La ola de calor Fuensanta

En Murcia no entendemos mucho de borrascas, pero sí de temperaturas asfixiantes que también merecen un nombre

Como sabéis, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), junto a MétéoFrance (Francia) y el IMPA (Portugal) pone nombre a las borrascas profundas que puedan afectar a España, Francia o Portugal. Esta decisión se implantó el 1 de diciembre del casi extinto 2017 y la inauguró Ana, seguida del reciente Bruno.

Seguidamente, nos van a llegar Carmen-David-Emma-Felix-Gisele-Hugo-Irene-Jose-Katia-Leo-Marina-Nuno-Olivia-Pierre-Rosa-Samuel-Telma-Vasco-Wiam.

Este sistema se implementó con éxito en 2015 en Reino Unido e Irlanda y se ha demostrado que la población está más atenta a las recomendaciones de seguridad cuando la amenaza de viento fuerte está claramente identificada y asociada al nombre de la borrasca. Si funciona, lo copiamos.

Pero, para empezar, las agencias de Meteorología solo nombrarán con nombre propio a las borrascas atlánticas y no las mediterráneas. Por el momento, a la Región de Murcia solo nos van a llegar temporales con alias del norte. Tal vez tengamos la oportunidad de ser los primeros anfitriones de este tipo de ciclones cuando este proyecto se siga extendiendo hasta llegar al Mediterráneo. Pero, aunque así sea, las borrascas mediterráneas no suelen ser muy llamativas. Digamos que lucen menos.

Lo que nos pega, porque de eso sabemos mucho, es servir de altavoz de una buena ola de calor. Desde aquí, hago un llamamiento a la Aemet para que conciencie y prepare a la población española de los períodos prolongados de temperaturas asfixiantes dotándolos también de un nombre. Y ya tengo el primero, en honor a  Murcia: la ola de calor Fuensanta. Sí, que dicen es la Patrona de esta tierra porque se le pidió que lloviera y así fue. Seamos sinceros, en el Levante llueve de uvas a peras y, por lo general, o demasiado poco o tanto, que se echa todo a perder. No veo la necesidad de relacionarla con la lluvia. Si no, el 100% de los murcianos serían ateos.

Dejando la religión a un lado, imaginad, ahora que de calor no se puede hablar, julio en Murcia. Estamos a 33º –llevadero– y avisan por televisión: “Mañana llega a España Fuensanta, entrando por la Región de Murcia y Almería, y dejará unas temperaturas superiores a los 43 grados. Se recomienda que, mientras dure la visita de Fuensanta, se beba agua periódicamente, etc”. ¿No sería maravilloso? Tendríamos que abrir un change.org…

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