Jueves, 18 de Marzo de 2010

La bolsa del periódico

entre-montanas

Antes de que llegara el fatídico 15 de agosto puse tierra de por medio y me refugié en las montañas, en una aldea sin cobertura de telefonía móvil ni posibilidad de conexión a Internet. Tampoco había bares ni tiendas. Sólo árboles, flores (hortensias, geranios…), vacas y silencio. Lejos del mundanal ruido.

No eché en falta Internet, pero sí los periódicos. Los desayunos no serían lo mismo sin ellos. El quiosco más cercano se encontraba a una distancia de veinte kilómetros de curvas, y las novedades que llegaban por la radio (un funeral por algo ocurrido un año atrás, la muerte de un senador americano…) no animaban mucho a hacer tal esfuerzo de buena mañana.

Afortunadamente había una forma de conseguir la prensa. En el centro de la aldea, junto a un viejo hórreo, donde se clavan los avisos vecinales, había un clavo en el que se podía colgar por la noche una bolsa con una nota y el dinero para pagar el pan y el periódico. De este modo, cada mañana muy temprano, mientras salía el café, iba al encuentro de las noticias impresas. No es que hubiera mucha variedad editorial (una noche escribí en la nota El País, ABC, El Mundo… y la bolsa amaneció arrugada y vacía), pero lo que llegaba era bueno: La Nueva España.

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Comentarios

Me aventuro a ser la primera en hacer un comentario a este texto y a esta maravillosa foto. Un paisaje asturiano, perdido en la comerca de Ponga, del que me enamoré en cuento lo ví….

Mi comentario quiere recomendar- a todo el que lo lea-un viaje a Asturias, una tierra impresionante y una gente estupenda… Merece la pena hacer 1.000 kilómetros para ver esas montañas al levantarse y al acostarse…. y beber sidra, y pasear por las calles de Oviedo y disfrutar de una estupenda comida en Cudillero.. En fin, todo fantastico, por no hablar de las veladas viendo las estrellas y el lucero del alba acompañados de buenos amigos….

¿se nota que me ha gustado Asturias? bss

Esos viajes fortalecen a uno como persona. Acercarte a la naturaleza y ver la inmensidad tan bella que te rodea te hace sentirte afortunado de poder vivir.
Si tocas la “manzana”: estás en el Jardín del Edén.
XXX

Nosotros tocamos la “Manzana”.
8-)

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