La companía del Defensor del Pueblo

La foto que hizo ayer Marcial Guillén en el Auditorio Regional con motivo de la celebración del treinta aniversario de la CROEM y a la que asistieron los Príncipes de Asturias, no tiene desperdicio.
El defensor del pueblo de nuestra taifa, José Pablo Ruiz Abellán, aparece en el centro de la foto rodeado por Teresa Rosique a la izquierda de la imagen y por Begoña García Retegui a la izquierda del paciente. Siempre a la izquierda. Con postura aparentemente relajada, con los brazos cruzados y con cara irónica o más bien estoica, escucha a la portavoz adjunta del grupo socialista en la Asamblea Regional, que parece haber dicho algo muy solemne, como importante, grave, pues aparece con los labios apretados, la mirada perdida y los dedos trajinando algo sobre sus piernas llenas de carpetas y papeles. De ser cierto nos demostraría que esta mujer no se relaja ni en los auditorios. También podría ser que se hubiera sentado en la butaca así, sin más, sin dar ni los buenos días, disimulada. Pero lo descarto casi con total seguridad, ya que dado su carácter incisivo y lenguaraz, no me la imagino callada ni debajo del agua.
Por el contrario, su compañera de partido aparece como distante, agazapada, con media sonrisa forzada, como toda ella. Deja todo el protagonismo a su camarada y la mira también, al igual que Ruiz Abellán, pero sin prestarle demasiada atención. Más que escucharla con delectación, parece que la repasa y examina. La diferencia de actitud con el Defensor del Pueblo murciano, o como se diga, está en su ceja derecha. Siempre la ceja. La de ella es convexa, como la de su jefe supremo, por lo que le da ese aire altivo y distante con el que aparece. La de Ruiz Abellán es más bien plana, tirando a concava, por lo que tiene un leve toque irónico, incrédulo, casi perplejo y hasta de hastío.
El protocolo a veces es caprichoso y en cualquier acto, como se ve, te puedes encontrar rodeado por especiales compañeras de butaca. Son los gajes del oficio. Nada grave por otro lado. En fin.
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Lo que más me llama a mí la atención de la foto, no son los personajes.
Lo que me cuesta digerir es que en varias butacas a la redonda NO SE SIENTA NADIE.
¿Les tiene miedo el resto de gente? ¿Tienen alguna enfermedad contagiosa? ¿Qué han hecho para que nadie se quiera sentar junto a ellos? ¿Son peligrosos? ¿Serán terroristas o colaboradores? ¿Narcotraficantes tal vez? ¿Asesinos o encubridores?
(Son preguntas retóricas, conocemos las respuestas)