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Las aguas agresivas, las incrustantes y las corrosivas en el suministro de agua potable

Estamos atravesando una época de gran sequía en toda la zona de influencia, que es abastecida por la Mancomunidad de los Canales de Taibilla.

Por esta circunstancia, los responsables de la misma, han hecho de la necesidad, virtud, y han construido importantes infraestructuras de conducciones, bombeos y depósitos de agua para que el agua producida en las plantas desaladoras de agua de mar, puedan llegar a los abastecimientos de una zona tal, que puede suponer un montante de más de dos millones de personas consumidoras de dicha agua.

Esta operación se ha realizada de tal manera que hay que felicitar a los responsables del Ministerio, de la Confederación y del Taibilla por su excelente estructuración y la consecución de que gracias a ello, los habitantes de estas zonas no estemos sufriendo cortes de agua, tan molestos y tan peligrosos para la salud.

Pero, una vez más, tengo que protestar que prácticamente no se tiene en cuenta, como debiera de hacerse, la calidad del agua de beber. Las tres Instituciones citadas, así como muchos Ayuntamientos no controlan debidamente que el agua ofrecida a los ciudadanos, sea excelente, que lo puede ser. Parece como si no existiera esta preocupación. ¿Han asistido en Murcia a algún debate sobre el agua de beber? Acaso, en los debates de agua, ¿se invita a algún experto en el tema de la calidad del agua del grifo?

Los habitantes de las zonas de Alicante y Murcia, abastecidas por el Taibilla, son los que más dinero gastan en agua mineral y son los que más gastan en esfuerzo físico para transportar las botellas de agua a sus domicilios. Se calcula que más de 100 millones de euros anuales.

Si ha habido algo bueno en la sequía y el consiguiente abastecimiento de agua desalada en los domicilios, es que ya no llega, por ahora, el agua del Trasvase, embrutecida, castigada y muy perjudicada, aunque aún potable, que nos llegaba por el río Segura desde el embalse del Talave. Hoy no voy a entrar en ello, siendo un tema de vital importancia para todos.

Lo que en este artículo quiero poner de manifiesto es que los análisis de agua conocidos, según fuentes de Aguas de Murcia e Hidrogea en muestras tomadas en Murcia y Cartagena, denotan que el índice de Langelier es bastante menor de cero, lo que indica que las aguas desaladas que nos envía el Taibilla, no solo pueden ser agresivas, por lo pueden diluir el carbonato cálcico que recubre las paredes interiores de las tuberías, sino que además, pueden ser corrosivas, lo que trae consigo que pueden atacar el cemento y los metales.

Esto es lo que ya, vecinos de Murcia y de Cartagena, comentan en diversos foros, que les sale agua marrón por los grifos.

Evidentemente ha habido un cambio sustancial. Hasta antes de llegar las aguas desaladas, las aguas que discurrían por el interior de los tubos, depositaban carbonato cálcico, lo que supone una protección al posible ataque por el agua al cemento y a los metales, pero a partir de ahora, si no se trata bien el agua por el Taibilla, sí que lo hará y lo habrá hecho de ser ciertos los datos de los análisis y los comentarios de la población.

Si ponemos un agua de carácter corrosivo en contacto con los citados materiales, no solo los van a atacar, sino que puede que pasen a encontrarse disueltos en el agua transportada que acabará llegando al grifo. Ya pueden pensar qué elementos químicos pueden pasar y que hay que controlar: hierro, cobre, carbonatos, calcio y en casos de tuberías de fibrocemento, también amianto.

Por tanto, hay que ser muy prudentes. Hay que saber cómo tratar el agua que sale de una desaladora para conseguir que el agua no sea ni agresiva, ni corrosiva. Ha de ser incrustante. Hay que prestar más atención.

Viví la experiencia de Las Palmas de Gran Canaria. Allí se instaló la primera desaladora de Europa para producir agua potable. No se remineralizó bien el agua. El resultado fue que durante años se cargaron las uniones metálicas de los tubos de fibrocemento. Aparte de los aspectos sobre la salud, las inversiones necesarias para sustituir las redes han sido y lo son importantísimas.

Lo que me gustaría saber es si los Ayuntamientos de nuestra Región y los de Alicante han mostrado interés por este tema y si están preguntando, aconsejando o haciendo algo para evitar este importante problema.

Por favor, pensemos más en la calidad que en la cantidad.

¿Las avionetas antilluvia vendrán desde otros planetas?

¿De dónde, si no, iban a venir a la Tierra? Todos los metereológos andan partidos de risa. Todos los científicos se debaten entre reír o llorar. Todas las personas con sentido común, que no son científicos no pueden llegar a entender lo que ocurre en Murcia, ya no con las potenciales avionetas citadas, que ya suponen que no pueden existir con tales fines, si no, con nuestros políticos que no llegan a aprobar la asignatura de Ciencias de la Tierra, ni la del Conocimiento del Medio, ni la del Sentido Común, pero sí que deben obtener sobresaliente en la asignatura Te Digo Lo Que Tú Quieras y Ya Está.

Pero nuestros políticos no están solos en esta Academia del Conocimiento, si no que personas con poderosa influencia en la Región de Murcia (quiénes podrían ser, si no algunos agricultores) son compañeros suyos y les llevan a situaciones totalmente ridículas, propias como ya decíamos entonces, de salir en el Mundo Today, para escarnio de la murcianía. No lo tenemos muy fácil al salir de la Región al resto de España, pero noticias como ésta, nos impregnan a todos los murcianos de una careta exterior parecida a la de los carnavales. Se reirán de nosotros, sin duda.

Hace solo 15 meses, la Asamblea de Murcia, constituida por todos los partidos políticos de la Región, aprobaron por unanimidad, instar al Gobierno regional para que investigara de donde provienen las avionetas antilluvia, que tienen una manía muy especial. Es la de acudir a donde parece que se está formando una nube de la que puede llover y eliminarla para que no pueda cumplir su función. Así, sin más. No se sabe quién puede tener el suficiente y malvado interés en que esto ocurra, pero los denunciantes están completamente seguros. Tampoco se sabe qué ganan los ordenantes de tales hechos, ya que no se llevan el agua a otras partes, si no que lo hacen por hacer daño. Se ve que no tienen más que hacer y las avionetas están baratas y el yoduro de plata también.

Pues bien, la semana pasada algunos de estos agricultores fueron a entrevistarse con el Delegado del Gobierno, D, Francisco Bernabé, para expresarle la misma preocupación, que por lo visto la instancia al Gobierno, de hace un año, no ha debido funcionar o no han encontrado nada. Así que lo han puesto en manos del Delegado. El Sr. Bernabé los ha escuchado y ha instado a las autoridades militares de los aeropuertos de San Javier y de Alcantarilla que se pongan a investigar a las avionetas antilluvia. Así que ya tenemos a los funcionarios del Gobierno regional y a los militares españoles perdiendo el tiempo investigando lo que les piden. Me preocupa que sigan visitando a más autoridades y terminemos todos metidos hasta las cejas en esta investigación.

Les pediría a los agricultores preocupados por estas avionetas, que entren en internet, que busquen en milésimas de segundo, las precipitaciones de agua ocurridas en la cuenca del río Segura en los últimos 60 años, casi cuando no había ni avionetas, y observarán que las lluvias en esta zona semiárida de España solo ha disminuido un 5%, que es, a efectos de tiempo, como si no hubieran disminuido absolutamente nada.

Para apoyar su teoría, ahora han presentado análisis de aguas de lluvia recogidas en las últimas precipitaciones. Encuentran aluminio y otros elementos químicos. ¡Qué gastazo tienen los de las avionetas¡ pero se han preguntado acaso ¿si esos elementos químicos no proceden de los compuestos que les añaden a las plantaciones agrícolas y que nos están perjudicando al resto de los ciudadanos? Pueden ser los restos de los elementos químicos presentes en los abonos, herbicidas, insecticidas y demás que utilizan en cantidades mayores que realmente necesitan las plantas y al llover, las aguas los arrastran y disuelven a estos elementos.

Lo dicho, a fuerza de ver tantas películas de ciencia ficción, “la peña” cuando no entiende algo, no les pregunta a los científicos, en este caso, a los metereólogos, si no que se apunta a explicaciones etéreas y sin sentido.

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No se pueden tomar decisiones sin conocer los límites reales del Mar Menor

En estos días nuestros políticos están discutiendo una Ley Integral del Mar Menor, para posibilitar una solución al grave problema que sufre el ecosistema.

Ya parecía que la oposición compuesta por el PSOE, Ciudadanos y Podemos había ganado la batalla de los votos, no sabemos si también la de la razón, pero ya estaba prácticamente dispuesta la nueva Ley, cuando, como resultado de una reunión de agricultores con el PSOE, la estabilidad del acuerdo de los partidos opositores empieza a tambalearse y es probable que se cambie la actual propuesta.

El caso es que las dudas y las diferencias entre unos y otros, están situadas en unos límites de la superficie del Campo de Cartagena, donde se deberían de guardar unas determinadas normas y obligaciones. Son las denominadas zonas 1, 2 y 3. Los cambios que los agricultores solicitan se basan en la eliminación o disminución de tales obligaciones en dos de ellas. El PSOE lo está estimando y consta que Ciudadanos parece que también lo hará.

La cuestión en la que deseo entrar no es sobre las normas u obligaciones, si no sobre los límites reales que deben ser tenidos en cuenta, si queremos salvar al Mar Menor.

Hay dos límites distintos que se deben entender y de conocer:

a) Límite del área de alimentación del acuífero del Campo de Cartagena. Tiene que estar muy bien definida, porque todo lo que se sitúe en la superficie de alimentación, sea agua, sean vertidos, herbicidas, insecticidas, purines, etc, una parte de ellos se van a infiltrar indefectiblemente hasta alcanzar las aguas subterráneas, de manera que llegarán al Mar Menor. Y da igual que el punto donde se infiltren esté más cerca o más lejos del Mar Menor. Si el área de alimentación del acuífero se encontrase en parte de las zonas 1, 2, 3 u otra zona, pueden ustedes tener la seguridad de su infiltración y de su posible llegada al Mar Menor, si no lo impidiera, por ejemplo, una barrera de sondeos perimetrales a la Laguna.

b) Límite de la cuenca hidrográfica del Mar Menor: es aquella, que situada donde lo esté, las aguas de escorrentía superficiales, producidas por las lluvias y por los riegos, viajarán y terminarán en el Mar Menor, arrastrando lodos de arcillas, pero también, restos de abonos, herbicidas e insecticidas sobrantes de los aplicados a las plantaciones.

Por tanto, o se tienen en cuenta estos dos límites o nos estamos haciendo trampas entre todos. Por ahora, no he visto que los límites de esta áreas hayan sido nombrados siquiera. Puede que hayan sido tenidos en cuenta a la hora de determinar las tres zonas, pero no me consta que se haya informado de manera pública.

Pido disculpas de antemano si esto se hubiesen tenido ya en cuenta y al público en general no nos hubiera llegado la atención a estos conceptos.

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