De los ‘Hunos’ a los ‘Hotros’

Me perdonarán que use una genialidad lingüística del insigne don Miguel de Unamuno, de quien en diciembre se cumplieron ochenta y un años de su desolado fallecimiento, por la soledad de sus últimos dos meses en la no menos deprimente Salamanca de 1936; para lamentar también el espectáculo poco edificante que a veces, demasiadas, nos endilgan algunos de nuestros políticos a uno y otro lado del río u océano grotesco que se empeñan en que les separe.

Y es que, en lugar de tender puentes de entendimiento en favor de sus sufridos votantes y paganos tantas veces de tanto desmán, andan pensando de dónde sisar votos. Y en ese proceloso y ruin proceder, también demasiadas veces enchufan el ventilador en cuando huelen la caca ajena, sin reparar en que la propia tampoco es agua de rosas. Ni en que nos apestan a todos por igual, y así opina la gente cuando preguntan. Y en ocasiones no hace falta ni eso; lo gritan desgraciadamente urbi et orbe.

Y no hablamos ya solo de imputados, investigados, condenados, pasmarotes, caraduras, mamandurriados ni de trincones o despilfarradores en camino de lo público, sino de lo que deberían ser simples y rotundos ejemplos para la ciudadanía.

Hace años leía a un publicista excelso, Agustín Medina, quien en un delicioso librito de reflexiones comprometidas terminaba una diciendo que “demasiadas veces desaprovechamos el tiempo pequeño, muy pequeño, que tenemos para sincerarnos con nosotros mismos”.

Y viene lo anterior a cuento de lo poco que declinan tales personajes, sin engañarse a solas, el sanísimo verbo dimitir. A niveles grandes, lejanos o cercanos, no hace falta abundar, pues hay irresponsables, incompetentes, chorizos y payasos para todos los disgustos, pero en Murcia, sin embargo, hemos tenido dos casos recientes de lo contrario.

El concejal pepero Ortiz dimitió rápido por equivocarse en la forma y en el fondo de algo que dijo, cosa que le honra a pesar de todos los pesares, sin valorar su decencia, eficacia o dedicación política.

Y enfrente, hace unos meses lo hizo el concejal socialista Gras por coherencia y honestidad personales frente al aparato de su partido, lo que le honra todavía más.
Por cierto, qué pena que alguna de las ideas de esa Murcia amable que atesoraba no vayan a ver la luz. Tal vez el alcalde Ballesta, o quien le suceda si es el caso cuando sea, harían bien en hablar más con él. Siempre demostró que su objetivo, más allá de mezquinos intereses electorales, eran Murcia y los murcianos. Su primera obligación.

Que cundan ejemplos tan salubres socialmente.

2 comentarios en “De los ‘Hunos’ a los ‘Hotros’

  1. Vienes a ocupar un espacio vacío, el de la crónica político social de los hechos consuetudinarios que acontecen en la tierra que nos vio nacer, y que siempre pensé que el Maestro Ibarra nos había arrebatado la alegría del placer de leer las crónicas que nunca abordó. Persevera en esta higiene social que desde tu independencia política puedes abordar. Quién como tú . Adelante con los faroles y que salga la procesión.

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