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¿Qué apoyos tiene la Plataforma ProSoterramiento fuera de Murcia?

La Plataforma ProSoterramiento de Murcia lleva mucho tiempo luchando por que el tren deje de pasar en superficie por la ciudad. Sin embargo, ha sido con los planes de la llegada del AVE, y sobre todo en los últimos meses, cuando su reivindicación ha sido escuchada más allá de las fronteras de la Región.

El Ayuntamiento de Murcia y el Gobierno regional pudieron mirar a otra parte mientras que los gritos de los manifestantes no se oían más allá de nuestras tierras, pero con las redes sociales, las proclamas llegaron rápidamente a ciudades como Madrid y Barcelona, y a otras en donde sufrieron o están sufriendo el mismo problema, como Burgos o Valladolid. Así, llegó el día en el que el soterramiento aterrizó en forma de pregunta al Ministro de Fomento en el Congreso de los Diputados y, hace pocos días, los ecos de los gritos provocados por la actuación policial en las vías fueron escuchados en el Parlamento Europeo.

La Plataforma ProSoterramiento ha sido quien ha liderado las movilizaciones. Sin duda, ellos han difundido el mensaje desde el principio. Y, junto a ellos, los vecinos de Santiago El Mayor y del resto de ciudadanos de Murcia que se han solidarizado con la causa. Todos se han apoyado en los populares ‘hashtag’ #NoAlMuroMurcia y #ALasVías, llegando a convertirse el primero en ‘trending topic’ en España. Es entonces, y sobre todo después de los momentos –grabados– más violentos que se vivieron en las vías, cuando asociaciones y partidos políticos de fuera de la Región de Murcia se unieron a la causa. ¿Quiénes son?

Podemos se ha colocado siempre del lado de la Plataforma ProSoterramiento de Murcia y a las protestas han llegado a acudir Rafa Mayoral y Miguel Urban, diputado y eurodiputado de Podemos respectivamente. Tal ha sido la implicación de este partido en esta reivindicación, que dos de sus miembros han sido llamados a declarar por los últimos altercados. E incluso Pablo Iglesias, líder de la formación morada, sorprendió a los murcianos en plena crisis catalana con un tuit en el que denunciaba la violencia policial contra los vecinos de Santiago El Mayor.

Rafa Mayoral llegó, incluso, a explicar a todo el mundo por qué Murcia se había levantado en contra del muro que separa la ciudad.

Dos semanas antes fue el propio Pedro Sánchez, número uno del PSOE, quien denunció en un tuit otra escena violenta de un desalojo de las vías en donde se solidarizó con la Plataforma ProSoterramiento.

El mismo día y desde Izquierda Unida, Alberto Garzón apoyó la “lucha” vecinal tras las imágenes vilentas.

Hasta UPYD, casi inexistente en el espectro político desde las últimas elecciones en donde salieron del Congreso de los Diputados, apoyó la causa de Santiago El Mayor “en su lucha por defender unos barrios con futuro”.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, fue uno de los últimos que se sumaron a la lista de voces que se han indignado por la situación ferroviaria de la Región de Murcia –ya que él parece que tampoco está contento con lo que ocurre en su Comunidad Autónoma–.

Los sindicatos nacionales, aunque minoritarios, CNT y SF también se han manifestado en Twitter a favor de la lucha vecinal.

El movimiento Democracia Real Ya!, ligada íntimamente al 15M, también mira a Murcia de vez en cuando para ver como sigue la situación.

¿Se acuerdan de Gamonal? El barrio burgalés se levantó en 2014 contra la construcción de un bulevar y las imágenes, más propias de un conflicto bélico, salieron en todos los telediarios. La lucha vecinal, tal y como la conocemos hoy en día, se alimentó de los sucesos ocurridos aquellos días e incluso los vecinos de Santiago el Mayor avisaron de que esa situación podría darse en las calles de Murcia. Desde Burgos la Plataforma ProSoterramiento también ha encontrado apoyos.

A la revista El Jueves tampoco se le han pasado por alto las manifestaciones prosoterramiento y, aprovechándose de los días más violentos que se vivieron en las vías, ha sacado más de una viñeta en donde denuncia la actuación policial.

Los desalojos forzosos y cargas policiales que se vivieron en Santiago El Mayor a principios de octubre, coincidiendo con los sucesos acontecidos en Cataluña el 1 de octubre, día de la celebración del referéndum ilegal que se saldó, según la Generalitat, con cientos de heridos, fueron objeto de denuncia en redes sociales con el fin de criticar la respuesta del Estado –y al PP– ante movimientos ciudadanos. En consecuencia, muchos catalanes se solidarizaron con los murcianos.

Algún apoyo llegó, incluso, desde ‘Euskal Herria’.

¿Tenemos que exportar escenas violentas para que sean conscientes los dirigentes nacionales de los problemas de Murcia?

SOS MuyBici

Mi compañera Ana García nos contaba el marzo pasado que el vandalismo de Murcia con las bicis públicas (pagadas con dinero de todos) superaba al de Medellín, ciudad colombiana de dos millones y medio de habitantes: “Lo que está pasando en Murcia no tiene nombre”, denunciaba entonces el gerente de MuyBici, Carlos Baile. Tanto es así que en dos años ya se ha gastado la totalidad de la inversión que habían previsto para el servicio en los 12 años del contrato.

¿Han cambiado algo las cosas con este verano? ¿Habrán decidido las almas cándidas que pasan su tiempo de ocio destrozando bienes públicos dedicarse a otra cosa como el ganchillo, petanca o, por qué no, escalar el Everest sin oxígeno? Ya sabéis la respuesta. Para la llegada de septiembre, acaban de sustituirse 150 bicicletas que habían sido robadas o dañadas y, en menos de 24 horas, MuyBici sorprendía con la denuncia con nuevas imágenes para la vergüenza: nuevas bicis destrozadas y abandonadas, ya inservibles.

No son pocos los murcianos que se han rendido ante el vandalismo y abogan por retirar el servicio. Al fin y al cabo, si no somos capaces de cuidar un bien de todos, ¿hasta cuándo vamos a tener que estar invirtiendo el dinero en algo que destruye sin cesar?

Me niego a pensar que Murcia no puede tener bicicletas de alquiler para uso y disfrute de sus ciudadanos. Yo digo que sí. Pero también que hay que perseguir con firmeza a aquellos que no saben vivir en sociedad. Me sale llamarles ‘hijos de puta’, pero me voy a contener porque me está quedando el post muy fino y no lo quiero echar a perder.

Sé que no soy el único que quiere que se le dé caza a la que confío que es una minoría incívica. Quiero que se mantengan las bicicletas de alquiler y, además, que se protejan. En las redes sociales ya hay un número considerable de ciudadanos que piden lo que es justo. Que no paguen justos por pecadores. El murciano Rubén Ayala es uno de ellos:

Delegación del Gobierno de Murcia, ¡queremos cámaras en las bancadas de MuyBici! ¡Queremos más tuits como este!

Starbucks sigue provocando

La cadena de cafeterías Starbucks aterrizó en Murcia el 20 de septiembre de 2016. Hasta entonces, los murcianos solo podíamos disfrutar de sus ‘Frappuccino‘ en nuestros viajes. Pero eso se acabó. En plena Gran Vía, dentro de El Corte Inglés, tenemos nuestro antojo.

Los productos de Starbucks son caros si comparamos con cualquier cafetería de barrio. Pero si hay quien esté dispuesto a pagar por ello, bienvenido sea. La multinacional llegó con 15 contratos de trabajo y una nueva oferta para el paladar bajo el brazo. A priori, no parece que cause ningún problema a la población. Pero con las redes sociales, amigos míos, nunca se sabe. Los ‘haters‘ nunca duermen. Poco tardaron en virar su mirada hacia Starbucks y atacar sin piedad a la empresa y a sus clientes. Molestaba que alguien pudiera pagar más de tres euros por un café, por mucho hielo picado, caramelo y nata que llevara. Algunos criticaban que hubiera quien optara por un Starbucks en lugar de algún producto regional. Al parecer, ser de Murcia va ligado a comer paparajotes dos veces al día y, si tomamos café, siempre de puchero. El nacionalismo panocho, lo podríamos llamar.

Pero bueno, eso es agua pasada. Ningún comienzo es fácil y, a pesar de todo, la apertura fue un auténtico éxito a juzgar por las imágenes del día de la inauguración. Después de la tormenta, llega la calma, dicen.

Pero Starbucks lo ha vuelto a hacer. Los señores del café deluxe han osado –seguramente por el buen resultado de su primera tienda– abrir una segunda tienda en la capital de la Región. Insensatos. La bestia estaba dormida y la han despertado con una colleja. ¡Otro Starbucks más!

Para no ser vilipendiado por los ‘haters’ parece no quedar más remedio que entregarse a las hordas nacionalistas de Murcia.

Los operarios ya han desembarcado en la Plaza Belluga para remodelar el bajo que antaño ocupó Cajamar. FOTO: Juan Caballero

Y es que el Starbucks estará ubicado en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, a la vista de la mismísima catedral. Podríamos llamarlo herejía y todo. Además, para meter el dedo en la llaga, han pedido permiso al Ayuntamiento para poner una terraza y que los murcianos traidores disfruten de su Caffè Mocha mientras se lo restriegan a los valientes que, mientras, se estarán tomando un plato de michirones en la mesa de al lado.

Pero lo que más duele es, sin duda, que los malvados baristas del imperio cafetero han comenzado una nueva reclutación. Quieren convertir a más ciudadanos de bien en trabajadores asalariados, vendidos al consumismo que acaba con nuestra huerta.

He recopilado algunos comentarios de la noticia publicada por laopiniondemurcia.es en Facebook con el fin de entender este discurso. Entended que la transcripción no sea idéntica a la original, ha sido por el bien de la RAE.

Como dice el respetuoso Jesús, “siempre habrá imbéciles dispuestos a pagar 5 euros por una magdalena, solo porque allí la llamen ‘muffin'”. Pepa, por su parte, lo está pasando fatal: “A mí me da vergüenza ajena cuando paso y tras el cristal se ven borregos hacinados haciendo que estudian con su vaso ‘molongui'”. La pobre debe estar aún sin salir de casa. Sin duda, faltan revolucionarios como Pepa: “Acabarán con los pequeños negocios de cafetería como ya han hecho en el resto del mundo. Abajo las franquicias”. Sí, cada vez es más complicado encontrar una cafetería en el extranjero…

Personalmente, lo único que veo cuando la apertura de una cafetería en una ciudad causa tanto revuelo es un complejo de inferioridad que, seguramente, se pueda tratar en algunas clínicas. Mientras tanto, un consejo que nos deja Maru en el mismo hilo de Facebook. Es muy sencillo: “El que no quiera ir que no vaya”.

Los ‘conspiranoia’ de los conejos

La semana pasada, mi compañera Ana García destapó, en exclusiva, una noticia que alarmó a los murcianos. Un restaurante muy conocido de Murcia y experto en arroces albergaba en el sótano un matadero clandestino de conejos para uso del propio establecimiento. La noticia, como era de esperar, corrió como la pólvora.

El día que se publicó en la prensa escrita no se facilitó el nombre del local. Y entonces llegó ella, la ‘conspiranoia‘, que no obedece a la razón, es más, se alimenta de la ausencia de ella. Y las redes sociales son su caldo de cultivo.

“Me parece indignante que no se diga el nombre del restaurante”, denunciaba Almudena. Julián iba más allá: “Debe ser un restaurante amigo de algún político, si fuera de un pobre desgraciado ya lo habrían colgado, crucificado y, por supuesto, sabríamos el nombre y nacionalidad” –lo de la nacionalidad me fascina–. Antonio seguía por la misma línea: “¿Por qué ocultan a un presunto delincuente?”. Luego apareció Juan Antonio. que afirmó saber el nombre. Eso sí, no lo dio (nos hubiera ahorrado unas llamadas). Y, por último, llegaron las víboras para difamar a un restaurante que nada tenía que ver con el caso.

Me resultaría divertido decir que no se dio el nombre porque en la redacción de La Opinión de Murcia queremos ir a este restaurante el día que hagamos la cena de Navidad. Evidentemente, publicando el nombre peligraría el plan. O que nos han prometido descuento a todos los trabajadores y nos hemos vendido por un plato de arroz con conejo a 4 euros. La idea es tentadora.

Ahora bien, si nos centramos en la realidad, nos vamos a aburrir un poco. El motivo por el que no se dijo en un primer momento que el matadero clandestino de conejos se encontraba en Los Arroces de Segis es bien sencillo: las fuentes de la periodista en cuestión no se lo dijeron –algo que, por cierto, no impide que siguiera trabajando en ello junto a la redactora Ana Lucas–. Este dato se explicaba así en la noticia: “Según han confirmado fuentes sanitarias a esta Redacción, que no han querido desvelar el nombre del establecimiento, la escena que se encontraron tras acceder al sótano…”. Está en el segundo párrafo, no el decimonoveno.

Y, como era de esperar, desde La Opinión de Murcia se terminó por saber el nombre del restaurante, momento exacto en el que se publicó. Más tarde respondimos a la pregunta de por qué no se cerraba el restaurante y la multa a la que se enfrenta.

Supongo que para los ‘conspiranoicos’ esto ocurrió porque nos vimos obligados por la presión ciudadana. Victoria de la gente. Ya no iremos a Los Arroces del Segis de cena de Navidad.