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El Blue Diamond

Dos personas murieron a manos, supuestamente, de un hombre ciego de alcohol, cocaína e ira, que vació el tambor de una pistola Llama.  El 21 de este mes se cumplirán tres años de la macabra noche.

El nombre Diamante Azul alude a una joya medieval de origen indio verdaderamente extraordinaria. Salvo porque llevaba asociada una legendaria maldición. Llevaba a la muerte o ruina a los que la tenían y codiciaban.

El local Blue Diamond, en el Polígono Industrial Oeste es hoy también una triste maldición. Su fachada ahora se descascarilla con carteles de se alquila. En su puerta tuvo lugar el brutal asesinato que mezcla por igual fatalidad y heroísmo.

La Fiscalía ya ha concretado su relato de lo ocurrido. Hay dos acusados. Establece seis delitos. Pide en total 58 años de cárcel. Ahora le toca a las defensas y acusaciones particulares (familias de los fallecidos) pronunciarse.  Después, se señalará juicio. El caso, aunque conocido, no deja de apabullar en sus detalles del fatal crimen.

LOS ACUSADOS

1.- MARIANO EL CHINO

Foto de Mariano tras su arresto.

Acusado de dos delitos de asesinato, dos tentativas de asesinato y tenencia ilícita de armas. La Fiscalía le pide 56 años de cárcel. Su abogado José María Caballero Salinas afirma que hay elementos para defender que no era dueño de sus actos.

Ese día estaba de fiesta. Da igual ya el motivo. Recalaron allí desde que empezaran a beber en el Hogar del Pensionista a las 14 horas. La Fiscalía explica con elegancia que, como “no encontró que el servicio que le daban las camareras del local era el adecuado comenzó a quejarse”. Pero en verdad estaba “amenazante y agresivo” profiriendo lindezas como “te voy a cortar el cuello” al hijo del dueño del local. Y al dueño un “te voy a cortar el cuello a ti también”.

Momento del hallazgo del revolver (otra vez cargado).

Esperaban que Carlos Jesús, el portero, pudiera “disuadir a los clientes y finalizar el incidente sin mayores  problemas”. Pero también fue amenazado y éste tuvo que echar a Mariano y sus acompañantes. Furioso, echando espumarajos por la boca, se fue en su coche Mercedes Benz y regresó a los 20 minutos con un arma.

El Mercedes del Chino, de techo negro, en la huida.

Se acercó a la puerta y al portero con la pistola a la espalda. Vacío el tambor. Seis disparos (se recogieron seis vainas). Mató al portero y a un cliente que, ajeno a todo el pobre desafortunado, entraba al local a tomarse algo. El Chino se montó en su coche y se las piró. Llamó a su primo para pedir ayuda.

2.- FEDERICO EL FEDERO

El Federo, detenido

Acusado de un delito de encubrimiento . La Fiscalía pide para él un año y seis meses de cárcel.

Momento en que el Federo, en otro local, recibe la llamada de su primo

Había estado esa tarde y noche de fiesta con Mariano y otros, pero estaba en otro local (se habrían separado dentro de los avatares etílicos del jolgorio) en el momento de los disparos. Siempre según el relato fiscal, acudió a la llamada de su primo, le ayudó a deshacerse del arma (hallada junto a una rotonda), le alojó en su casa de Espinardo y allí les sorprendió el despliegue policial que los arrestó al día siguiente.

En su casa se hallaron 16 gramos de cocaína y un par de balanzas de precisión. Con la defensa del abogado Pablo Martínez fue absuelto del delito de narcotráfico pero, hay que joderse, ahora está preso tras el macroproceso contra Los Pijetes.

LAS VÍCTIMAS

Durante 28 minutos trataron en vano de reanimarlos. Fallecieron por “parada cardiorrespiratoria y shock hipovolémico”. Se les paró el corazón y se quedaron sin sangre. La data de la muerte es a las 23:26 horas del 21 de noviembre.

1.- CARLOS JESÚS MONTIEL PEÑALVER (30/04/1989, 25 años)

 Carlos Jesús en uno de sus habituales entrenamientos.

El dueño del local, Jesús Ortiz, dijo que, cuando estaban en la puerta, cuando comenzaron los disparos, Carlos Jesús “le aparta/arrastra para de este modo recibir él los disparos o evitar que cualquiera de los dos -Jesús o su hijo Juan David- recibiera cualquier impacto, cogiéndolo fuertemente e introduciéndolo en el local, para después caer desplomado”.

 Fotos del informe balístico reconstruyendo los disparos en la puerta del Blue Diamond.

La autopsia revela que tenía siete orificios de bala en el cuerpo. Cuatro de entrada. Tres de salida. Tres balas le atravesaron. La cuarta se le quedó fragmentada dentro del brazo izquierdo.

Tenía 25 años. Quería ser bombero.

2.- PEDRO RUIZ  SAURA (12/01/1961, 53 años)

 Un sonriente Pedro en la foto de su DNI.

En el peor lugar y el peor instante. Entraba por la puerta cuando se desató el infierno. Murió a causa de dos balas que atravesaron a Carlos Jesús y le impactaron. Así lo dice un informe policial.

Qué puta es la vida a veces.

La banda de los moteros

Fotografa captado en un robo de ‘La banda de los moteros’

Unos tipos duros van en moto recorriendo su país, viviendo del crimen y viviendo aventuras. Es el argumento de la película Easy rider. Buscando mi destino, y lo hacen al ritmo de Born to be wild. En la Región de Murcia,  un grupo teóricamente desarticulado ha vivido aventuras y crímenes subidos a motos robadas. Los periodistas, que a todo le ponen nombre, les bautizó como La banda de los moteros.

 Imagen obrante en el atestado policial de uno de los robos

Un amigo me señalaba la peculiaridad del nombre.

– Llamarles moteros y no motoristas, denota algo

-Claro, la chulería y la mala leche de ir por ahí apuntando con pistolas.

Son cinco, tres chicos y dos chicas. Españoles. Hijos de la democracia, lo han tenido todo para dedicarse a ser buenos ciudadanos, pero se han dedicado a ser buenos ladrones. O no tan buenos. Están identificados,  detenidos,  y dos de ellos en prisión preventiva.

 El atracador, con casco y pistola, en otro de sus ‘golpes’.

Modus operandi
  1. Usan motos para moverse,  pero igualmente usan coche. Eso sí, suele ser un vehículo robado un poco antes, del que luego se deshacen.
  2. Usan cascos integrales de motorista (de ahí el nombre) para ocultar su rostro. Al principio se tapaban la cara con prendas, pero era extraño ver por ahí a alguien huir como un cuatrero. Es menos llamativo ver a un motorista con un casco.
  3. Usan armas, se desconoce si simuladas o de fuego, para intimidar a sus víctimas. Tampoco dudan en hacer apología de Albacete al usar cuchillos.  En ambos casos, usan calcetines en las manos para evitar huellas. ¿Recuerdan al presunto ladrón por escalo Kaéfe (por cierto, ya en libertad)? ¿Recuerdan los guantes que usaba: marca Patacho? Un calcetín en un bolsillo es menos delictivo,  en apariencia, que un guante pero igual de efectivo para evitar huellas.
  4. Uno roba. Otro/otra espera.
  5. Suelen tener vigilados los lugares donde dan los palos. Y planifican la huida. Pero tiene capacidad para adaptarse. Si un golpe les sale mal, improvisan otro.  Cometen los atracos con empleados y dependientes. No son de reventar persianas.  Tardan sesenta segundos en actuar. Son rápidos, y guasones. En un robo se llevaron “dos botes grandes de cerveza”. Para brindar.

Para muestra, un robo. Asalto a una gasolinera de Molina. El ladrón usa una llamativa sudadera a cuadros. Como el vesturio de la selección croata de fútbol: con cuadros rojos y blancos. Es como un puñetazo a la vista. Y lo hace porque, en su huida, se deshace de la prenda tirándola desde el coche en el que huye. Denota premeditación.

El atracador de la sudadera ‘croata’ empuñando un arma de fuego.

Todo el mundo recordará la sudadera croata. Sin embargo, el vehículo empleado en la fuga lo han estacionado en otra calle, al ladico de un portal que tiene una hermosa cámara de seguridad (bendita ciberseguridad) que lo filmó todo, y que no pasó desapercibida para los investigadores.

Situación del caso

El sumario es un maravilloso batiburrillo. Se suman denuncias de Policía Local y Guardia Civil y Policía Nacional. Cada una con su estilo y forma. En todas, es cierto, se leen descripciones muy similares sobre el autor de los robos: “un individuo varón, español, con acento murciano, portando casco integral de color azul claro, de unos 180/184 centímetros, de complexión atlética, de unos 25 años, vistiendo ropa deportiva”. Y también se repite mucho el escaso diálogo del que hacían gala:  “¡Sacar el dinero, dadme el dinero, u os pego un tiro a cada uno!”.

Fotografa 1: el atracador agarra al dependiente y, a punta de cuchillo, lo mete en la tienda.

El ámbito de actuación de este grupo es amplio. Desde San Javier a Molina de Segura, pasando por Santomera y sobre todo Murcia. La dispersion geográfica, en los primeros compases, también les beneficia ¿Qué juzgado se va a quedar con el caso? ¿Cada juzgado investigará cada robo?

El atracador, sin soltar al empleado de la gasolinera, coge el dinero de la caja.

A primeros de septiembre cayó uno de los líderes y los demás estudiando su entorno y relaciones. De los cinco arrestados no todos tienen el mismo papel. Hay dos principales, los que más robos se creen que han ejecutado. Luego hay un tercer tipo que ha participado en algunos robos y luego están las chicas, parejas sentimentales de los primeros y que ejecutaban la mayoría de veces labores de logística sobre conducción y huidas.

El atracador ‘motero’ emprende la huida y se aprecia el cuchillo.

 

La defensa de los líderes del grupo, llevada a cabo por el abogado Jorge Novella, mantiene que “no hay datos identificativos sino indicios, y que la atribución de los delitos es por el patrón”, vamos, que si son robos parecidos se los han metido a los mismos.

De momento, que se sepa, han cesado los robos con casco. Que, además, les daba un aspecto humanoide abracadabrante.

La denuncia de España

Hubo un tiempo donde los cronistas de sucesos hacíamos el trabajo fundamentalmente en el callejón donde tenía lugar el crimen. Después, en el puerta a puerta. Esta verdad sigue siendo universal ayer y hoy, pero no mayoritaria. La era digital te puede regalar un caso en un email.

Cualquier periodista se frota las manos cuando en ellas le cae un sumario, una instrucción, una investigación.  Hace una década por ejemplo tenías que ir a la casa, el despacho o a la oficina de alguien para ello. Te llevabas un cartapacio de papel recién imprimido o fotocopiado. Hace un lustro, te lo llevabas en un CD. !Ay! Si los Verbatim hablaran. Una acumulación tal como el que apila periódicos leídos sobre el escritorio. En altas torres. Ahora, basta con un envío por Wetransfer. Si hay escuchas telefónicas, o es cosa gorda, en un pendrive. Digital o analógico, nos seguimos frotando las manos ante un sumario.

EL COLOR DE LAS LETRAS

Yo a cada texto le veo un color. Por encima del negro de la tinta la conjunción de palabras, estilos e ideas se me asocian a un color. Por ejemplo, los párrafos informativos son eminentemente grises, casi asépticos. Los de opinión, varían del rojo colérico al verde bilioso. Lo económico, es naranja. Lo deportivo, verde césped. Las predicciones meteorológicas tienen un blanco lechoso, etéreo. En literatura, la novela histórica es para mi marrón-cuero-gastado-Alatriste. La literatura erótica es color rosa ensalivado. La novela policíaca es de color azul. El relato futurista, neón plastificado.

Encabezamiento de distintos tipos de denuncias.


A un sumario me cuesta encontrarle color. Más bien parece un código de barras. Y esto es así por lo ortopédico de ciertas escrituras. El ordenamiento de hechos, datos y citas de leyes hace que sea una sonrisa mellada. Me obliga a saltar líneas para ir al meollo. Tras las primeras doscientas páginas, uno ya identifica el tipo de diligencia que tiene en la pantalla y va más rápido.

Como el que mucho ve, termina por imitar, hagamos un ejercicio de funambulismo. Será más ficción que crónica, pero, cuando concluya, posiblemente sea más crónica que ficción. Por desgracia.

ESPAÑA DENUNCIA

Acta de declaración de denunciante d/dña ESPAÑA. DNI 00000001

En La Opinión de Murcia, con la fecha arriba expuesta, se procede a tomar en manifestación a D/Dña ESPAÑA, cuyos datos de filiación son: en un lugar del Mediterráneo. Hija de Miles de Años de Historia, y de Cientos de Pueblos Mezclados. Domicilio: al Sur de Francia, junto a Portugal y al Norte del Estrecho. Teléfono: cualquier cabina pública.

La Fuerza Instructora de las presentes procede a informar a/el declarante la obligación legal que tiene de decir verdad (art. 433 Ley de Enjuiciamiento Criminal) así como la posible responsabilidad penal si, con temerario desprecio hacia la verdad, miente sobre personas o hechos (Art. 456-457-458 Código Penal)
Que en las últimos años, meses y semanas viene siendo víctima de un caso de lesiones,  de coacciones, de estafa, que le quieren quitar la vida y que todo es fruto de un gravísimo problema de violencia en el ámbito familiar. Que cree que el móvil es por dinero, pero que no tiene más que indicios.

Que sí tiene pruebas de que todo esto está organizado, y no ha sido fruto del azar, sino de 40 años de desatenciones, malediciencias y silencio cómplice.

Que actualmente no puede salir a la calle sin sentir el acoso y derribo por parte de muchos hacia su persona y nombre sin haber deseado mal a nadie. Refiere que tiene un miedo real y palpable sobre el futuro de sus nietos y de la integridad de su propiedad. Que sufre amargamente cuando ve a sus hijos pelear entre sí en el seno de su hogar.

Vecinos de Alcantarilla celebrando el día de la Hispanidad. Foto: Apanochados

Que, además, afronta otras situaciones que hacen impredecible la resolución del actual conflicto: volatilidad de los ingresos, baja renta de mucho de los dependientes de ella, terribles problemas ambientales, sequías, incendios, presión migratoria y cierta incomprensión internacional.

Preguntada para si aporta partes médicos o psicólogicos. Manifiesta que no hay diván lo suficientemente grande.

Preguntada para saber si puede describir a los causantes de su mal. Manifiesta que son muchos y a todas horas.

Izado de la bandera de España en Alcantarilla. Foto: Apanochados

Preguntada si conoce a Puigdemont y Junqueras. Manifiesta que sí, pero que no son los responsables sino los últimos en llegar.

Preguntada si conoce al Artículo 155, Manifiesta que no, pero que sospecha que es un mal necesario.

Preguntada si tiene algo más que añadir. Manifiesta que le duele España.

Firma de la Víctima del delito.

Yo España.

Firma de la fuerza instructora.

Yo España

 

 

El club Topacio

Durante mucho fue la quintaesencia del negocio nocturno. Una nave, junto a la carretera nacional, en Molina de Segura, trufado de mujeres y joyas en su fachada, y vicio y explotación en su interior. Ahora está cerrado. Ahora los responsables deberían estar ante la justicia, pero están en paradero desconocido.

El prostíbulo más grande, exitoso y comentado. En su desarticulación, ocho personas fueron arrestadas en relación a las actividades que allí tenían lugar. Todos rumanos menos un español apodado ‘el Mortadelo’. Tenían una cita el pasado 6 de octubre. El juicio debía durar siete sesiones. Solo asistió el intérprete de rumano.

EL NEGOCIO

Era un emporio económico. Era un microcosmos de neón, alcohol y perversión. Allí faenaban muchos grupos y cada uno a lo suyo.

Mujeres y un gran topacio en la fachada del prostíbulo.

Entrevisto a Victoriano Martínez. Victoriano tiene un nombre largo, pero él lo es aún más. Ahora luce barba que se le torna entrecana. Entonces tenía el rostro lampiño. Hace diez años era uno más en la Brigada metiendo hombro. Hoy es el Inspector Jefe de Extranjería del Cuerpo Nacional de Policía, y anda más que atareado de aquí para allá con la invasión de inmigrantes llegados en patera (hemos batido récords, oiga).

“Aquello estaba abierto desde 1997 -justo hace ahora 20 años-, y yo estuve trabajando en eso desde 2002”, explica el inspector jefe mientras bucea en su memoria. “Hicimos infinidad de registros y entradas, que fue la base para cerrar aquel antro que era un vergel de delincuencia. Tenían a las mujeres prostituidas y degradadas. Había muchos delitos en ese lugar: tráfico de drogas, falsedad documental, lesiones, extorsiones… era un lugar tenebroso…”.

Relata entonces cómo funcionaba: “Había muchos grupos dedicados a la trata dentro de ese local. En el último operativo allí había 152 mujeres, doscientos y pico clientes, un montón de trabajadores… ¡un imperio! Aquellas 152 mujeres no pertenecen al club, al grupo empresarial… no, el grupo empresarial se dedicaba a beneficiarse de aquel negocio. En aquel tiempo, se llegaba a pagar 70 euros al día por la plaza, por tener allí una chica. ¡Imagínese 152 mujeres! Más, luego, una parte de las copas a las chicas, más todo el mercado secundario de preservativos, sábanas, tabaco, tragaperras, taxistas… ¡Había médicos que iban a hacer citologías! Todos pasaban por caja”.

El inspector jefe Victoriano Martínez.

Uno de los grupos criminales que operaban entonces allí, el que era quizá más fuerte, es el que estaba este mes llamado a juicio.  “En aquellos años predominaban la prostitución de los países del Este, de Rumanía -detalla Martínez-, que entonces no era país europeo, y las mujeres eran más vulnerables. Les hacía pagar por todo”.

Le pregunto por este no-juicio al que no se ha presentado nadie. “A mí no me sorprende, pero me siento orgulloso de lo que fue un éxito policial, en parte judicial y sobre todo administrativo, porque tuvo mucho que ver el Ayuntamiento de Molina de Segura, que concluyó con el cierre de este antro”.

EL CIERRE 

“Nos tenían amenazados. Incluso nos espiaban. En mi casa pillaron a dos subidos a la valla. Tenían información sobre nosotros”, recuerda Luis Gestoso, que fue concejal en aquella época de Aperturas, Medio Ambiente e Industria, y luego Urbanismo. Y es que el consistorio, avergonzado de tener “uno de los mayores prostíbulos de España”, y ante la indesición judicial, les retiraron la licencia.

“La Policía nos hizo un informe muy completo en el que, entre otras cosas, ponían que allí tenían a niñas, a menores de edad”. Una incluso contrajo una enfermedad venérea y se le tuvo que amputar todos los dedos de los pies. “Por todo ello -prosigue Gestoso-, les revocamos las licencia de hotel y cafetería”.

La sillas de los acusados vacías en el juicio del caso Topacio.

Cerrar aquel local fue una odisea, y fue en dos tiempos. Pero se cerró. Lo que no parece tan claro es que se cierre el caso. Siete rumanos conformaban un grupo que captaba a la chicas en Rumanía, las traía y mantenía con documentación falsa, las escondía en una red de pisos-patera, las movían en un taxi conducido por el único español implicado, ‘el Mortadelo’, y las explotaban en el club. Allí contaban con mujeres que las vigilaban. Les piden en conjunto penas de prisión que superan las 40 años. Para el 27 de octubre el tribunal les han vuelto a citar (a los que están localizados. A los que no, no. ¿Dónde enviar la citación?). A ver si entre los que se presentan llegan a un acuerdo. O algo. Así vamos.

El pacto de Cala Cortina

El caso Cala Cortina es una metáfora para los días convulsos que vivimos: saber llegar a un acuerdo en el que todos pierden, todos ganan, ninguno está satisfecho del todo ni jodido del todo.

En nuestra historia reciente hay pactos muy importantes. Los de La Moncloa, en 1977, que articularon la Transición, o el Acuerdo de Floridablanca, mucho menos conocido pero más cercano, un pacto  firmado en el hotel Floridablanca de Murcia en enero de 1979 y que nos trajo la autonomía a nuestra Región. El pacto de Cala Cortina será también histórico por lo que deja y, sobre todo, por lo que nos quita.

Para muchos, Cala Cortina es sinónimo de crimen. Para mí no. Yo conocía de antes la Cortina. Yo me he bañado en Cala Cortina. Es una playa urbana estupenda.  Es un dolor que se haya convertido en el escenario de un crimen no esclarecido pero sí con final pactado.

LO QUE NOS QUITA

Es un fraude que se haya llegado a una conformidad. Que se nos haya hurtado la posibilidad de llegar a conocer, hasta donde da la ciencia policial, qué cojones le pasó a Diego Pérez Tomás la noche del 11 de marzo de 2014.

Una de las muchas manifestaciones pidiendo justicia por la muerte de Diego.

Los que saben mucho de informaciones judiciales, como el periodista cartagenero Carlos Illán, me dicen que es un buen acuerdo, que todos ganan. Cada palabra se ha cincelado, se ha esculpido a base de llamadas telefónicas e intereses a corto y largo plazo. Para que todo encaje, incluso cuando la fórmula para encajar sea tan ambigua que pueda tener distintas interpretaciones. Conclusiones contrapuestas escuchadas a pie de Palacio de Justicia. Francisco Belda, abogado de los hermanos: los policías acusados “son homicidas confesos”. Raúl Pardo-Geijo Ruiz, defensor de uno de ellos, “es claro, meridiano y paladino, que ellos no son asesinos, sino que faltaron a su deber de garantes” porque la muerte se produjo por “acción u omisión”. Como escribía Juanjo Lara,  “el caso Cala Cortina se cierra con esa ‘u’, la vocal que, precisamente, queda turbadoramente abierta”. Parece una greguería de Gómez de la Serna.

Pero es que los propios hermanos de Diego, no parecen tampoco tenerlo claro. Manuel llega a decir en la sesión en la que declaró que lo mataron, y otro de los defensores, Mariano Bo, se niega a admitir el término “Protesto enérgicamente, señoría” le espeta al juez para que quede constancia.

Pastora Pérez, otra hermana, en un rapto de sinceridad o dejando hablar al subconsciente, protagonizó un momento que da mucho que pensar.

Fiscal: -¿Reclama usted entonces el dinero?

Pastora: -Yo reclamo algo más -llorando ante el tribunal-, una persona no vale dinero, no lo vale.

OTROS FLECOS

Luego está el tema de las indemnizaciones. Otro lío en el que el abogado del Estado, Nicolás Valero, hacía pedagogía en cada esquina para explicar que él responde por el dinero de todos los contribuyentes y no se puede dar tan a la ligera… máxime cuando no todos los hermanos cuidaban por igual a Diego, y los policías (¡suspendidos de empleo y sueldo desde 2014!) a lo mejor no pueden pagar los casi 90.000 euros cada uno, que es la parte que les toca apoquinar para alcanzar los 450.000 euros de indemnizaciones. La pela es la pela, que dirían los catalanes. Vaya si mueve montañas y cierra acuerdos.

-¿Acaso no sufrieron los hermanos?

-Muchísimo. Un trauma y una ausencia que llevarán para siempre. Pero otra cosa es que el Estado tenga que pagar.

Manuel, hermano De Diego, se dispone a declarar.

Y ¿cómo olvidar que fueron 6 los acusados y llegaron solo 5 al estrado? Gregorio Javier es un agente que lamentablemente falleció por pancreatitis cuando estaba en prisión provisional por este caso. Por si faltaba dramatismo al asunto. En la Jefatura de Policía Nacional en Murcia miraban con recelo el juicio. Había preocupación. No iban a escucharse lindezas precisamente. Y hasta en la comisaría de Cartagena, me decía un responsable policial, costó mucho levantar la frente y superar el shock de ver a los compañeros esposados. Pero había que hacerlo, y salir a patrullar.

Luego está la prensa. Que todo lo convierte en un espectáculo, y a los que se nos ha acusado de aumentar el sufrimiento de la familia de Diego. Pero parecen olvidar cuando se nos llamaba para acudir a tal o cual pública manifestación de dolor y búsqueda de justicia (ya).

Hay margen de sorpresa aún con la sentencia, que se fijará en unas semanas. Pero la verdad de lo que ocurrió no la conoceremos. Claro, que luego te pueden hacer un Rabadán: al cabo de los años, por mala conciencia o golpe de talonario, vaya usted a saber, ir a contarlo todo en un documental. A lo mejor dentro de un par de decádas nos toca Cala Cortina.

El saltador de Alcantarilla

“Se ha podido comprobar cómo dicha especialidad delictiva -el escalo- se ha incrementado en la localidad de Alcantarilla desde abril y mayo hasta la fecha, con un repunte elevado en la formulación de estas denuncias, lo que conlleva a un estado de alarma social e inseguridad de los vecinos”, reza un informe policial.

Una de las azoteas asaltadas en Alcantarilla.

ELCHE. CAPÍTULO 1

Miércoles, 6 de septiembre. 12:30 de la mañana. Calle Aspe. Elche. Un control de policía. Al fondo de la calle, un alfa romeo hace “maniobras un tanto sospechosas” ante el control policial. Lo paran. Tres jóvenes. De Murcia. Los identifican.

-Coño -diría un poli al otro-, me acaban de decir que éste tiene una reclamación por la comisaría de Alcantarilla. Por robo con fuerza.

-Pues que diles que se bajen y abran el maletero.

Un destornillador de punta plana. Dos pares de guantes de cristalero de la marca Patacho. De los mejores. De dos tejidos. Con recubrimiento de plástico para los dedos. Total sensibilidad. Agarre. Ningún rastro de huellas digitales.

-Dile que está detenido y léele sus derechos -concluiría el agente.

BATROC. CAPÍTULO 2

Georges Batroc o Batroc el saltador es de origen marsellés. Se tienen noticias de él desde los años 60. Habla varios idiomas y tiene formación militar: sirvió en la Legión Extranjera. Experto en kickboxing francés. Su oficio es el de ladrón o traficante. En verdad es un mercenario, roba lo que sea que le encarguen a buen precio. Un ladrón saltador.

Batroc es un personaje de ficción. Un súpervillano de Marvel. Sólo vive en las páginas entintadas de los tebeos. Se pega contra el Capitán América y Spiderman.  Pero del  que va esta historia es tan real como usted y yo, y ahora está en prisión provisional en Foncalent (Alicante).

Georges Batroc o Batroc el Saltador.

EL ESCALO. CAPÍTULO 3

De entre todos los delitos, los más usuales son los delitos contra el patrimonio. Los más dolorosos son en domicilio. Además de robarte las pertenencias, dejan una asquerosa sensación de intimidad revuelta, de un extraño toqueteando tus cajones. Y peor si el robo es con los moradores de la vivienda dentro. Lo normal es que los ladrones huyan, pero alguno se puede revolver y hacer daño.

Para entrar en una vivienda a robar hay muchas formas. Una es el escalo. No se puede hacer en grandes edificios, sino en inmuebles de pocas plantas o casas bajeras tan propias de la huerta.

El informe de la Policía Nacional de Alcantarilla 3872/17 fechado el 8 de agosto de 2017 explica que “dicha modalidad delictiva viene asociada a la gran capacidad física de los autores de dichos delito, los cuales suben, trepan, acceden y en definitiva ESCALAN (de donde viene el nombre) con una gran destreza, habilidad y versatilidad, por cualquier lugar donde haya muro, reja, farola, tubería o cualquier objeto que pudiera servir. Tanto la entrada como la salida al inmueble lo hacen por balcones, ventanas, azoteas o cualquier lugar de acceso similar, pudiendo haber forzamiento tanto de ventanas, persianas, puertas de balcones o azoteas”.

Los que practican el escalos son unos saltimbanquis de carnes escasas y prietas, complexión atlética, gimnastas de salto de valla, chicos bien en su barrio que se buscan ingresos extras. Para ello su objetivo es el “dinero guardado, joyas, teléfonos, tablets, ordenadores y demás tecnología que tenga salida en el amplio mercado de segunda mano”.

Rara vez los pillan. Pero a veces funciona el sistema. Y entonces cae. Es lo que le pasó a Kaéfe.

KAÉFE. CAPÍTULO 4

Nacido en el 92. Varón. Natural de una pedanía del Norte de Murcia. Le consta un robo con fuerza en San Javier, otro en San Vicente de Raspeig, en Murcia por un robo con intimidación, y una detención en Molina de Segura por otro robo.

Pero este septiembre le cayó el premio gordo. La policía le acusa de “23 robos en casa habitada”, la mayoría de ellos en Alcantarilla y alrededores entre mayo y julio. En tres de estos casos fue claramente identificado por las víctimas. En un caso lo sorprenden cargando un televisor en el salón de la vivienda. En otro, tocando un timbre para cerciorarse si había gente. En otra ocasión, en la esquina de la calle en “actitud sospechosa y vigilante”.

Una huella encontrada por los agentes pero que no es de Kaéfe.

¿Recuerdan que le pillaron con unos guantes en Elche? Pues bien, los agentes achacan a Kaéfe todos los robos que han sido mediante escalo y en los que no se han hallado huellas porque, claro, ahora pueden probar que él usa guantes. Marca Patacho. Quizá por eso, su abogado Jorge Novella califica de “disparate” lo de los 23 delitos, y añade que “creo que es cuestión de tiempo el que se reduzcan a dos los robos o incluso uno…y aun así sería una tentativa, porque no llegó a robar nada”. Ya ha solicitado su libertad.

Batroc, que viste mallas moradas con una franja amarilla, es de mentira. Kaéfe, que tiene un perfil de Instagram, sí es de verdad. De momento, puede seguir saltando en el patio de la prisión. De momento.

 

El maltratador reincidente

UNO

“Y si te vuelvo a ver pintar / un corazón de tiza en la pared / te voy a dar una paliza por haber / escrito mi nombre dentro”. ¿Quién no lo ha canturreado alguna vez?

Esta canción se publicó en el año 1990. ETA seguía matando. Barcelona se preparaba para las Olimpiadas, Sevilla para la Expo, Hugo Sánchez metía goles para el Real Madrid, que ganaba su quinta liga seguida, y Carlos Collado presidía la Región.

Es el ‘Corazón de tiza’ de Radio Futura, que no debían de saber mucho del futuro pero molaban con su pinta de malotes. El futuro conllevó, entre más cosas, una batalla jurídica, cultural y social contra el mal hábito de algunos de pegar a las mujeres por pintar un corazón de tiza, por pintarse los labios o por sus santos cojones.

Un corazón de tiza en la pared.


Tres años más tarde. Empapado de esa melodía, nacía Jotadé

DOS

Al protagonista de esta historia lo llamaremos JotaDé. Su caso demuestra lo amplio que se ha vuelto el sistema y a la vez, lo improductivo si no se le pone empeño. El joven que nació tres años después del ‘Corazón de tiza’ acumula detenciones desde 2010. Robo con fuerza, con violencia, sustracción de vehículos, lesiones, contra la Administración de Justicia, atentado a la autoridad, injurias, infracción por tenencia de drogas… Pero donde sobresale es en violencia de género. En su corta existencia ya acumula tres condenas con tres mujeres.

El tipo del que les hablo tenía una orden de alejamiento hacia su última víctima que expiraba en febrero de 2018. No podía comunicarse con su ex ni acercarse a menos de 200 metros. Sin embargo, según dice la propia víctima, es el padre de su bebé de pocos meses.

TRES

De cada diez mil mujeres de la Región de Murcia, más de ochenta han sufrido violencia de género. En concreto 80,88. Es decir, de cada mil mujeres con la que se cruce usted a la semana, a 8 las han maltratado.

Lo dice la Memoria de 2016 del TSJ de Murcia. Las cifras son sonrojantes. Si a nivel de infraestructuras creen ustedes que estamos como en una isla, en Violencia de Género somos también insulares: sólo nos supera Baleares (93,3) y Canarias (81,27).

Las cifras son sonrojantes. En 2016 se pusieron 6.302 denuncias en esta materia. Un 25% más que en el año anterior (¿más casos o más sensibilidad?). Pero ojo, hay datos para todos los gustos. En uno de cada diez casos juzgados por violencia sobre la mujer, la víctima no quiso declarar en contra del acusado.

CUATRO

Lunes, 21 de agosto de 2017. 21:30 horas de la noche. Jotadé está en la terraza de un bar, en una pedanía de Murcia. Puede que estuviera pensando en lo ocurrido unos días antes.

Unos días antes la había liado parda. Se acercó a su ex pareja en un parque. La persiguió. La alcanzó. Ella iba con el carricoche y el bebé. Le dijo que quería ir a su casa. Ella le dijo que nones. Entonces le quitó el móvil que llevaba en el carrito. Le dijo que le dejara entrar en casa o no se lo devolvía. Ella le dijo que se quedara el teléfono. Se tuvo que cabrear mucho porque le dió un golpe que le arrancó las gafas de la cara a ella. Luego Jotadé huyo.

Volvemos al lunes noche. Ella lo ve en la terraza. Más altanero que distraído. Ella llama a la Guardia Civil. Resulta que la terracica está a menos de 200 metros de la casa donde ella vive, y estaría incumpliendo la orden de alejamiento. Jotadé se pira. Llegan los agentes. Ella les explica lo de hoy y lo que pasó en el parque. Los agentes se marchan a buscarlo. Al rato ella vuelve a llamarlos. Jotadé había vuelto al bar. Lo detienen.

Sala de vistas de juicios en Murcia.

Días más tarde fue el juicio rápido. En su declaración él lo niega todo. Haberle cogido el móvil, haberle pegado y ser el padre de la criatura. Pero sí que estaba en el bar. Dos años de cárcel. Uno por malos tratos y otro por quebrantamiento de la orden de alejamiento. Se llevó la condena puesta.  Ahora comparte el mismo cielo que usted, pero Jotadé lo hace en el patio de la cárcel de Campos del Río. Ahora tiene paredes donde pintar con tiza, pero dudo que le dejen, que quiera o que tenga tiza.

A la mujer se le ofreció ir a otro domicilio o casa de acogida, pero ella se ha negado.

Posiblemente Jotadé no cumpla los dos años íntegros en prisión. La pregunta es ¿qué pasará cuando salga?

Todo esto me trae otros sones, otra canción pero de Presuntos Implicados, del año 1991: “Ah, cómo hemos cambiado / qué lejos ha quedado aquella amistad”.

El desalojo de las vías

Puede que algunos crean que, esto que digo y ustedes leen, lo escribo para congraciarme con los polis por puro mercantilismo profesional. Pero yo lo que quiero es explicar la actuación policial en el paso a nivel de Santiago el Mayor. Otra versión que no sea la del nerviosismo de móvil en las manos.

Vaya por delante que a mí tampoco me gustan los muros. Ni de pantallas acústicas. Yo vivo más cerca de las vías que muchos de los que se rasgan los tuits de indignación y no saben lo que es esperar a que pase el tren para cruzar. Además, no creo que vaya a coger nunca el AVE. Es muy rápido pero igualmente caro para un periodista de provincias. 

Un agente de la UIP el viernes tarde. Foto: Apanochados


Lo que fastidia en general es que en España, lo provisional es lo duradero. Lo dijo Larra en su ‘Vuelva usted mañana’ (hay que joderse, en 1833) sobre alguien que quería arreglar un asunto en quince días: “Por último, después de cerca de medio año de subir y bajar, y estar a la firma, o al informe, o a la aprobación, o al despacho, o debajo de la mesa, y de volver siempre mañana: -A pesar de la justicia y utilidad del plan del exponente, negado.”

Yo, a lo que voy, es a dos cosas.

LO PRIMERO

El jueves noche no hubo carga policial ni violencia. Hubo desalojo a la fuerza. Hubo magulladuras. Pero eso no es el uso de la violencia. Ni los agentes cargaron. Una carga son veinte agentes hombro con hombro y escudos corriendo al unísono. Ni un policía sacó la porra, llamada en verdad defensa. No se dio ni un gomazo. Se arrastró a gente y los hubo que se resistieron. No hubo detenidos.

Yo estuve allí. Otros que tanto ladran no.

-Oiga, los protestantes lo hacían por el bien de la ciudad.

-Sí, pero a costa de alterar el orden público.

¿Alguien dudaba de que la UPR no sería capaz de sacar a los dos centenares de personas que ocupaban las vías? Están adiestrados para la seguridad. Los ha formado el Estado español. Con vuestros impuestos, además.

No entro en los loables motivos de los vecinos que están descontentos con esta llegada del AVE. No obstante, los que protestaban sabían que estaban jugando con fuego como el que arrasó las excavadoras de las obras días antes.

-¡Había mayores y niños, por favor!

-Los niños ya debían estar durmiendo, y los mayores ya debían saber dónde se metían.

Miren, a mí, desde pequeñico me enseñaron que si hay un policía en un cruce, debo pasar cuando me lo diga. Es algo que vemos a diario a las salida de los colegios. Y no hay que insultarlos porque también son nuestros vecinos. Una resistencia no violenta exige un alto grado de serenidad y una educación exquisita.

-Que os quitéis de las vías, por favor.

-¡No, hijo de puta! ¡Cabrones!

Restituir el tráfico ferroviario no es represión en las vías. Si lo cortas, te expones a que lo restituyan.

Lamento las magulladuras. De verdad. Las de algunos más que las de otros, todo hay que decirlo. Para unos, verdaderas contusiones. Para otros, galones para ser jaleados.

Ya el jueves se detectaron elementos poco inocentes, ultras de hinchada futbolera que aparecieron por allí. Les importa un pijo el soterramiento y solo buscan la bronca. El viernes hubo directamente vándalos y vandalismo.  Y eso no tiene nada que ver con las reivindicaciones pacíficas que viene haciendo la Plataforma Prosoterramiento. Esto se va de las manos a todos.

LO SEGUNDO

A los policías que actuaron el jueves, los de nuestra Región  (los del viernes eran Uiperos -de la UIP- llegados de fuera), los he visto trabajar. Los he visto reventar garitos de suelo pringoso y propagación de venéreas, donde se vende la droga que consumen nuestros jóvenes. Los he visto enfrentarse  a gente mala de verdad que mata por dinero. Y no se merecían la ristra de insultos oídos en las vías. Aunque lo llevan en el oficio, como otros.

Agentes de la UPR el jueves noche tras el desalojo


Los que de verdad están contentos son los narcotraficantes, ladrones, tironeros, estafadores, proxenetas, agresores, corruptos, mafiosos, homicidas, violadores, quinquis, defraudadores, extorsionadores, asesinos, abusadores, ciberdelincuentes, timadores y saqueadores. No sé si me dejo a alguno.

Es una lástima que tenga que estar la Policía vigilando gente que protesta en vez de perseguir delincuentes reales.

Tengo amigos que, con los años, se han hecho policías. Y policías que, con el tiempo, se han hecho mis amigos. Lo mismo me pasa con guardias civiles. Con municipales. Y no me cabe duda de que cuando me roben, o me agredan, o sufra un problema, estarán ahí. Al igual que auxiliarán a los que, desde el paso a nivel, les insultaban.

El asalto de Zarandona

El final del estío septembrino eclosiona en la Región con las fiestas de sus ciudades más populosas, Murcia y Cartagena, con las tormentas de verano y los homicidios en Espinardo (EspinarBronx, para algunos). Lo de siempre.

Los homicidios han sido satisfactoriamente resueltos.  Tanto en el caso del cadáver que goteaba a la calle, como en el del abogado fallecido por disparo de su compañero de piso, se han hallado presunto autores y han ingresado en Villa Candado.

Pero distinto es caso del asalto de Zarandona. El robo a Lorenzo Alarcón que, milagrosamente, no ha acabado con su vida.

Lorenzo Alarcón explica, anta la cámara, cómo fue asaltado.

El cuervo y las alas

Lorenzo. 59 años. Jumillano. Afirma que tenía una empresa de la construcción que se la llevó la crisis. Barba canosa. Movimientos pausados. Voz aguardentosa. En el cuello lleva un rosario de heridas cilíndricas. Una bala le entró por el cuello “me pasó junto a la vértebra -explica-, me tocó una costilla, rozó un pulmón, y se me quedó bajo el sobaco”. Literalmente le atravesó. “Algo tiene que haber para que Dios me haya dejado con vida”.

El asalto tuvo lugar la noche del 28 de agosto, en el piso del alquiler en el que vive desde hace mes y medio en la pedanía casamentera de Zarandona. Los ladrones, dos, accedieron por la puerta de abajo, subieron la escalera, desde ahí saltaron por una ventana A un balcón que rodea el piso, y por otra ventana, al dormitorio.

“¡¿Dónde está el dinero?! ¡¡Danos el dinero!!”, con esos gritos lo despertaron. “Yo había vendido una grúa, en Jumilla, unos días antes, y había cobrado 2.000 euros, y lo había dicho a las amistades que nos reunimos en casa”.

Alguien se lo diría a alguien, presume él, y el día del asalto, algunos individuos se pasaron por su casa, extrañamente, a preguntar por un conocido de Lorenzo y habitual de su casa.

Volvemos al robo. Le están apuntando con una pistola, y él, en calzoncillos, viendo cómo se iban con su dinero en un mochila, se les abalanza para recuperarlo. ¡PAM! Disparo al cuello. “Lo vi blanco y  luego negro, y me quedé ennublao“.

 

 

Un testigo métrico de la Policía junto a una marca y restos de sangre en Zarandona.

Afirma él que “más negro que el cuervo no van a ser las alas”. Refrán castizo. Me lo dice cuando le pregunto por el posible narcotráfico en su casa. Cuando Lorenzo salió del hospital, él quiso contar su historia. Algo le preocupaba.  Quería contar a los cuatro vientos del huracán Irma que lo ha levantado en peso, que él no trafica con drogas, ni está relacionado con ninguna actividad ilegal que tuviera lugar en ese piso antes que él estuviera (cosas de faldas) , ni en los bajos del inmueble (cosas de azar). Sin embargo, la Policía Nacional se hizo cargo del asunto y, tras un exhaustivo registro, halló droga en el nevera.

 

La víctima relata lo ocurrido en el lugar del disparo.

“Sí es cierto que aquí -confiesa Lorenzo-, algunas noches, con amigos, con alguna botella de whisky, tomamos algo de droga. En el frigo había speed que le regalé a mi pareja. Aquí teníamos para consumo propio”.  Muchos amigos debían pasar por allí porque los agentes hallaron 30 gramos de speed.

El caso es que los agentes se volcaron en resolver el asalto, detuvieron a dos personas, y luego a otras dos. Entre estos últimos está, según el juzgado de guardia número 9 de Murcia, el que le disparó, que ingresó en prisión por homicidio en grado de tentativa. Los otros tres quedaron en libertad. La investigación no está concluida.

Así quedó el acceso al dormitorio tras el robo y disparo.

El reincidente

Días más tarde, el 1 de septiembre, Paco y Josefina dormían en su casa tan tranquilos. Dicho inmueble está ubicado, también en Zarandona, a mil dosientos metros a pie desde la casa de Lorenzo si tiras por el Carril de los Eugenios. Oyen ruido. En la persiana del primer piso. Llaman a la policía. Le habían robado poco antes entrando por el mismo sitio.

Los Zetas que llegan pillan a un tipo joven, encaramado en la ventana, delgado, y viejo conocido. Se trataba de uno de los arrestados por el asalto a la casa de Lorenzo. De los que quedaron en libertad. Al parecer, toxicómano consumido. Su pareja, natural de un país de la antigua URSS y con una petición de asilo en la mano, lo esperaba abajo. Un cuadro triste. Como triste es que les robasen una y otra vez a Paco y Josefina.

Al final, prisión por robo con fuerza en tentativa para el muchacho. Se escapó del asalto, pero no del robo. Así son las cosas.

Los derechos del detenido

Ocurrió esta misma semana. Un arrestado le dijo a la Policía que no firmaría nada porque se acogía a la Quinta Enmienda. Con un par. Es que los hay que, con tal de protestar, hacen lo que sea.

Es una imagen (otra más) incrustada por las películas yanquis. El aguerrido agente (para mí, todos tienen la cara de Bruce Willis) esposa al malo mientras le propina un rodillazo a medio muslo, “para que estés quieto, Yippee-Ki-Yay motherfucker”, y le lee los derechos, soltados a la remanguillé, como un eructo jurídico.

La realidad como siempre, es más prosaica, pero por fortuna, más seria. Cada vez que un periodista ojea un sumario se topa con esta página. La de lectura de los derechos de un detenido.

La mayoría coincide que, cuando se detiene a alguien,  se le dice el motivo del arresto y poco más. Es en el cuartel o comisaría donde después se le leen los derechos, y se le entregan por escrito para que los firme. Y luego otra vez delante de su abogado.

Agentes investigan el tiroteo de Zarandona esta semana.

Se los han leído esta semana al ciudadano letón relacionado con una muerte  en Espinardo. O a los cuatro detenidos por el tiroteo de Zarandona, uno de ellos enviado a prisión provisional por tentativa de homicidio. O a los tres detenidos por una agresión sexual a una ciudadana británica en Gea y Truyols.

Uno de los arrestados por la agresión sexual en Gea y Truyols.

Una imprudencia la podemos cometer todos. Una imprudencia punible… también. Sepa usted qué derechos tiene y sepa en qué nos diferenciamos de otros países como Arabia Saudí, Turquía o Corea del Norte.

a) Derecho a guardar silencio, no declarando si no quiere; a no contestar alguna o algunas de las preguntas que le formulen o a manifestar que sólo declarará ante el juez.

Pese a que es el derecho más conocido, algunos con los grilletes “cantan por soleares y eso va a misa”, y no hay defensa que luego lo arregle, dicen desde la abogacía.

b) Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable.

Es casi un derecho a mentir. Detrás está la idea de que si el Estado acusa, que lo demuestre. 

c) Derecho a designar abogado.

¿Recuerdan la reforma de 2015 que cambiaba el nombre de imputado (que sonaba mal) a investigado? Es la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Pues también incluyó una entrevista reservada entre detenido-abogado antes del  interrogatorio policial. Esto ha reducido mucho los cantes por soleares, lo que no ha gustado en ciertos cuerpos. Me cuentan que en un puesto pequeño de la Guardia Civil de la Región un arrestado aprovechó la entrevista para empujar a su abogada y saltar por la ventana. Fue detenido, otra vez, en el jardín.

d) Derecho a acceder a los  elementos de las actuaciones que sean esenciales para impugnar la legalidad de la detención o privación de libertad.

e) Derecho a que se ponga en conocimiento del familiar o persona que desee. Los extranjeros tendrán derecho a que las circunstancias se comuniquen a la Oficina Consular de su país.

f) Derecho a comunicarse telefónicamente con un tercero de su elección. Esta comunicación se celebra en presencia de un funcionario.

Algunos piden hacer la llamada nada más ser arrestados. Como si fuera un comodín de Jordi Hurtado.

g) Derecho a ser visitado por las autoridades consulares de su país, a comunicarse y a mantener correspondencia con ellas.

h) Derecho a ser asistido gratuitamente por un intérprete, cuando se trate de extranjero que no comprenda o no hable el castellano, o de personas sordas o con discapacidad auditiva, así como de otras personas con dificultades del lenguaje.

Este servicio, que aún deja mucho que desear, esta infinitamente mejor que hace unos años. A ver, hace una década, ¡¿dónde había un intérprete chino?!.

i) Derecho a ser reconocido por el médico forense o sustituto legal, y en su defecto, por el de la Institución en que se encuentre.

j) Derecho a solicitar asistencia jurídica gratuita.

En caso de terrorismo, está permitida la detención incomunicada, siempre  que la autoridad judicial lo justifique. No vaya a llamar a un colega de otra célula terrorista. También se puede prolongar el arresto hasta los cinco días (lo normal son 72 horas o menos)

No es prosa fácil pero sí habitual. Seguro que, en el tiempo en que usted ha leído esto, otros le han leído los mismos derechos a alguien en algún punto de la Región.