. Rollin’ Wild también tiene un clip para la ocasión.

Acuérdate de devolver los ‘tuppers’ o te cortarán la cabeza. La buena pinta de la comida ha tornado a algo… diferente. Qué demonios, el microondas hará milagros. Tienes para comer sin gastarte un duro un año. Y para seguir rellenando el flotador que tienes en la cintura. Piensa en el lado positivo. La grasa abriga y es invierno.

Nochevieja

Llegamos al último día del año. El Apocalipsis. No has perdido ni un gramo desde la última comilona. Entre otras cosas, porque habéis hecho cena de clase. Lleváis sin veros doce años pero alguien abrió un grupo de WhatsApp y tuvo la maravillosa idea. Lo pasado, pasado está. Antes de la gran noche, un amigo dijo eso de “a que no hay huevos” y habéis quedado para celebrar la Tardevieja. Es de locos y lo sabes. Te sientes contento e incluso pruebas a ligar. El cortejo se ha vuelto algo esperpéntico. Piensa que eres un ser incapaz de articular palabra después de cinco mojitos, que no llegas a verte el ombligo y, además, no le interesas y no te das cuenta. A los animales gordos también les pasa.

Tras el fracaso vuelves al nido familiar para la cena de Nochevieja. Van pasando platos y ya no sabes ni lo que te metes en la boca. Algún alma cándida te explica cómo ha hecho el pichón y las frutas que lleva la salsa. Como si fuera pan con aceite. Tus papilas gustativas convocaron la huelga hace dos días y esperan una negociación que no les vas a ofrecer todavía. A estas alturas solo piensas en tomarte las doce uvas y volver a la fiesta y el alcohol. Ya no hay náuseas, no hay dolor. Eres inmune. Dios. O Buda, por el tamaño que estás cogiendo.

Pasas del postre y no te importan las lágrimas que le caen a tu madre por la mejilla. Se abre el champán y aparecen Anne Igartiburu y Ramón García por televisión. Vuelve la angustia, pero esto dura poco. Cuartos, campanadas, besos, brindis, brindis. El tercer brindis ya lo haces tú solo. Abrigo y a la calle. En el ascensor te miras al espejo y no te reconoces. Podría ser un hermano desconocido o algún primo, pero tú no eres.

Año Nuevo

En blanco. Te despiertas y no recuerdas nada de lo que pasó anoche. Tu cerebro ha desconectado también. Que te den, fue lo último que dijo. Tienes comida de Año Nuevo. Pero ya dijiste que no ibas a ir. Hay que ponerse límites. El día 1 es para pasarlo en cama y nada ni nadie te van a quitar esa idea.

Tienes casi una semana para ser un niño bueno, si no, no cabrá el roscón de Reyes. Ya hablaremos de la ‘operación bikini’…

Odio

Hemos perdido la vergüenza. Y la culpa no la tienen las redes sociales

¿A cuántas personas criticaste ayer en Twitter? Tal vez fue a un político acusado en el pasado por corrupción, a alguien a quien presupones una conducta indigna, puede que te rieras de algún famoso que no destaque por su coeficiente intelectual o de un futbolista que no es capaz de articular frases subordinadas. Da igual, alguien fue objeto de tu odio y te importa un comino.

Llevamos ya años suficientes administrando nuestros perfiles en redes sociales como para darnos cuenta de que la crítica a todo aquel que respire ha crecido de manera alarmante.

Antes, cuando nos referíamos a un tercero, primaba la prudencia. No puedo decir esto de alguien que no conozco en persona, cómo lo voy a poner a parir delante de este tío que puede que sea su amigo, me niego a dejar por escrito este vocabulario tan soez, etc. Nos preocupaba nuestra imagen. Temíamos hablar de lo que ignorábamos por miedo a parecer paletos ante el mundo. Eso se acabó.

Que sube la luz, ladrones; que vienen refugiados, terroristas; que que se encienden las luces de Navidad, hay cosas más importantes en las que invertir; que Amancio Ortega hace una donación a la sanidad pública, evade impuestos; que abre un nuevo Starbucks, café de mierda. Así con todo. No hay expertos suficientes en todo el mundo para refutar tanto odio en internet. De haberlos, tampoco merecería la pena.

Por supuesto, hay reacciones que están más que justificadas. La crítica es sana cuando es constructiva y todo el mundo tiene derecho a opinar y expresarse libremente; pero se pierden todas las razones cuando el insulto y las ganas de hacer daño son las únicas aportaciones.

No, no había tanto de esto cuando no teníamos Facebook y Twitter. Pero que nadie se confunda. Las redes sociales no nos han vuelto más salvajes. Son simples espejos de cada usuario. Agradezco enormemente cuando las barbaridades son expresadas desde un perfil sin foto y con un nombre falso. Un troll, vamos. Al menos, estos especímenes tienen algo de vergüenza propia y esconden su identidad para no poder ser señalados.

Lo que asusta es ver cómo cada vez hay más Nombre y Apellido, con foto acompañado de su mujer e hija, despotricando sobre alguien por un tema, que sí, que nos afecta a todos, pero que desconoce por completo. Es que le da igual. Tras el vómito, guarda el móvil en el bolsillo y sigue con su vida, no volverá al tema, pero ha dejado su bilis en la red y cualquier tipo de respuesta que reciba le es indiferente. ¿Vergüenza, yo?

¿Qué apoyos tiene la Plataforma ProSoterramiento fuera de Murcia?

La Plataforma ProSoterramiento de Murcia lleva mucho tiempo luchando por que el tren deje de pasar en superficie por la ciudad. Sin embargo, ha sido con los planes de la llegada del AVE, y sobre todo en los últimos meses, cuando su reivindicación ha sido escuchada más allá de las fronteras de la Región.

El Ayuntamiento de Murcia y el Gobierno regional pudieron mirar a otra parte mientras que los gritos de los manifestantes no se oían más allá de nuestras tierras, pero con las redes sociales, las proclamas llegaron rápidamente a ciudades como Madrid y Barcelona, y a otras en donde sufrieron o están sufriendo el mismo problema, como Burgos o Valladolid. Así, llegó el día en el que el soterramiento aterrizó en forma de pregunta al Ministro de Fomento en el Congreso de los Diputados y, hace pocos días, los ecos de los gritos provocados por la actuación policial en las vías fueron escuchados en el Parlamento Europeo.

La Plataforma ProSoterramiento ha sido quien ha liderado las movilizaciones. Sin duda, ellos han difundido el mensaje desde el principio. Y, junto a ellos, los vecinos de Santiago El Mayor y del resto de ciudadanos de Murcia que se han solidarizado con la causa. Todos se han apoyado en los populares ‘hashtag’ #NoAlMuroMurcia y #ALasVías, llegando a convertirse el primero en ‘trending topic’ en España. Es entonces, y sobre todo después de los momentos –grabados– más violentos que se vivieron en las vías, cuando asociaciones y partidos políticos de fuera de la Región de Murcia se unieron a la causa. ¿Quiénes son?

Podemos se ha colocado siempre del lado de la Plataforma ProSoterramiento de Murcia y a las protestas han llegado a acudir Rafa Mayoral y Miguel Urban, diputado y eurodiputado de Podemos respectivamente. Tal ha sido la implicación de este partido en esta reivindicación, que dos de sus miembros han sido llamados a declarar por los últimos altercados. E incluso Pablo Iglesias, líder de la formación morada, sorprendió a los murcianos en plena crisis catalana con un tuit en el que denunciaba la violencia policial contra los vecinos de Santiago El Mayor.

Rafa Mayoral llegó, incluso, a explicar a todo el mundo por qué Murcia se había levantado en contra del muro que separa la ciudad.

Dos semanas antes fue el propio Pedro Sánchez, número uno del PSOE, quien denunció en un tuit otra escena violenta de un desalojo de las vías en donde se solidarizó con la Plataforma ProSoterramiento.

El mismo día y desde Izquierda Unida, Alberto Garzón apoyó la “lucha” vecinal tras las imágenes vilentas.

Hasta UPYD, casi inexistente en el espectro político desde las últimas elecciones en donde salieron del Congreso de los Diputados, apoyó la causa de Santiago El Mayor “en su lucha por defender unos barrios con futuro”.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, fue uno de los últimos que se sumaron a la lista de voces que se han indignado por la situación ferroviaria de la Región de Murcia –ya que él parece que tampoco está contento con lo que ocurre en su Comunidad Autónoma–.

Los sindicatos nacionales, aunque minoritarios, CNT y SF también se han manifestado en Twitter a favor de la lucha vecinal.

El movimiento Democracia Real Ya!, ligada íntimamente al 15M, también mira a Murcia de vez en cuando para ver como sigue la situación.

¿Se acuerdan de Gamonal? El barrio burgalés se levantó en 2014 contra la construcción de un bulevar y las imágenes, más propias de un conflicto bélico, salieron en todos los telediarios. La lucha vecinal, tal y como la conocemos hoy en día, se alimentó de los sucesos ocurridos aquellos días e incluso los vecinos de Santiago el Mayor avisaron de que esa situación podría darse en las calles de Murcia. Desde Burgos la Plataforma ProSoterramiento también ha encontrado apoyos.

A la revista El Jueves tampoco se le han pasado por alto las manifestaciones prosoterramiento y, aprovechándose de los días más violentos que se vivieron en las vías, ha sacado más de una viñeta en donde denuncia la actuación policial.

Los desalojos forzosos y cargas policiales que se vivieron en Santiago El Mayor a principios de octubre, coincidiendo con los sucesos acontecidos en Cataluña el 1 de octubre, día de la celebración del referéndum ilegal que se saldó, según la Generalitat, con cientos de heridos, fueron objeto de denuncia en redes sociales con el fin de criticar la respuesta del Estado –y al PP– ante movimientos ciudadanos. En consecuencia, muchos catalanes se solidarizaron con los murcianos.

Algún apoyo llegó, incluso, desde ‘Euskal Herria’.

¿Tenemos que exportar escenas violentas para que sean conscientes los dirigentes nacionales de los problemas de Murcia?

Cuando la ignorancia mata

No voy a hablar de las vacunas, aunque el tema podría estar relacionado. Me voy a referir en este post al comentario de una noticia en laopiniondemurcia.es que me ha hecho sangrar los ojos. Y espero y confío que a vosotros también.

Daryll Rowe

Daryll Rowe, un ciudadano británico, se ha dedicado, presuntamente, a ir infectando de VIH a sus amantes para luego, además, reírse de ellos. Está acusado de cuatro cargos por causar daños corporales graves y seis cargos de intentar causar daño corporal grave.

Según el Daily Mail, este individuo quedaba con otros hombres a través de una aplicación de contactos para mantener relaciones sexuales. Sabiendo que era portador del virus, no utilizaba preservativo o lo hacía después de sabotearlo. A una de sus víctimas le dejó el siguiente mensaje después de pasar por su cama: “Tal vez tienes la fiebre porque he estado dentro de ti y tengo el VIH, lol. ¡Vaya!”. Tiene 26 años y ya es todo un hijo de puta.

Todos en situación, llega ahora la miga murciana:

En el perfil de Facebook de La Opinión de Murcia, tras compartir la noticia, ha aparecido A. V. C. (me guardo la captura de pantalla por si decidiera borrarlo) para dejar este siniestro mensaje: “El vih no existió no existe y no existirá. Buscad en google”. Se me ha abierto el cuerpo.

Según datos de Onusida de 2015, 15,8 millones de personas están en tratamiento por la enfermedad de las casi 37 millones que la padecen. Es un tema muy serio como para que llegue un mindundi a propagar gilipolleces. Si tan seguro está de lo que dice, me pregunto si estaría dispuesto a pasar un rato en la intimidad con Daryll Rowe. Y, ya que estamos, luego negarse a ser tratado.

Por desgracia, A. V. C. no es el primero que no tiene vergüenza a la hora de hablar sin conocimiento en la plaza pública de internet. Llego, defeco y no vuelvo, podría decirse que ha hecho. En febrero, desde laopiniondemurcia.es nos hicimos eco de una noticia muy positiva sobre este tema: una vacuna logra frenar el VIH sin necesidad de fármacos. Aquí también aparecieron unos lumbreras.

“Dejen de subvencionar un virus que no existe”, reclamaba uno. Pero, puestos a perder la cabeza, el remedio contra el sida de “equinacea, uña de gato y ginseng… ¡y el veneno de abeja” de otra ¿lectora? no tiene desperdicio.

 

Dicen que la curiosidad mató al gato, pues yo digo que la ignorancia mata a personas.

Starbucks sigue provocando

La cadena de cafeterías Starbucks aterrizó en Murcia el 20 de septiembre de 2016. Hasta entonces, los murcianos solo podíamos disfrutar de sus ‘Frappuccino‘ en nuestros viajes. Pero eso se acabó. En plena Gran Vía, dentro de El Corte Inglés, tenemos nuestro antojo.

Los productos de Starbucks son caros si comparamos con cualquier cafetería de barrio. Pero si hay quien esté dispuesto a pagar por ello, bienvenido sea. La multinacional llegó con 15 contratos de trabajo y una nueva oferta para el paladar bajo el brazo. A priori, no parece que cause ningún problema a la población. Pero con las redes sociales, amigos míos, nunca se sabe. Los ‘haters‘ nunca duermen. Poco tardaron en virar su mirada hacia Starbucks y atacar sin piedad a la empresa y a sus clientes. Molestaba que alguien pudiera pagar más de tres euros por un café, por mucho hielo picado, caramelo y nata que llevara. Algunos criticaban que hubiera quien optara por un Starbucks en lugar de algún producto regional. Al parecer, ser de Murcia va ligado a comer paparajotes dos veces al día y, si tomamos café, siempre de puchero. El nacionalismo panocho, lo podríamos llamar.

Pero bueno, eso es agua pasada. Ningún comienzo es fácil y, a pesar de todo, la apertura fue un auténtico éxito a juzgar por las imágenes del día de la inauguración. Después de la tormenta, llega la calma, dicen.

Pero Starbucks lo ha vuelto a hacer. Los señores del café deluxe han osado –seguramente por el buen resultado de su primera tienda– abrir una segunda tienda en la capital de la Región. Insensatos. La bestia estaba dormida y la han despertado con una colleja. ¡Otro Starbucks más!

Para no ser vilipendiado por los ‘haters’ parece no quedar más remedio que entregarse a las hordas nacionalistas de Murcia.

Los operarios ya han desembarcado en la Plaza Belluga para remodelar el bajo que antaño ocupó Cajamar. FOTO: Juan Caballero

Y es que el Starbucks estará ubicado en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, a la vista de la mismísima catedral. Podríamos llamarlo herejía y todo. Además, para meter el dedo en la llaga, han pedido permiso al Ayuntamiento para poner una terraza y que los murcianos traidores disfruten de su Caffè Mocha mientras se lo restriegan a los valientes que, mientras, se estarán tomando un plato de michirones en la mesa de al lado.

Pero lo que más duele es, sin duda, que los malvados baristas del imperio cafetero han comenzado una nueva reclutación. Quieren convertir a más ciudadanos de bien en trabajadores asalariados, vendidos al consumismo que acaba con nuestra huerta.

He recopilado algunos comentarios de la noticia publicada por laopiniondemurcia.es en Facebook con el fin de entender este discurso. Entended que la transcripción no sea idéntica a la original, ha sido por el bien de la RAE.

Como dice el respetuoso Jesús, “siempre habrá imbéciles dispuestos a pagar 5 euros por una magdalena, solo porque allí la llamen ‘muffin'”. Pepa, por su parte, lo está pasando fatal: “A mí me da vergüenza ajena cuando paso y tras el cristal se ven borregos hacinados haciendo que estudian con su vaso ‘molongui'”. La pobre debe estar aún sin salir de casa. Sin duda, faltan revolucionarios como Pepa: “Acabarán con los pequeños negocios de cafetería como ya han hecho en el resto del mundo. Abajo las franquicias”. Sí, cada vez es más complicado encontrar una cafetería en el extranjero…

Personalmente, lo único que veo cuando la apertura de una cafetería en una ciudad causa tanto revuelo es un complejo de inferioridad que, seguramente, se pueda tratar en algunas clínicas. Mientras tanto, un consejo que nos deja Maru en el mismo hilo de Facebook. Es muy sencillo: “El que no quiera ir que no vaya”.