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El camarero más honrado

Lahouari Saidani, frente al restaurante en el que trabaja en Palma de Mallorca. FOTO: M. Borrás

¿Qué harías tú si te encontraras 77.000 euros? No son tuyos y, seguramente, su legítimo dueño los estará buscando. Pero seguro que tu sueldo debería ser mayor, tienes una familia con muchas necesidades y te mereces un buen viaje después de tanto trabajo duro.

Toda España se está haciendo esta pregunta después de conocer la historia de Lahouari Saidani, el camarero del restaurante Arabica de Palma de Mallorca que, tras encontrar bajo su buzón una bolsa con casi veinte mil euros en metálico y una pequeña fortuna en cheques, decidió devolverlo. Tal cual. Acudió a la comisaría de la Policía Nacional más cercana e hizo entrega del ‘tesoro’.

Entonces ocurrió una situación algo pintoresca: “Tuve problemas al principio porque cuando los policías vieron a un árabe con una bolsa llena de dinero desconfiaron. No entendían nada“, relata Lahouari Saidani, originario de Argelia y padre de tres hijos, sin poder evitar una carcajada.

Tras dar con la propietaria de tal cantidad de dinero, una mujer de nacionalidad rumana y que dice dedicarse al sector inmobiliario, la Policía escuchó sus explicaciones, ya que no es normal portar una cantidad tan ingente de dinero, y se acabó la historia.

Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Hubieras hecho lo mismo que Lahouari? Él lo tuvo claro en todo momento: “El Islam prohíbe robar. Y recibí una educación muy estricta de mis padres. Desde muy pequeño me enseñaron que nunca podía quedarme lo que no era mío. No, en ningún momento se me pasó por la cabeza”, asegura. Y hay más: “¿Y si la mujer lo necesitaba para pagar nóminas a otros trabajadores? ¿Y si no lo recuperaba y se metía en un problema grave? De ninguna manera podía quedármelo”, argumenta.

En principio, este comportamiento, creo, debería ser digno de admiración. Este hombre hizo lo correcto. Pero en las redes sociales no todo el mundo lo tiene tan claro. Ni siquiera por ‘postureo’, que es lo que me ha sorprendido.

“El dinero encontrado no se devuelve, seguro que tantas perras a saber si no lleva trafico detrás, y como están las cosas, yo me quedaba con las perras, para quedárselas el maldito estado de mierda, las disfruto yo que me hacen falta”, afirma un convencido Juan Antonio en el hilo de la publicación en Facebook de La Opinión. La reacción de Jesús es simple: “Toooonnnnnntoooooooo jajajajajaja”. Ángela tampoco hubiera seguido el ejemplo de Lahouari: “Yo me quedo con el dinero y los cheques lo he hecho en un buzón de correos”. José Luis, por su parte, llega con la teoría de la conspiración de esta historia: “Publicidad de la izquierda progre. Todo mentira”. Y, para terminar, Paco: “Un capullo lo voy a devolver”. Cristalino.

Por otro lado, el hecho de que este camarero sea argelino también es destacable para algunos usuarios. Jorge pide la nacionalización inmediata de Lahouari Saidani. Wiam dice que “este es musulmán 100%, no somos todo terroristas”. Soufiane: “Si fueras el presidente de Argelia, ningún argelino tendrá que abandonar su país teniendo gas y petróleo”. ¿Perdón?

Rubén, ante los comentarios del tipo que he mencionado anteriormente, expone que “si no lo hubiese devuelto, sería un ‘moro de mierda’ y estaríamos leyendo barbaridades, si lo devuelve, como es el caso, es un ‘gilipollas’ y un ‘tonto'”. Puede que no ande desencaminado…

En España llevamos, por desgracia, años abriendo los periódicos con corrupción. La Gürtel, la Púnica, el caso Umbra, Auditorio… Ante los políticos que meten, algunos aún presuntamente, la mano en la caja, encontramos infinidad de comentarios agresivos –cosa que entendemos todos–. Los llaman, “ladrones”, “sinvergüenzas”, y les desean, como mínimo, la cárcel.

Hoy, ante un hombre honrado, algunos individuos critican a Lahouari Saidani como si hubiera hecho algo malo. Debía haberse quedado el dinero, es el mensaje que subyace. No dejo de pensar en lo que haría esta gente si tuviera la oportunidad de acceder a las arcas públicas. No dejo de pensar en que los políticos, efectivamente, son un reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Starbucks sigue provocando

La cadena de cafeterías Starbucks aterrizó en Murcia el 20 de septiembre de 2016. Hasta entonces, los murcianos solo podíamos disfrutar de sus ‘Frappuccino‘ en nuestros viajes. Pero eso se acabó. En plena Gran Vía, dentro de El Corte Inglés, tenemos nuestro antojo.

Los productos de Starbucks son caros si comparamos con cualquier cafetería de barrio. Pero si hay quien esté dispuesto a pagar por ello, bienvenido sea. La multinacional llegó con 15 contratos de trabajo y una nueva oferta para el paladar bajo el brazo. A priori, no parece que cause ningún problema a la población. Pero con las redes sociales, amigos míos, nunca se sabe. Los ‘haters‘ nunca duermen. Poco tardaron en virar su mirada hacia Starbucks y atacar sin piedad a la empresa y a sus clientes. Molestaba que alguien pudiera pagar más de tres euros por un café, por mucho hielo picado, caramelo y nata que llevara. Algunos criticaban que hubiera quien optara por un Starbucks en lugar de algún producto regional. Al parecer, ser de Murcia va ligado a comer paparajotes dos veces al día y, si tomamos café, siempre de puchero. El nacionalismo panocho, lo podríamos llamar.

Pero bueno, eso es agua pasada. Ningún comienzo es fácil y, a pesar de todo, la apertura fue un auténtico éxito a juzgar por las imágenes del día de la inauguración. Después de la tormenta, llega la calma, dicen.

Pero Starbucks lo ha vuelto a hacer. Los señores del café deluxe han osado –seguramente por el buen resultado de su primera tienda– abrir una segunda tienda en la capital de la Región. Insensatos. La bestia estaba dormida y la han despertado con una colleja. ¡Otro Starbucks más!

Para no ser vilipendiado por los ‘haters’ parece no quedar más remedio que entregarse a las hordas nacionalistas de Murcia.

Los operarios ya han desembarcado en la Plaza Belluga para remodelar el bajo que antaño ocupó Cajamar. FOTO: Juan Caballero

Y es que el Starbucks estará ubicado en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, a la vista de la mismísima catedral. Podríamos llamarlo herejía y todo. Además, para meter el dedo en la llaga, han pedido permiso al Ayuntamiento para poner una terraza y que los murcianos traidores disfruten de su Caffè Mocha mientras se lo restriegan a los valientes que, mientras, se estarán tomando un plato de michirones en la mesa de al lado.

Pero lo que más duele es, sin duda, que los malvados baristas del imperio cafetero han comenzado una nueva reclutación. Quieren convertir a más ciudadanos de bien en trabajadores asalariados, vendidos al consumismo que acaba con nuestra huerta.

He recopilado algunos comentarios de la noticia publicada por laopiniondemurcia.es en Facebook con el fin de entender este discurso. Entended que la transcripción no sea idéntica a la original, ha sido por el bien de la RAE.

Como dice el respetuoso Jesús, “siempre habrá imbéciles dispuestos a pagar 5 euros por una magdalena, solo porque allí la llamen ‘muffin'”. Pepa, por su parte, lo está pasando fatal: “A mí me da vergüenza ajena cuando paso y tras el cristal se ven borregos hacinados haciendo que estudian con su vaso ‘molongui'”. La pobre debe estar aún sin salir de casa. Sin duda, faltan revolucionarios como Pepa: “Acabarán con los pequeños negocios de cafetería como ya han hecho en el resto del mundo. Abajo las franquicias”. Sí, cada vez es más complicado encontrar una cafetería en el extranjero…

Personalmente, lo único que veo cuando la apertura de una cafetería en una ciudad causa tanto revuelo es un complejo de inferioridad que, seguramente, se pueda tratar en algunas clínicas. Mientras tanto, un consejo que nos deja Maru en el mismo hilo de Facebook. Es muy sencillo: “El que no quiera ir que no vaya”.

Los ‘conspiranoia’ de los conejos

La semana pasada, mi compañera Ana García destapó, en exclusiva, una noticia que alarmó a los murcianos. Un restaurante muy conocido de Murcia y experto en arroces albergaba en el sótano un matadero clandestino de conejos para uso del propio establecimiento. La noticia, como era de esperar, corrió como la pólvora.

El día que se publicó en la prensa escrita no se facilitó el nombre del local. Y entonces llegó ella, la ‘conspiranoia‘, que no obedece a la razón, es más, se alimenta de la ausencia de ella. Y las redes sociales son su caldo de cultivo.

“Me parece indignante que no se diga el nombre del restaurante”, denunciaba Almudena. Julián iba más allá: “Debe ser un restaurante amigo de algún político, si fuera de un pobre desgraciado ya lo habrían colgado, crucificado y, por supuesto, sabríamos el nombre y nacionalidad” –lo de la nacionalidad me fascina–. Antonio seguía por la misma línea: “¿Por qué ocultan a un presunto delincuente?”. Luego apareció Juan Antonio. que afirmó saber el nombre. Eso sí, no lo dio (nos hubiera ahorrado unas llamadas). Y, por último, llegaron las víboras para difamar a un restaurante que nada tenía que ver con el caso.

Me resultaría divertido decir que no se dio el nombre porque en la redacción de La Opinión de Murcia queremos ir a este restaurante el día que hagamos la cena de Navidad. Evidentemente, publicando el nombre peligraría el plan. O que nos han prometido descuento a todos los trabajadores y nos hemos vendido por un plato de arroz con conejo a 4 euros. La idea es tentadora.

Ahora bien, si nos centramos en la realidad, nos vamos a aburrir un poco. El motivo por el que no se dijo en un primer momento que el matadero clandestino de conejos se encontraba en Los Arroces de Segis es bien sencillo: las fuentes de la periodista en cuestión no se lo dijeron –algo que, por cierto, no impide que siguiera trabajando en ello junto a la redactora Ana Lucas–. Este dato se explicaba así en la noticia: “Según han confirmado fuentes sanitarias a esta Redacción, que no han querido desvelar el nombre del establecimiento, la escena que se encontraron tras acceder al sótano…”. Está en el segundo párrafo, no el decimonoveno.

Y, como era de esperar, desde La Opinión de Murcia se terminó por saber el nombre del restaurante, momento exacto en el que se publicó. Más tarde respondimos a la pregunta de por qué no se cerraba el restaurante y la multa a la que se enfrenta.

Supongo que para los ‘conspiranoicos’ esto ocurrió porque nos vimos obligados por la presión ciudadana. Victoria de la gente. Ya no iremos a Los Arroces del Segis de cena de Navidad.

Playa nazi

El ayuntamiento de San Pedro del Pinatar se está tomando muy en serio lo de legislar. Sobre todo, en lo que a las playas se refiere. La nueva ordenanza al respecto, que ya ha sido aprobada, pretende multar con hasta 750 euros a aquellas personas que jueguen con una pelota. Lo mismo para los que hagan pis en el agua, practiquen el nudismo, o vayan en bici por el Paseo Marítimo.

Lo reconozco, tengo dudas. Entiendo que a nadie le gusta meterse en el agua fresquita y pasar por una de esas ‘masas calientes’ que instintivamente te hacen pensar que alguien se ha meado. Ahora bien, quien lo hace no se queda en la orilla. No voy a decir eso de que “todos lo hemos hecho” para que nadie aparte la vista del texto. Pero, la lógica nos dice que, puestos a realizar una “evacuación fisiológica en el mar” –así se describe en la ordenanza–, nos meteríamos dentro del agua para, solo entonces, dar rienda suelta a nuestras necesidades.

Imaginemos que a algún desaprensivo se le ocurre tal atentado contra la salud pública. Bien, ¿qué tiene pensado el Excelentísimo Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar para pillarlo? Tal vez estén pensando en crear un Equipo Especial Buceadores de la Policía Local que se pasen el día bajo el agua vigilando si sale una corriente sospechosa del bañador de los veraneantes. También podrían llenar sus costas del famoso producto químico (del que todo el mundo ha hablado alguna vez pero que nadie ha visto) que hace cambiar de color la orina cuando es expulsada en el agua… ¿o esto solo funciona con cloro? Ya me estoy imaginando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pidiendo la colaboración ciudadana: “Si ven a una persona en el agua con cara de ‘gustito’ y relajación, acuda a la comisaría más cercana”.

En fin, un absurdo. Lo peor, que los únicos que van a pillar son a los niños pequeños que vayan a un rincón de la playa acompañados de sus padre o madre porque ya no aguantan más.

Nudistas tampoco. Nunca ha habido playa nudista oficial en San Pedro del Pinatar. Lo que sí hay es una zona en La Llana en donde los naturistas se quedan en bolas y lo llevan haciendo desde hace muchos años. Es más, todo el mundo sabe que en esa parte se puede estar tranquilo si se quiere uno desnudar. ¿Qué problemas ha generado esta situación? Nunca he tenido noticias de ello. Multar ahora a los que se desprenden del bañador en ese rincón de La Llana es algo confuso, sin duda. En mi opinión, lo único que van a ganar es enemigos.

Lo que sí que es preocupante es otra de las consideraciones que recoge la ordenanza: la práctica de juegos de pelota u otros que puedan molestar a los usuarios. ¿Nos está diciendo el ayuntamiento de San Pedro del Pinatar que se acabaron las palas en sus playas? ¿Ya no veremos más la pelota gorda de Nivea? Señores concejales, la playa es un lugar público donde los bañistas acuden a descansar, tomar el sol, pasar un buen rato y olvidarse del trabajo unos minutos sobre la arena. Entiendo que haya unas normas cívicas que cumplir, pero lo que están haciendo es legislar, con todos mis respetos, para mayores de 90 años. Solo se puede pasear (seguro que mejor como dice Luis Fonsi, despacito) y, dando gracias, estirar la toalla en la arena para tomar un poco el sol. Ya puestos, que pongan semáforos, que a veces hay algo de lío entre los que salen y entran al agua.

Todo es más sencillo de lo que parece y entre personas es fácil arreglarse cuando hay un problema. Si estoy jugando a las palas muy cerca de ti, me pides que me vaya más lejos y… ¡voilá! Me voy más lejos. Y si se me va la pelota de Nivea con el viento y llega a toalla ajena, voy a recogerla y pido disculpas al afectado. Y todo sin latigazos en la espalda ni 750 euros de multa. Se llama educación y la falta de ella está mal vista, pero ni siquiera conlleva sanción en la mayoría de los casos.

Miles de niños acaban de empezar las vacaciones y me gustaría verles a ustedes, legisladores de esta ordenanza, controlando y cacheando a la entrada de las playas cuando lleguen las familias. “Esa pelota, fuera”, “¿son eso unas palas? ¡Código rojo!”, “¿señor, ha hecho de vientre antes de venir?”, “la goma de su bañador está floja, como se le caiga…”. Tal vez así se darían cuenta del sinsentido que han aprobado.

Al final, llegará alguien que dirá que le molestan las carnes colgando de ese o que aquella no se corta bien las uñas de los pies. Y a ampliar la ordenanza. Playa nazi.

Político, no eres lo más visto

López Miras durante su última intervención en la Asamblea Regional.

Parece que hay una ley sobrenatural que dictamina que, cuanto más se esfuerza un político en ser la estrella de las noticias, menos caso le hacen los lectores de los medios. Al menos, así ocurre en laopiniondemurcia.es.

Ruedas de prensa en directo desde el Palacio de San Esteban después de la Junta de Gobierno, políticos que se presentan a sus primarias regionales, sesión de control –en directo, también– desde la Asamblea, Comisión de Fomento sobre el AVE a Murcia en el Congreso de los Diputados… Todo ofrecido en la web y compartido a través de las redes sociales. Pero nada, el político de turno pasa de largo sin pena y, sobre todo, sin gloria.

Evidentemente, la vocación de servicio público de un medio de comunicación como laopiniondemurcia.es obliga a difundir todo tipo de noticias de carácter político, ya que, al fin y al cabo, estos individuos nos gobiernan y toman decisiones que a todos nos afectan. Sin olvidar, cómo hacerlo, que manejan la caja común. Da igual, como periodistas, que sepamos de antemano que estas informaciones no nos van a proporcionar más visitas. Simplemente, es nuestra obligación.

Sin embargo, sí que cabe una reflexión. Alguien está haciendo algo mal cuando la actualidad sobre las decisiones que se están tomando sobre nuestro futuro día a día es invisible a los ojos de los ciudadanos. ¿Somos los medios de comunicación los culpables? ¿Los lectores viven a gusto en la ignorancia? ¿O es la casta política la que ha dejado de interesar tras provocar en la gente de la calle una decepción detrás de otra? La corrupción pasa factura, pero no necesariamente se traduce en votos, sino en indiferencia.

Voy a hacer un repaso rápido de esta semana:

El lunes estuvo Josep Piqueras en la UPCT con el Foro Nueva Murcia y dejó declaraciones en contra del separatismo catalán (no me negarán que está de actualidad desde hace años). Por su parte, el delegado del Gobierno defendió su postura de no prohibir la concentración de Lo Nuestro durante la celebración en Murcia del Orgullo Gay. Pues bien, lo más visto fue que el anuncio turístico del Mar Menor se ‘cuela’ en El Hormiguero.

Martes. López Miras entregó las tarjetas identificativas –con descuentos y prestaciones– a las víctimas del terrorismo, el juez Enrique Quiñonero mantiene que Pedro Antonio Sánchez mantuvo contactos con la Púnica para mejorar su imagen y, desde Cartagena, el popular Segado anuncia una querella por calumnias contra el exalcalde López. Noticia más leída: Así es el nuevo uniforme de los trabajadores del súper de El Corte Inglés. Si fuera político, me lo tomaría como un insulto.

El miércoles nos encontramos con la unanimidad otra vez en el Congreso para pedir que el AVE llegue soterrado y el alcalde de Alhama será candidato a liderar el PSRM. Pues bien, hasta el enfado de Cristina Pedroche por quitarle los pendientes con Photoshop superó el interés de los lectores. La noticia que se llevó la palma fue la masa de aire polar que bajaría las temperaturas.

Y jueves. Quince magistrados del TS cuestionan el nombramiento de Pasqual del Riquelme, entrevista con Juan Moreno Redondo, impulsor de la querella contra Bárcenas, el PSOE desbloqueará en Murcia el Presupuesto de 2017 en el Pleno de julio o la alcaldesa de Cartagena retira la bandera de la Provincia Marítima que López defendió. Nada. La gente estaba pegada al espectacular accidente frente a la Escuela de Idiomas.

Para los que no me creen, pueden ver cuáles están siendo las noticias más vistas de la opiniondemurcia.es aquí.

Posiblemente, esta desafección no sea culpa únicamente de los políticos “sinvergüenzas”, “que se lo llevan crudo”, etc. Estoy cansado, como redactor web, de ver los comentarios de algunas personas cada vez que difundimos una noticia de sociedad. “¿Y esto es noticia?”, “¿Y os llamáis periodistas?” Pues sí, así nos llamamos porque lo somos. Informamos de muchos temas, unos más serios que otros. Pero a ti, querido ‘troll’, nunca te he visto comentar una noticia de TSJ de Murcia o de la Asamblea Regional. Tal vez porque nunca entraste a leerla.

Futbolitis

Un nuevo brote de ‘futbolitis’ se ha detectado en nuestro país. La razón, Cristiano Ronaldo. La denuncia de la Fiscalía de Madrid contra el jugador del Real Madrid por cuatro presuntos delitos de fraude fiscal de 14,7 millones de euros podría provocar su marcha del club merengue. Y llegó el drama.

Pero, cuidado. El drama no tiene que ver con que un multimillonario como Cristiano intente, presuntamente, evadir impuestos y no pagar lo que le corresponde. Muy lejos de la realidad. El problema radica en que esta “persecución” ha provocado malestar en el astro del fútbol y ahora, según cuenta una publicación portuguesa, se quiere ir de España. Y por ahí no pasan algunos fanáticos del Real Madrid. Por supuesto que no.

Por ‘futbolitis’ entiendo el fenómeno que se produce cuando el ‘deporte rey’ en nuestro país adquiere la capacidad de nublar nuestro raciocinio, a la vez que provoca la muerte indiscriminada de neuronas y disminución del tamaño del cerebelo. Es grave. En el caso que nos ocupa, solo la ‘futbolitis’ puede explicar que una persona ‘sana’ haga lo que hemos visto hacer a Elsi Churrero. Esta usuaria ha iniciado en la plataforma Change.org una petición dirigida al Gobierno de España (ya puestos) para que Cristiano Ronaldo no se vaya. Su explicación es bien sencilla: “El dinero nos da igual”.

No creo que la iniciativa parta desde la seriedad y, por tanto, seguramente se trate de una acción dirigida simplemente a hacer ruido o de algún friki. Ahora bien, que en menos de dos días ya haya casi 1500 personas (20 de junio al mediodía) que la hayan secundado me da que pensar.

Estamos hablando de un grupo de individuos que quieren que a un futbolista, por el mero hecho de hacer generalmente bien su trabajo, Hacienda le trate de forma diferente. Y es que, seguramente, gran parte de estas firmas las hayan rubricado digitalmente hombres y mujeres que se levantan al salir el sol para acudir a la oficina, abrir su negocio o coger el coche y hacerse no sé cuántos kilómetros para llegar a su trabajo. Tras pasarse el día allí, sudando la gota gorda con el calor que está haciendo, malcomer en menos de una hora para seguir currando pensando en la siesta que se echarían y luego volver a casa al anochecer para dormir unas horas antes de volver a empezar un nuevo día con la misma rutina. Todo para recibir la nómina al final de mes y poder vivir con los suyos de la mejor manera posible, ya que tienen que contar con el concepto Tributación IRPF y la cotización pertinente.

Parece de justicia social que todos paguemos al arca común para sostener el país en el que vivimos. Pero llega la ‘futbolitis’ y a algunos se les abren las carnes al pensar que su Cristiano dejará de meter goles para el Real Madrid si se marcha de España al no querer, presuntamente, pagar lo que le corresponde. “¿Y si no ganamos la decimotercera en 2018?”, se deben preguntar.

Por mí que se lo pregunten hasta la saciedad si es menester. Yo no tengo ‘futbolitis’.

Retrato de un insolidario

Una de las capacidades más bellas del ser humano es la de ser capaz de alegrarse por otra persona aun cuando la propia situación es deprimente. La gente no tiene que pasar penurias porque nosotros las estemos sufriendo. Pero, cuando el miedo al de fuera, o lo que es lo mismo, la xenofobia, entra en juego, parece que es más fácil olvidarse de nuestra humanidad.

Este miércoles, Ikea España presentó el proyecto ‘El Poder de la Infancia con los Refugiados’ durante la ‘Conferencia sobre acogida e integración de refugiados en España’, impulsada por el Alto Comisionado de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La empresa sueca ha facilitado a un grupo de expatriados una experiencia formativa y laboral durante cinco semanas a través de prácticas en sus centros de Murcia y Vallecas (Madrid). Dieciséis personas se han beneficiado de esta iniciativa y seis de ellas han tenido la suerte de haber encontrado un empleo en la multinacional.

Después de vivir el horror de abandonar sus propios países en contra de su voluntad por la guerra o persecuciones por motivos religiosos, ideológicos o políticos, unos pocos tienen un motivo para ilusionarse de nuevo.

No quiero hacer con este post un homenaje a Ikea ni elevar a los cielos a esta multinacional. No vaya a ser que algunos empiecen a hablar de los posibles impuestos que la empresa busca desgravarse, etc. (aún no me he recuperado de la polémica de Amancio, disculpen). Podemos estar de acuerdo, simplemente, en que esta acción social es positiva porque da una salida a personas que lo necesitan.

Parece sencillo, sin embargo, y a juzgar por la retahíla de comentarios que ha generado esta noticia, no lo es. El hecho de que las personas que han disfrutado de las prácticas –dieciséis– carezcan de DNI español ha generado indignación entre ciertos ‘patriotas’. Para algunos usuarios de las redes sociales la solidaridad está reservada para los nacidos en España.

“No compro más en Ikea”, afirma Lucas ante la noticia en Facebook. “¿Y los españoles sin trabajo?”, se pregunta Pruden. “En tres años serán tres mil”, es la lamentación de Antonio. Y así…

Lo que es llamativo es que estas muestras claras de insolidaridad y crueldad no quedan por escrito por avatares que esconden su identidad. Es decir, no se trata de ‘trolls’, sino de usuarios con nombre y apellidos que no se avergüenzan de mostrar públicamente su inhumanidad. Un buen patriota no es aquel que pone por delante a sus conciudadanos sobre los extranjeros, sino aquel que abre las puertas de su casa a los débiles, a los que necesitan auxilio.

Aquí el post con la noticia y los comentarios de la vergüenza. Y un consejo para aquellos que se sientan ofendidos por mis palabras: el sábado hay una manifestación en el Parque Fofó de Murcia en donde podréis hacer muchos amigos.