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La taquillera del cine Rex

Pocas son las salas de Murcia que han sobrevivido al empuje de los centros comerciales. Las que quedan, se van apagando poco a poco…

¿Alguien se ha dado cuenta de que la taquillera del cine Rex ha desaparecido? De baja, jubilada o despedida, la persona que ocupaba taquilla de uno de los cines más icónicos de Murcia ya no está. Al parecer, la empresa Neocine ha decidido –porque esta situación lleva así meses– que este puesto es innecesario. Ahora, cuando uno se acerca a comprar su entrada al despacho de billetes de la calle Vara de Rey, se topa con un cartel donde se indica que ha de pasar a la cantina. Así que, al tiempo que pides palomitas te venden la entrada.

No es una crítica, o no tiene por qué serlo, ya que puede que el 95 por ciento de las veces la película no llene el cine ni la mitad y no haya colas de ningún tipo. No nos engañemos, la gente, en general, no va tanto a ver filmes como antes.

Este lunes, sin ir más lejos, mi acompañante y yo llegamos con tiempo al cine Rex y, como ya sabíamos que en taquilla no nos iba a estar esperando nadie, nos dirigimos directamente a la cantina. Allí, la dependienta tuvo un gesto que nunca antes había visto. Iba a hacer palomitas nuevas, así las podríamos comer calientes, pero tendríamos que esperar cuatro minutos. Ningún problema al respecto, pero la mujer nos invitó a entrar y coger asiento. Cuando estuvieran las palomitas, ella misma nos las llevaría. Mira tú por dónde, ventajas de tener una  sala casi vacía, aunque algo me dice que los contras terminan pesando más en la balanza.

En el cartel se puede leer “Taquilla en el interior del cine (cantina)”

¿Puede un cine que normalmente está vacío mantenerse abierto eternamente en el tiempo? Y, concretando un poco, ¿debe estar asustada la taquillera de los cines Centrofama?

Un problema de fondo

No creo que la industria del cine esté en crisis porque ya no interesen las películas. La gente consume tanta ficción como antes, o incluso más. Lo que está en decadencia es la manera de consumirla.

Para empezar, la gran pantalla ya no es la joya de la corona. La ‘caja tonta’ se ha vengado de años de desprecio y altivez por parte de la meca del cine y ha terminado por hacerse con el negocio. Las series son los nuevos exitazos y las plataformas de televisión de pago luchan por ofrecer la mejor. El gran público se ha olvidado de las clásicas productoras como Paramount o Universal. La industria del entretenimiento ha cambiado –y sigue haciéndolo–. HBO y Netflix se llevan el aplauso del público.

Esta podría ser una de las causas que han provocado la imagen de vacío en muchas salas de cine hoy en día. Las descargas ilegales de películas (piratería) tienen, seguramente, la mayor parte de culpa –algo que también afecta a las series–. En resumen: pocos acuden a un estreno de cartelera porque ya lo verán en casa, con la mantita y de gratis. Y, como todo, esto trae consecuencias.

¿Alguien recuerda cómo era ir al cine en Murcia antes de los centros comerciales? Muy distinto. En los noventa en esta ciudad disfrutábamos de los filmes en los cines Floridablanca, Salzillo, Centrofama  y Rex. El del barrio del Carmen tenía tres salas, el Salzillo eran dos y Centrofama, cinco. El cine Rex no ha cambiado mucho. Eso sí, entonces era bastante común que abrieran la parte de arriba. Allí celebré una vez mi cumpleaños de niño. Vi con muchos amigos de clase la película Aladdín y pocas veces me he vuelto a reír tanto con una película. Aprovecho para pedir disculpas al resto de la sala que tuvo que soportarnos.

Al tiempo que la piratería iba popularizándose, los cines Floridablanca echaron la persiana, así como el cine Salzillo, que se reconvirtió –demos gracias– en la actual Filmoteca Regional Francisco Rabal.

En mi adolescencia llegó el Zig Zag, centro comercial con una decena de salas de cine. Aunque también acudí más de una noche para intentar colarme en alguna discoteca siendo aún menor de edad. No me miréis así, también lo habéis hecho. Hay que reconocerlo, este centro de ocio tuvo un gran éxito, pero desapareció tan rápido como le vino. Lo mismo pasó con los cines Cinesa del centro comercial Atalayas, que contaba con seis salas. Aunque la causa era evidente. Apareció una competencia voraz mientras se levantaba el nuevo templo del fútbol murciano.

La construcción del estadio Nueva Condomina vino acompañada de tres centros comerciales. Y todo en la misma zona: Nueva Condomina, Thader y El Tiro. ¿Hacía falta? No voy a entrar en eso. Pero sí en qué pasó con las salas de cine que quedaban en el centro de Murcia.

Los cines del Zig Zag pasaron a mejor vida, al igual que los de Atalayas, y las salas del Centrofama se redujeron a dos. El Rex se mantuvo. Siendo así, nos sobran los dedos de una mano para contar las películas que se pueden proyectan al mismo tiempo en el centro de Murcia: tres (y cinco si contamos con las dos salas de la Filmoteca Regional, que no son estrenos). Si quieres mas variedad, coge el coche y reza para que no haya partido del Real Murcia en Nueva Condomina, caso en el que acabarás en una atasco y llegarás a la película veinte minutos tarde. ¿Quién tiene la culpa de esto?

Neocine y Cinesa son las únicas empresas dedicadas a la exhibición cinematográfica que trabajan en Murcia pero, ¿son culpables de retirar las salas del centro? Cuando pienso en la poca oferta que tenemos los que intentamos ir a ver una película andando, suelo caer en la cuenta de que el cine suele estar prácticamente vacío. Sí, puede que haya unos pocos estrenos que rompan la regla, pero son solo eso, excepciones.

¿Habríamos acabado así si los murcianos hubiéramos mantenido las salas de cine llenas? ¿No estamos pagando las consecuencias de película-pirata y manta en el sofá de casa? ¿Cuántos están pagando HBO si la mayoría dice que ve Juego de Tronos? Pues eso.