El corto camino de los prófugos

Una niña de dos años recibe 62 puntos de sutura en la cabeza por culpa de su padre, que sufre un accidente de tráfico en Alcantarilla cuando huía de la Policía Nacional en un control.

La niña está bien. Dice su madre que “ha recibido el alta hospitalaria, pero no la médica, pero está bien”. Le han hecho pruebas para descartar daños cerebrales, y faltan los últimos resultados.

Hace un par de semanas conocíamos la historia de Fermín, un hombre que embiste a la Policía Nacional para huir de un seguimiento, es perseguido y finalmente detenido en la otra punta de Murcia. Le encontraron 3,5 kilos de cocaína. Todo un festival. Su abogado Alí Martínez, dice que creyó que eran ladrones disfrazados de policías, y que no sabía nada de la droga.

Lugar del accidente segundos después de la colisión de Eseleté.

Éste prófugo de corta andadura está en prisión provisional. Allí coincidirá con otro prófugo de dilatada experiencia y también de corta andadura en sus persecuciones. S.L.T., al que llamaremos Eseleté, es el padre de una niña de dos que salió disparada de su sistema de retención infantil, ubicado en el asiento trasero del coche, se golpeó en el asiento delantero y se abrió literalmente la cabeza.

A ver cómo le explican cuando la cría crezca los motivos de su cicatriz.

EL SUCESO

Son las cuatro y pico de la tarde del 9 de enero. Una pareja con un bebé salen de un centro comercial de Murcia. Son jóvenes, son guapos y le han comprado ropa a la chiquilla. Van discutiendo entre ellos. Lo propio de la fogosa mocedad. Él tiene 23 años. Ella 20. El Hunday es de ella, pero tras recogerlo del lavadero mientras compraban, lo va a conducir él, por el gusto, imaginamos, de llevar a su familia de aquí para allá.

Estado en el que quedó el Hunday tras el choque.

Se dirigen a su localidad, Alcantarilla. En verdad no son una familia tradicional. Están separados. Él le pasa una paga para la manutención de la niña, y puede que a veces se les pasara la idea de intentar retomar la relación, pero en el fondo no quiere ella. De hecho, en 2015 Eseleté tuvo una orden de alejamiento hacia ella.

-¡Coño! ¡Un control de la policía! –escupe Eseleté mientras agarra con más fuerza el volante.

Circulan por el Camino del Vado. Al fondo, varios agentes y coches de policía. Control preventivo. Filtro.

-Y ¿qué pasa? ¿Qué problema hay? –dice ella extrañada.

-Que no tengo el carné –dice dando un volantazo.

El Seat Córdoba que quedó en la acequia.

A 100 metros del control, el Hunday gira 180 grados derrapando y regresa por donde ha venido, pero circulando en dirección prohibida. Los policías se percatan de la maniobra y salen tras él. Eseleté circula aún entre 500 y 600 metros hasta que se estampa de frente contra otro coche, un Seat Córdoba que hunde su morro en una acequia y queda medio en el aire. Dentro del Hunday la cría en su sillita ha salido despedida y se ha estampado contra el respaldo del copiloto. Sangra abundantemente por la cabeza. Eseleté está fuera del coche cuando un policía lo reduce porque se resiste e intenta huir. Hay una confusión de la hostia pero la cría sigue sangrando. La meten junto a su madre en un coche policial K y un Zeta va abriendo camino con los prioritarios y las sirenas. La llevan a un ambulatorio y de ahí a la Arrixaca por la gravedad de las heridas.

Eseleté está tan agresivo que hasta rompe la bombilla de los calabozos. Los policías hace foto de todo.

Restos de la bombilla que supuestamente rompió en dependencias policiales.

LAS CONSECUENCIAS

A Eseleté le quitaron el carné de conducir el 30 de mayo de 2017. Y ni se lo ha vuelto a sacar ni ha dejado de conducir por ello. Le arrestaron dos veces por delitos de tráfico en 2017. Pero tampoco era nuevo en esto. El informe policial es duro y extenso: “El detenido, ampliamente conocido por los servicios policiales como de Guardia Civil, no solo en la Región de Murcia sino también de otras comunidades autónomas limítrofes, comenzó su actividad delictiva entre los años 2009 y 2012, siendo menor de edad fue detenido en cuatro ocasiones por robo y otros delitos”. Acumula ya 19 arrestos. Afirman que “son constantes las persecuciones policiales” tras él, y que se observa “un temerario desprecio hacia su propia vida, la de los agentes y la del cualquier ciudadano”.

El conductor del Seat Córdoba está bien: el coche (de su padre) estropeado, molestias en una mano, un susto del copón y una baja laboral que aún le dura.

En cuanto a la madre de la niña, culpa de todo a Eseleté. Dice que le tiene miedo y que ni tiene y quiere tener relación sentimental con él. Apunta a que habrían sido los del lavadero los que desengancharon la sillita de los hierros que la fijan, y que con la discusión no se percató de que iba suelta. Ella no llevaba el volante, pero iba de copiloto.

El detenido está preso. Afirma su abogado Jorge Novella que “está muy arrepentido, niega que se resistiera a la detención y que se despreocupara de su hija. Nos alegramos de la mejoría de la menor, y por ello hemos solicitado su libertad”.

La sillita que no estaba anclada y se desplazó del asiento.

En cuanto a la menor. Faltan pruebas médicas, pero parece que el mayor riesgo ya ha pasado. Este mes cumplirá tres añitos. Su padre posiblemente siga en prisión y no podrá acompañarla.  ¡Por fortuna! la vida sigue para ella, y soplará la vela del número tres con su cabecita con 62 puntos de sutura.

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