Maceteros antiyihadistas

¿Qué hubiera pasado en las Ramblas de Barcelona si a la entrada del paseo el terrorista Younes Abouyaaqoub se hubiera encontrado con un gran macetero? Nunca lo sabremos. Pero la pregunta despertó la conciencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que aconsejaron a los ayuntamientos de España colocar mobiliario urbano en las calles más transitadas de cada municipio. Bueno, parece que tiene sentido. Lo que se pueda evitar, bienvenido sea.

Vayamos al caso concreto: Murcia. Más de 400.000 habitantes y, ciertamente, con zonas bastante masificadas a determinadas horas y en ciertas celebraciones como la Feria. No es una ciudad con proyección internacional comparable a Madrid, Barcelona, Londres o París, pero no vaya a ser que los yihadistas cambien la táctica y nos llevemos un susto. Mejor pasarse que quedarse corto.

Es entonces cuando comienza en Murcia el juego de los bolardos y maceteros, una especie de ‘Risk’ urbano en donde estos elementos “disuasorios” cambian su papel tradicional: ya no están puestos para que el murciano de turno no aparque donde no debe o no acceda a una calle peatonal por accidente. Ahora son los protectores de la sociedad. ¿Dónde los ponemos? Parece que, lo lógico, y puesto que la finalidad decorativa ha quedado relegada a un segundo plano, es que se coloquen, tal y como aconsejan los expertos, por donde pasea una mayor cantidad de gente.

Hasta ahora bien, ¿no? Pues no del todo.

Ignoramos cuáles han sido los planes del ayuntamiento porque aún no han informado de cuántos bolardos y maceteros hay en la ciudad y cuántos más vamos a necesitar para protegernos de la amenaza yihadista. La formación Ahora Murcia ya le ha pedido al alcalde José Ballesta que actúe bajo un Plan Integral de Mobiliario Urbano y Espacio Público que tal vez podría facilitarnos esta información. Estamos a la espera.

Pero la polémica llegó por Ronda Sur. Resulta que, de un día para otro, unos operarios enviados por fuerzas del mal acudieron sin previo aviso y se llevaron sus maceteros. El barrio desprotegido. Me estoy imaginando a un tal Mohamed, escribiendo un mail cifrado desde una cueva de Siria al comando del ISIS en Murcia Sur para que aprovechen la oportunidad: “Volverán a ponerlos rápido. Es ahora o nunca”. Esto es algo que no se le escapó al presidente de la Junta Municipal de Santiago el Mayor, el socialista Juan José García, que se pregunta si “es que la seguridad de los vecinos y vecinas de Ronda Sur es menos importante”.

El concejal de Calidad Urbana del ayuntamiento, José Guillén, salió al paso de las acusaciones afirmando que el cambio de este mobiliario estaba previsto y que ya se había colocado el nuevo.

Pero el problema no era solo ese: los operarios también se llevaron jardineros que los propios vecinos de algunos edificios de la zona habían comprado con su dinero, según denunció un portavoz vecinal.

En su vida se habría imaginado tener que dar tantas explicaciones por unos maceteros. En una situación normal, que te pongan elementos urbanos nuevos en tu barrio es motivo de alegría. Pero en estos tiempos de amenaza terrorista ya no queremos una calle bonita. En Murcia el cuerpo nos pide tanques. Eso sí que disuade a un soldado de la yihad. A ver cómo pasa con su ‘furgo’. O sea, que no calmó los ánimos.

Mientras todo esto iba sucediendo, algún miembro de la anteriormente mencionada Ahora Murcia comenzó su caminata por Murcia aprovechando que el sol ya no aprieta tanto para descubrir dónde habían ido a parar esos maceteros antiyihadistas. La participación ciudadana tan demandada para los presupuestos apareció por fin y dieron con ellos en La Fica y el Cuartel de Artillería.

Qué valor. Desprotegiendo Ronda Sur para blindar el centro. Unas vidas por otras. De paso, fotografiaron el estado en el que se encontraban e informaron de que los que habían repuesto en Ronda Sur eran de plástico y se pueden mover con facilidad (ideal para un terrorista).

Entre pitos y flautas, unos 20 tuits o retuits sobre el tema. Hay que reconocerlo: seguimiento han hecho.

¿Se han cansado de bolardos y maceteros? Pues hay más. Los últimos en elevar sus quejas son los servicios de emergencias. El otro día una señora se cayó de bruces contra el suelo en plena plaza del Cardenal Belluga. Necesitó de asistencia sanitaria y el problema se hizo evidente enseguida. La ambulancia no podía llegar a ella por un gran macetero. La mujer está viva, como el debate.

Precisamente el tema más serio de todo esto es aquel en el que no intervienen los grupos municipales del ayuntamiento de Murcia, ¿se han dado cuenta? Espero que el ruido creado por éstos no haya llegado a oídos de aquellos que siembran el terror en el mundo. Con el daño que hacen, lo último que deseo es que les brindemos unas risas.

Intentemos los murcianos tomarnos todo esto como ‘política de vacaciones’. Por fin llegas, septiembre.

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