¿Qué hacemos con Paquita?

Paquita González, la parricida de Santomera, ha salido por vez primera de prisión con un permiso. Ha tenido que esperar casi quince años para poder acercarse a ver el mar, para poder caminar ante un horizonte sin muros. Y es que lo que hizo Paquita no fue precisamente una broma. Estrangular a sus hijos de cuatro y seis años con el cable del cargador del móvil. Y poca defensa podían poner ellos. Gritos y los arañazos que lucía la madre en el entierro, minutos antes de ser detenida, en su gran función de madre destrozada, ojerosa y llorosa; todo el pueblo la besó, todos le dieron sus condolencias antes de saber que fue ella, ella quien segó en una noche de celos y de coca la vida de dos de sus hijos.

350519-620-282

¿Y qué hacemos ahora con Paquita?

Paquita González, la parricida de Santomera, ha salido por vez primera de prisión. Y muchos se llevan las manos a la cabeza. No han pasado ni quince años. Debería seguir pudriéndose entre rejas, al menos hasta que cumpla los cuarenta años de condena. Pero Paquita ha salido esta semana, con cerca de sesenta años a sus espaldas. Y no parecía peligrosa.

Pero, ¿qué hacemos ahora con esta mujer? Nuestro sistema penal habla ante todo de reinserción. En la mayoría de casos no lo consigue. Y en otros, como en el de Paquita, no es necesario. ¿Alguien de verdad cree que la parricida de Santomera es un peligro público? Llegamos entonces al carácter punitivo de la condena. El que la hace la paga. Hay que castigar y, a la vez, que ese castigo sirva de ejemplo al resto de la sociedad.

La ejemplaridad del castigo como método para evitar nuevos delitos también es más que cuestionable. No son extraños los casos en los que el autor de un crimen acaba quitándose la vida. Para estos, evidentemente, no vale la ejemplaridad del castigo. Y en otros casos, como en el de nuestra parricida, cabría preguntarse si acaso a alguien le va a arredrar su ejemplo a la hora de cometer un crimen.

Pese a todo, pese a la inutilidad, buscamos venganza. Y nos sorprende y nos duele que Paquita se pasee libre después de su crimen de hace quince años. No la tememos. Todos sabemos que no es un peligro. Solo queremos que purgue.

José Rabadán, el chico que con 16 años mató a toda su familia a golpes de catana en el barrio murciano de Santiago el Mayor, lleva ya años paseándose en libertad por el norte de España. No se le conoce nuevo delito alguno, pese a que su juicio fue una farsa en la que se le admitió haber cometido los crímenes bajo un ataque epiléptico (no se lo cree ni él). Parece que lo que importa no es el castigo; más bien el olvido.

Paquita ha empezado a pasearse esta semana. Su primer permiso. Después de cerca de quince años a la sombra, que se dice pronto. Alguno responderá que son los mismos años que llevan sus dos hijos en un nicho del cementerio de Santomera. Es cierto. Es un dilema. Y ahora, ¿qué hacemos con la parricida de Santomera?

4 comentarios en “¿Qué hacemos con Paquita?

  1. y con los violadores y violadores asesinos de niñas k ni conoce pero destroza familias y encima son problemáticos en prisión…y con los k dicen ser enviados del diablo y con e te…alcaeda….etc…k hacemos para controlar el mundo…las mentes…los echos k marcan el mundo y definen las personalidades

  2. Creo que lo mejor seria que la juez que le ha dado la libertad por unos dias se lleve a PAQUITA a su casa y jueguen un ratito a las cartas.

  3. Debió ser ejecutada en su día, como tantos otros.
    Me da igual si ahora no es un peligro o sí, la cuestión está en que lo que hizo no tiene perdón, y mientras han sido 15 años sin aportar nada a la sociedad y sí causando gastos.

    No me da ninguna pena ni dolor. Tampoco siento odio ni rabia contra ella.

    Creo en la pena de muerte y considero que éste era un caso claro para haber sido aplicada.

  4. A cada persona que esta en la carcel nos cuesta a los españoles alrededor de 150 Euros diarios. O sea, que la carcel la pagamos todos los españoles. Habrá que buscar otra manera de hacer justicia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *