El Muro
La bloguera cubana Yoani Sánchez ha denunciado que fue retenida y maltratada, junto a otros blogueros, por efectivos de la Seguridad del Estado cuando se dirigía a una manifestación en favor de la no violencia. Según cuenta en su blog, varios policías la metieron a la fuerza en un vehículo y la maltrataron: “Fui secuestrada al peor estilo siciliano, con violencia verbal, física, llaves de inmovilidad, rodillazos”. Cuando pidió auxilio a los viandantes que presenciaron la agresión, los agentes dijeron: “No se metan, estos son unos contrarrevolucionarios”.
Dice que cuando la liberaron pensó en su hijo: “Por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto”.

“Tiene razón Iván de la Nuez -decía este miércoles Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia-, cuando escribe que nuestra generación, los que andábamos por la veintena hace dos décadas, nos abrimos al mundo ‘gracias a la experiencia liberadora de aquel 1989′. Lo dice él, que fue niño en el castrismo, y lo digo yo, que fui niño en el franquismo”.
Pero no fue una liberación fulminante. Tuvieron que pasar todavía algunos años, y muchos libros y muchos periódicos, para ir despegando con convicción los posters del Che de la pared, la estrella roja de la cazadora, para ir arrinconando en el desván los discos de Silvio y Pablo o las películas Reds o Novecento…
Pero sí, ahora lo veo
1989. El primer año de la libertad, y también del amor y del periodismo.
El último año de la inocencia o del engaño.
El fin de la adolescencia.
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Hola Quique,
He encontrado este párrafo en “El ladrón en la casa vacía” de J-F Revel. No sabía donde ponerlo pero lo que estaba seguro es que quería compartirlo contigo. Dice así:
“En la Republique des camaradas, publicado en 1914, que todavía conserva su pertinencia maliciosa y feroz, Robert de Jouvenel afirma que el responsable de un periódico, o en un periódico,aunque sea un apóstol, un santo, antes de tomar una decisión tiene que respetar dos condiciones:
1) no ofender a quienes controlan las informaciones, es decir, a los poderes políticos y administrativos:
2) no enfrentarse a los que controlan la publicidad, es decir, a los poderes comerciales y financieros.
A ese precio el periódico puede ser independiente, concluye con ironía Robert de Jouvenel.
Me ha llamado la atención que date de principio del S XX y que tenga tanta vigencia en la actualidad.
Un abrazo,
Jesús