Miercoles, 10 de Marzo de 2010

Derecho a vivir

derecho-a-vivirSon educados y no hacen mucho ruido. Quizá por ello no ha merecido ni siquiera la reseña de un importante medio de comunicación de Murcia. Ayer domingo, bajo una lluvia débil pero persistente, se concentraron unos cientos de murcianos en las puertas del Ayuntamiento, convocados por el movimiento Derecho a vivir. Con escasos medios, pero con voluntad férrea y con la conciencia tranquila por el deber cumplido, jubilados, padres con sus hijos, grupos de adolescentes y en definitiva gentes de todas las edades, se acercaron ayer en Murcia, al igual que en más de cien ciudades de España y varias del extranjero, para gritar un “no” rotundo a la nueva ley sobre el aborto.

Cuando leo, por ejemplo, los métodos que se usan para exterminar a un bebé no nacido, no puedo más que estremecerme ante las posturas integristas de los que anteponen unos supuestos derechos a decidir sobre el derecho a la vida. Podría contar mi experiencia personal con este tema y los motivos por los que soy contrario al aborto, pero ocuparía demasiado espacio para un blog como éste.

Tan sólo me gustaría destacar la emoción que me supuso acudir a la cita y verme rodeado de gente sencilla que únicamente pedía que el gobierno retire la ley que ha puesto a España en la primera línea del sacrificio infantil, presentando el aborto como un derecho y una falsa liberación de la mujer. En fin.

* Foto extraída del blog de Ignacio Arsuaga

(No) Liberad a Willy

willytoledoEscribe hoy José García Domínguez en Libertaddigital que la sola aportación original de Willy Toledo, el personaje que ha denigrado y tildado de preso común al desidente cubano recientemente fallecido en las cárceles cubanas, ha consistido en “deletrear de pe a pa las infamias de la policía política contra Orlando Zapata, publicadas en Granma. Quizá, y en su descarga, cabría conceder que vive atenazado por la ceguera ideológica, esa cárcel del pensamiento”. A mí, como si se queda en ella durante mucho tiempo. Un tipo que ha sido capaz de enfundarse una camiseta de Ho Chi Minh, el mayor asesino de la historia, en una gala de los Goya, no merece otra cosa. Ni siquiera ser liberado de las cadenas de ese marxismo vil, asesino y retrógrado en el que se encuentra enfangado. Es inútil.

Los más recalcitrantes cejateros ni intentarán hacerle ver en público que con estas declaraciones se ha pasado tres pueblos. Son de naturaleza cobarde. Las formas son las formas y aunque muchos de ellos piensan lo mismo que Willy, son un poco más inteligentes y se guardarán de llegar a estos extremos, aunque sea por un mínimo decoro a la hora de hacerle ver a Zeta que tienen cierto interés en recuperar a la ingente masa de ciudadanos que desde hace años le dieron la espalda al cine español. Por eso, los más considerados, permanecerán en silencio y no afearan la conducta del titiritero por no poner en un aprieto al jefe y justificar, aunque sea un poco, el negocio de las subvenciones.

Y es que, este tipo de gente, les viene a ellos ni que pintado. En todo colectivo (con K), hay un delincuente verbal o un miserable común, que es lanzado por delante para que se lleve todos los palos; los hay, incluso, que, dado su coeficiente intelectual, son capaces de hacerlo ellos solitos. No liberad a Willy, gentes de la ceja, porque, a buen seguro, os hará falta en más ocasiones. En fin.

Cartas a Murcialiberal: “Mucha María Antonia”

Mucha María Antonia

maria-antonia-iglesiasEl otro día en un programa de televisión de los sábados noche, en el que se monta la feria, y en el que “actúa” la mencionada periodista, se trataba el tema de la Cadena Perpetua, en el que unos y otros discutían sobre la oportunidad temporal de replantear su aplicación en la legislación española.

Esta señora, acusando a los que mantenían que era el momento de volver a plantear esta cuestión, de no ser democráticos, de ser casi unos fascistas, atacaba en términos similares al padre de una niña asesinada, porque éste, pedía la aprobación de su aplicación de inmediato, y hacerlo “en caliente”. Claro que, ¿cómo a este padre se le va a olvidar en pocos meses que su hija fue asesinada? Su razonamiento era sencillo. Decía: “La Constitución prohíbe la Cadena Perpetua”, y continuaba diciendo: ¿dónde dice ésta que la “pena” sea un castigo? Añadiendo: “La Constitución dice que las penas son para Rehabilitar delincuentes con lo que no cabe la pena de Cadena Perpetua”. Razonamiento sencillo, pero falso. En la Constitución nunca se habla de la rehabilitación del delincuente, se habla de que la penas de privación de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas a la reeducación y reinserción social. Lo que si queda abolida es la pena de muerte en el artículo 15 de la Carta Magna.

La pena de prisión, como su nombre indica, es una sanción por una infracción cometida y está reservada dentro de un estado democrático y de derecho para las infracciones mas graves que se cometen contra el ordenamiento jurídico, por lo tanto son un castigo (hecho admitido por toda la doctrina jurídica). Otra cosa es que su cumplimiento, como dice la Constitución, vaya orientado hacia la reinserción del delincuente. Pero el hecho de que ésta vaya orientada a conseguir dicho fin, no significa que todo cumplimiento de la pena impuesta consiga a la postre tal reinserción. Es en el momento en el que el delincuente, no por estar reinsertado, sino por haber cumplido su pena, sale a la calle libre, donde radica el meollo del asunto. Porque el Principio de Legalidad impone que cuando alguien cumple su sanción tiene que ser libre. Con el razonamiento de la periodista se puede llegar a conclusiones tan antidemocráticas como las de dar validez a las Cárceles de Reeducación Chinas. O, ¿insinúa la señora Iglesias que si el delincuente no esta preparado para reinsertase en la sociedad no puede salir a la calle aunque haya cumplido su sanción, sea el que sea el delito cometido?

Por lo tanto, es compatible con la reinserción la pena de Cadena Perpetua revisable, ya que en los casos mas graves de delincuentes, este fin de la pena puede cumplirse con la aplicación de esta sanción. No debemos olvidarnos nunca que otro de los fines de la pena y de las medidas de seguridad, aceptado por toda la doctrina jurídica, es la de defender a la sociedad de estas personas, que si no están preparadas para vivir en ella, deben de mantenerse fuera de ésta hasta que lo estén.

PD. Recordarle a la Señora María Antonia, como mencionaba hace poco “el enterrador” en este blog, que el articulo 40 de la Carta Magna también dice que “los poderes públicos promoverán las condiciones favorables… De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo.”

Raúl Nortes Ortín

La Aznarinha

aznarinhaLa progresía en general se pone muy nerviosa cuando alguien osa contestar en sus mismo términos los insultos que vomitan, siempre escondidos en la masa, los que comulgan con los postulados de lo políticamente correcto. Además, suelen ser aquellos que no se acuerdan de los desprecios que han hecho sus correligionarios contra los que no son de los suyos, en actos, mítines y demás parafernalias partidistas. Aunque, en esta ocasión, la respuesta se encuentre tres niveles por debajo de la provocación ocasionada, les resulta extraño que alguna figura de lo político se encarame contra ellos. No están para nada acostumbrados. Suelen ser pocos, la verdad, los que se atreven ni siquiera a mirarles a la cara, quizá porque no todo el mundo está en una posición legítima de plantarse ante ellos.

Y es que se ha abierto un gran debate en torno al gesto que dedicó Aznar al gentío que se arremolinaba en torno a la Universidad para arrojarle toda clase de improperios. Como si no hubiera en España temas de mayor calado que hicieran que media dirección del PSOE y casi todos los espectáculos políticos televisivos del fin de semana, salieran como lo han hecho, para ofrecernos soluciones a la crisis.

La conveniencia del gesto es el centro de uno de los debates. Pero yo me voy a detener en otro, mucho más prosaico, que ha sido la de cómo bautizarlo. La mayoría, se ha decantado por lo de la peineta; otros, por denominarlo como una higa, o, simplemente, como el gesto que sirve para mandar a tomar por saco a alguien. Yo me quedo con la Aznarinha… En el fútbol, tan dado a mirar a Brasil, te colocan por mucho menos un sambenito de esa procedencia. Unos cuajan y otro no, evidentemente, pero puedo asegurar que queda de lo más simpático en las tenidas de los bares; sobre todo, cuando en los descansos de los partidos de fútbol tienes enfrente a un socialista y te permite hablar, incluso, de política. En fin.

Pepiño Blanco, alias Don José

pepinoblanco1Hay que ver lo que puede cambiar la imagen pública de un político en unos pocos meses. Si hubiera que señalar algún vencedor del “padre de todos los debates”, o al menos es como lo bautizaban las crónicas previas al cara a cara entre Zapatero y Rajoy de ayer, me decantaría, claramente, por Pepiño Blanco, alias Don José.

Como la tenida entre los dos mandatarios fue un fiasco en todos los sentidos, ya que no nos ofrecieron nada nuevo, -”día de espectación, día de decepción”, ya se sabe- hay que buscar en los tendidos o en las faenas de los subalternos un detalle de interés.

Mientras lo que más han destacado los medios sobre el PP -a parte de lo de Rajoy en lo de: “Si de mí dependiera, usted no estaría ahí sentado”-, ha sido la frase de Gil Lázaro a Rubalcaba: “¿Es usted la X del caso Faisán o lo es Zapatero?”, lo más destacado del PSOE, por el contrario, entre otra lindezas menores, ha sido el rumor de la intervención de Pepiño Blanco, alias Don José, en la creación de la Comisión gubernamental para alcanzar acuerdos con los grupos de la oposición. Y es que desde que lo nombraron Ministro de Fomento, su imagen de estadista no ha parado de subir como la espuma. Ni Churchill para algunos medios, vamos. Y es que se está llegando a tal extremo que no son pocos los que lo colocan como posible sucesor de Rodríguez Zapatero. “Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”.

Yo me quedo con el Pepiño Blanco sin el alias de Don José. Era infinitamente más divertido. Pepiño a secas: “No he confesado antes mi simpatía hacia Obama para no interferir en el proceso de eleccion del Partido Democrata”. En fin.

El modelo productivo

Llevo tiempo intentando que alguien me explique qué es eso del modelo productivo. Últimamente no paro de leerlo y escucharlo en boca de gente de izquierdas, que lo usan muy a menudo como arma arrojadiza, para acusar a Ramón Luis Valcárcel de la crisis que atraviesa Murcia. Dicen que tenía antes uno que nos dió riqueza en los tiempos de bonanza, pero que ahora no sirve para estos momentos de depresión. Ni una cosa ni la otra.

A mí es que me da la risa. Tiene muchas virtudes nuestro presidente (y defectos, claro) pero, la verdad, no me lo imagino poniendo cuatro ladrillos encima de un andamio, con el pañuelo de cuatros picos en su cabeza, mientras que amenaza, pistola en mano, a todos los empresarios de la Región de Murcia para hacer lo mismo que él. Parece ser que en Andalucía y en Cataluña también habrían errado a la hora de elegir su modelo. Pero lo que vale aquí, no vale allí y viceversa. Voy a sentenciarlo en negrita: el político ni pone ni quita modelos productivos, tan sólo dificulta en mayor o menor grado la función empresarial de sus ciudadanos.

Imaginemos: “Érase una vez un presidente de una Comunidad Autónoma al que un buen día se le presentó en la mesa de su despacho un abanico de modelos productivos. La decisión no era nada fácil. Debía elegir tan sólo uno de los muchos que habían para ofrecérselos a sus súbditos al día siguiente por la mañana. La noche se hacía larga y decidió irse a la cama por si el dormir le ayudaba en la decisión tan importante que debía tomar en tan pocas horas. Se levantó sin tenerlo nada claro. Tenía que tomar una decisión rápidamente, pues el tiempo se le echaba encima y el abanico se le hacía cada vez más grande. Tras pensárselo detenidamente, no sin antes tomarse un buen tazón de café con leche y cereales, eligió con su dedo misericordioso el modelo de la construcción de edificios y campos de golf, como en nuestro caso, para el desarrollo de su Comunidad. Era él más correcto. Más que nada porque era su decisión y ante eso no había argumento que pudiera rebatir que su opción era la más adecuada. En unas horas toda la cohorte de funcionarios tendrían que obligar a los empresarios a cambiar su ocupación, fuese la que fuese, para dedicarse a construir edificios por doquier, ya que desde Presidencia lo habían ordenado”. Hilarante, ¿no? Pues eso es lo que presuponen, grosso modo, los políticos murcianos de izquierdas e innumerables columnistas que están todos los días, frase arriba o frase abajo, con lo del modelo productivo.

A los españoles, en general, y a los murcianos, en particular, se le presupone la libertad de empresa (más o menos, claro). Son ellos desde su empresarialidad, tal y como describe Huerta de Soto, los que intentan continuamente “buscar, descubrir, crear o darse cuenta de nuevos fines y medios para crear riqueza”. Ni Valcárcel ni Aznar crearon directamente los puestos de trabajo en los buenos momentos, ni Zapatero era el que nos iba a llevar al pleno empleo. Lo único a lo que debe aspirar un gobierno es a facilitar la tarea de los empresarios no poniéndole zancadillas a su labor (bajando los impuestos, la burocracia, el gasto público, etc.) y a crear una buena imagen del territorio que permita la entrada de inversiones de capital. Los dos primeros lo consiguieron. El segundo continua con las tarascadas y con su intención de seguir entorpeciendo la creatividad empresarial y la imagen de España.

Coda: No he querido dedicarle un post en exclusiva al abogado estrella y a su demanda al Estado para eliminar al Cristo de Monteagudo de su ubicación, porque estos ejemplares que andan sueltos por nuestra Justicia, no se merecen más que el desprecio del silencio. Es, en el fondo, lo que verdaderamente les preocupa. Además, otros ya lo han hecho de forma extraordinaria, como por ejemplo, aquí o aquí. Esto no quita, por supuesto, para que apoye cualquier manifestación de rechazo a semejante idea. Faltaría más.

El sistema de capitalización en la Seguridad Social

“La lección final es que las únicas revoluciones con éxito
son aquellas que confían en el individuo y en las maravillas
que el individuo puede hacer cuando es libre”

José Piñera

El sistema de pensiones de reparto, que es el modelo que en España sufrimos, no sólo se dirige hacia la bancarrota en nuestro país, sino que lo hace en todos los demás en los que está implantado. El creador de este sistema fue el llamado Canciller de Hierro, Otto von Bismark (1815-1898), quien a partir de 1891 instauró este sistema restrictivo en Prusia. Fue todo un éxito para el Estado porque la edad a la que se tenía derecho a recibir una pensión se situaba en los 65 años, cuando la esperanza de vida en aquella época no pasaba de los 45. Un prodigio de incipiente manipulación y engaño.

José Piñera, con la colaboración de Alejandro Weinstein, publicó el 18 de julio de 1996 en el Cato Institute un estudio llamado: “Una propuesta de reforma del sistema de pensiones en España”. Piñera era el Ministro de Trabajo y Previsión Social de Chile en 1981, cuando en ese país se pasó de un sistema de reparto a otro de capitalización, siendo un ejemplo y un espejo donde mirarse para muchos otros países que posteriormente lo han ido implementando con éxito. En dicho estudio, que se realizó un año después de la firma del Pacto de Toledo, se criticaba las medidas que en él se recogían porque alargaban en el tiempo la bancarrota de la Seguridad Social pero no la solucionaba; nos daba, además, la solución para instaurar un sistema de capitalización de las cotizaciones, explicándonos como se podría llevar a cabo en España. Lo que no recoge José Piñera en su ensayo, porque le parecería inimaginable, supongo, es que la mayoría de esas medidas que aparecían en el famoso acuerdo y que firmaron todas las fuerzas políticas, los empresarios y los sindicatos, no se hayan llevado a cabo quince años después. Sus cálculos del sistema de reparto, a buen seguro, hubieran sido mucho más aciagos. Por ejemplo, la necesidad de prolongar la edad de jubilación, que se mantenía en los 65 años desde comienzos del siglo XX, ya aparecía reflejado en el acuerdo de 1995, por lo que la propuesta del gobierno de subir la edad a los 67 años no es algo nuevo -José Luis Rodríguez Zapatero no está teniendo más remedio durante estas semanas que hacer como que está dispuesto a emprender las reformas económicas pendientes que a lo largo de su mandato se ha negado a abordar. La Unión Europea y el sistema financiero internacional no se traga más promesas del Reino de España de que es capaz de controlar su déficit público y de que tiene la habilidad y capacidad para salir de la crisis-.

La propuesta de reforma de pensiones en España que hizo José Piñera en 1996 se basaba en un tránsito paulatino a un sistema de capitalización individual que elevaría las pensiones, incrementaría el empleo, aumentaría el ahorro, mejoraría la productividad del capital, potenciaría la tasa de crecimiento del PIB, reduciría el poder del Estado en la economía, despolitizaría el sistema de pensiones, estimularía una cultura laboral de ahorro, disciplinaría la gestión económica nacional y además de todo esto, sería posible implantarlo en España. El motivo por el que ningún partido político se atreve siquiera a plantearlo es por la oposición radical de los sindicatos a cualquier cambio en nuestro sistema de pensiones. Y es que los sindicatos se han convertido en España en el colectivo más obtuso, arcaico, retrógrado y reaccionario que existe en nuestro país. Están impidiendo con su actitud desde hace muchos años, -junto a la cobardía del socialismo que es incapaz de enfrentarse a ellos, por supuesto-, cualquier pequeña posibilidad de salir a corto plazo de la crisis en la que estamos sumergidos. Yo les invito a ellos y a todos ustedes a leerse tanto el artículo antes enlazado como “La revolución de las pensiones en Chile”, otro ensayo del mismo autor en el que describe brevemente la triunfante experiencia chilena después de dieciocho años conviviendo con un sistema de capitalización de pensiones.

Atrapados en la crisis

punxsutawney-phil2bill-murrayEl paro supera la barrera de los cuatro millones de parados. La Seguridad Social perdió 257.828 afiliados en enero. CCOO estudia posibles movilizaciones en defensa del empleo. El paro sube un 3,29 por ciento en la Región. Las Cortes rechazan el almacén nuclear en toda Castilla-La Mancha. Zapatero ve “razonable” elevar la edad de la jubilación. El superávit de la Seguridad Social cae el 41% en 2009. “España puede ser una amenaza para el euro”. El paro se dispara hasta el 18,8%. Sanción e inhabilitación para el ex presidente de CCM. Bernanke, reelegido presidente de la Reserva Federal. Trichet: “Estuvimos muy cerca de la depresión total”. La economía española caerá un 0,6% en 2010, según el FMI. El 37% de hipotecados retrasó el pago de su cuota en 2009. España no dejó la recesión en 2009, según los analistas. España deberá bajar los salarios para recuperar competitividad. Etc, etc, etc…

El año pasado escribí sobre Punxsutawney (o “Pansatoni” para los que, como yo, no dominamos del todo el inglés), el pequeño pueblo de Pennsylvania donde cada 2 de febrero una entrañable y cansina marmota se asoma al umbral de su madriguera para anunciarnos lo que queda de invierno. Si han visto la película “Atrapado en el tiempo” seguro que se acordarán. Al recapitular todas las noticias sobre economía y política en general que han ido apareciendo por La Opinión de Murcia durante las últimas semanas, me he sentido como Bill Murray, el protagonista de la misma: el reloj marcando las 06:00 horas cada mañana, la canción de Sonny & Cher machacándome los oídos y el estúpido locutor de radio con su eterna cantinela:

- ¡Arriba, excursionistas!¡Hoy es el día de la marmota! ¡Preparaos, porque hace frío! ¡Mucho frío! ¿Dónde creíais que estabais, ¿en Florida?

En fin.

Coda: No sé porqué pero Bill Murray me recuerda a ZP pero en hinchado. Sí, como si nuestro presi se hubiera puesto hasta arriba de paparajotes durante varios fines de semana o se hubiera tratado con cortisona durante varios meses… Pero no me hagan mucho caso, ¿eh?, que a veces tengo unas asociaciones de ideas un tanto extravagantes.

Cartas a Murcialiberal: “¿El pueblo soberano?”

Siempre he tenido la costumbre de darle voz a aquellos que me quieren decir algo, aunque a veces no esté de acuerdo con la totalidad de las ideas que plasman en los artículos que me mandan. Desde que empecé a escribir este blog en La Opinión, no he insertado ninguno y eso que tengo varios esperando en la recámara.

Comienzo con el que me envió hace unos días Francisco Rodríguez Barragán, antes de la polémica del emplazamiento de los almacenes de residuos nucleares. Viene bien por la pregunta que se hacía el bueno de don Francisco sobre si el pueblo es soberano. El ejemplo que están dando los alcaldes de los municipios, que se han atrevido, por una vez, a escuchar la voz de su pueblo por encima de las consignas recibidas de sus partidos políticos, es difícil de encontrar. Estos alcaldes, con su actitud, se han acercado a la auténtica idea que tenemos muchos de lo que es realmente una Democracia, sin embargo, y por desgracia, no es lo más normal en esta España en la que vivimos, ya que en la mayoría de veces dependemos, exclusivamente, de los intereses partidistas de los políticos de cara a las próximas elecciones.

¿El pueblo soberano?

No es necesario tener un máster en ciencias políticas para reflexionar sobre la realidad de nuestra democracia; es más, todos los ciudadanos tenemos el derecho de juzgar la política y los políticos, ya que sus acciones y sus omisiones repercuten en nuestras vidas. Aunque la Constitución diga que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, pienso que el pueblo cada vez pinta menos en el ámbito político.

También dice la Constitución que el Congreso de los Diputados y el Senado representan al pueblo español, pero en realidad los Diputados y Senadores a quienes representan es a los partidos políticos, cuyas cúpulas dirigentes los incluyeron en unas listas cerradas y bloqueadas. La mayor parte de los españoles desconocemos a los diputados y senadores a quienes votamos. Realmente votamos con ovejuna fidelidad a unos partidos cuyos intereses no sabemos si se identifican con los nuestros, ni cuales son realmente sus programas, ni examinamos si llegaron a cumplirlos ni siquiera en parte, ni el uso que han hecho de nuestra sedicente representación.

Un voto consciente no revalidaría una y otra vez a partidos que, en el poder o en la oposición, no fueron coherentes con los programas que decían defender, no ajustaron su conducta a unos principios éticos que debían exigirse de forma radical, no buscaron el bien común, no administraron con transparencia los fondos que pusimos en sus manos los ciudadanos, no respetaron los valores que forman el entramado básico de la sociedad, sino que pretenden alterarlos en nefandas operaciones de ingeniería social.

Quizás la crisis económica y financiera que padecemos nos haga reflexionar a todos y empecemos a utilizar el sentido común. Podemos darnos cuenta de que no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades, ni como personas ni como país. Descubriremos que la sobriedad y la honestidad tienen más futuro que el enriquecimiento injusto. Que el mejor seguro social es la familia, a la que hay que proteger en lugar de atacar. Que los intereses particulares, ya sean de personas, entidades o regiones, tienen que subordinarse al bien común. Que el poder político lleva en sí mismo peligrosos gérmenes de corrupción por lo que hay que controlarlo y vigilarlo. Que hace falta un poder judicial independiente que haga justicia con imparcialidad y rapidez.

Por el camino que vamos los ciudadanos cada vez estaremos más marginados. Por eso hay que terminar con los partidos como estructuras de poder en la que medran sus dirigentes, sus clientes, sus familiares y sus paniaguados. También hay que terminar con un sistema autonómico, caro, despilfarrador, caciquil, en el que se enriquecen oligarquías y politicastros.

Necesitamos una educación de calidad, que la sociedad misma debe organizar, para evitar que los gobiernos quieran utilizarla para adoctrinar a las nuevas generaciones. Hay que reivindicar el principio de subsidiariedad, para impedir que el estado omnipotente ocupe el espacio de acción de los ciudadanos.

Tenemos que exigir la libertad religiosa y la neutralidad del Estado y reaccionar contra la imposición desde el Gobierno de las creencias laicistas, la ideología de género, la difusión de políticas antinatalistas, la incitación a una sexualidad precoz y descomprometida.

Aunque es grave la crisis económica que nos azota, más grave me parece que se perpetúen en el poder o en la oposición estos partidos que, a mi parecer, están más preocupados por disfrutar de sueldos y privilegios que por encabezar una regeneración a fondo de esta democracia que recibimos con tanta ilusión pero nos decepciona más cada día.

Francisco Rodríguez Barragán

Multados por abrir en domingo

hiperbazar_chino__4_Comparado con lo que les hacen en su país no es para tanto. Allí te equivocas un poco y el Estado te mete un tiro entre las cejas. Así que para ellos tres mil euros de multa por abrir su bazar chino en domingo es una auténtica mariconada. La consejera declaró que la sanción no tenía afán recaudatorio, según recogía la noticia que ayer apareció en La Opinión. Pues menos mal. La multa no es ni por robar ni por matar, no es por amenazas ni por maltrato al cliente, ni por estafa o por fraude, es simplemente por trabajar. Ya sé que la Ley es la Ley y que está hecha para cumplirse, pero estamos alcanzando en España tales cotas de presión del Estado que a la media hora de salir de casa te has convertido en un delincuente. Seguro. Es imposible cumplir con toda la legislación vigente, con todas las leyes, ya sean normas, estatutos, edictos, órdenes, decretos, -un segundo que respiro-, reglamentos, disposiciones, etc., que, como diría algún político rimbombante, regulan nuestra convivencia social.

Ayer domingo, y por lo tanto fiesta de guardar, le intentaba explicar al chino que regenta un pequeño negocio debajo de mi casa que aquí en España pueden pasar estas cosas. Creo que no entendió nada, pues seguía con su eterna sonrisa mientras que me cambiaba el billete de veinte euros tras comprarle una botella de whisky (era por la tarde y por lo tanto antes de las diez noche, lo digo por si hay delito y todo eso). La diferencia entre China y España como sigamos por este camino no va a estar en la cantidad de leyes que regulan nuestra vida y coartan nuestra libertad, sino en los medios utilizados para perseguir al supuesto delincuente. En lo del tiro, vamos. Todo lo demás se va pareciendo cada día más. En fin.