Yo también soy fuerte

pabloraez

“No donáis por mí, donáis por vosotros, por un mundo más solidario, por vuestros hijos, por vuestros amigos…”

Pablo Ráez

 

Hoy creo en el mundo. Hoy creo en esta pequeña región murciana. Y hoy casi creo en España. Así, en mayúsculas, casi de la mano, como una hermandad. Y es que hoy, yo, que apenas soy nadie, he dado un paso de gigante en mi vida. Hoy el corazón me estalla, casi casi como una patata.

Y todo surgió hace unos meses, entre reparto y reparto, cuando me llegó como a tantos a través de las redes la historia de este chaval. Que no temo a la muerte, decía, con apenas veinte añitos y carcomido por un cáncer que le agotaba la sangre. Que no temo a la muerte.

Y a mí, Cayetano Cuerva, Cayo para los amigos, que a veces sí la temo, el drama de ese chico casi que me hizo pensar. Pero en realidad ni sé si pensaba. La cabeza se me metió en el pecho. Y era el pecho el que pensaba a golpes de corazón.

Y entre reparto y reparto, a golpes de corazón, me sentía más importante. Yo, que casi no soy nadie, un simple ordenanza que de vez en cuando se cuela en este blog, un mindundi, apenas un parias que viaja del polígono hasta el barrio de La Paz.

Pero si yo pudiera, si dentro de mí estuviera… Y me sentí importante. Y dejé a un lado las trifulcas de sociatas y peperos, podemitas y ciudadanos de pro en busca de un buen gobierno; me olvidé de burundangas en Pamplona, de reencuentros en OT, de si sale a la calle la parricida de Santomera, del médico que diagnóstico a una paciente que follara más,… Me olvidé.

Porque tengo el elixir me sentí importante. Y hoy, si no lo leo no lo creo, compruebo en el artículo que firma una tal Pilar Benito que se ha disparado el número de donantes de médula en la Región a raíz de la tragedia de este muchacho malagueño. Y yo no quiero ser menos.

Yo, que entre reparto y reparto voy desvencijado, que casi he quemado mi vida teniendo apenas treinta. A mí, que nadie me toma en serio. Y ahora descubro que tengo un tesoro entre pecho y espalda. No, yo también soy fuerte, y por eso hoy mismo me he inscrito como donante. No basta con quitarse el sombrero por todos los que lo han hecho.

Y por eso hoy me siento feliz, como en una hermandad, porque voy mirando a la cara de la gente por la calle y reconozco a los que se encuentran satisfechos, y adivino a los importantes, como yo, y me siento orgulloso de vivir aquí. Porque mi cabeza es un corazón a punto de estallar, porque mi corazón no es más que una patata, y si lo pones en agua empiezan a surgir brotes. Y es una maravilla verlos crecer. Porque yo sí, yo también soy fuerte.

“No temo a la muerte y soy libre, de ahí me viene toda la fuerza. Cuando dejas de tener miedo eres libre. Sólo tengo ganas de vivir y ser feliz. Cada momento es tremendamente único”.

Pablo Ráez

En nuestra edición digital puedes leer el reportaje

El ‘efecto Pablo Ráez’ dispara las donaciones de médula en la Región de Murcia

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