Molina de Segura Connection

Un avispado golpe de la Policía Local de Molina de Segura pone al descubierto la posibilidad de que una red de narcos desmantelada podría estar rearmándose en el negocio. Lo contrario sería una desafortunada coincidencia sólo apta para unos pocos.

Un golpe de vista

-Oye tú, ¿estas viendo eso?

-¿Qué hacen? ¿son sacos?

El coche patrulla se desliza suavemente y sus ocupantes han abierto los ojos como búhos. Es la 1:30 de la madrugada del 17 de enero. Los agentes hacían su ronda por Molina de Segura cuando se percatan de una extraña escena. Dos tipos descargan sacos de una furgoneta a una casa. De madrugada.

En cuanto los polis son vistos, coño, primera casualidad, los que descargaban acaban su faena, cierran puertas y se montan en la furgoneta para pirarse.

-Buenas noches. Los papeles. ¿Ustedes qué hacen?

-Pues ná, aquí -contestó uno-, jugando a la consola en casa de nuestro amigo Juan.

-Ya -dijo uno de los agentes calándose la gorra-, y ¿donde está Juan?

-Pues ha tenido que irse hace cinco minutos -segunda casualidad-, nos ha dejado aquí para terminar la partida, nosotros nos íbamos ya y cerrábamos la puerta.

-Claro. Esto… ¿hay alguien en la casa?

-No, no.

La puerta rota que alertó a la Policía Local de Molina de Segura

Se toman los datos de los dos ‘amigos de Juan’, que a simple golpe de vista, tienen en su vehículo una docena de sacos de abono o turba . Qué extraños agricultores son estos. Los agentes dan una batida. Aquello huele raro. Por la parte de atrás del inmueble descubren una puerta rota, fracturada. “Hostia… a ver si va a ser un robo” piensan. Piden refuerzos policiales. Regresan a la puerta principal y ven salir de la casa a un tercer tipo que echa a correr, se monta en la furgoneta de los otros dos y salen cagando leches.

A doscientos metros, aparece ya el refuerzo policial solicitado que, por instinto, paran el vehículo a la fuga.  E hicieron bien. Porque el tercer tipo, en su carrera, dejó la puerta de la casa abierta. En prevención de que estuvieran ante un caso de robo con fuerza, y de que pudiera haber otro individuo dentro, los agentes municipales se introducen en la vivienda al grito de “¡POLICÍA! ¡POLICÍA!”. Y el caso que olía raro comenzó a ser el caso que olía a marihuana.

En el inmueble había unas 300 plantas de cannabis. Unas ya cogolladas, otras meros esquejes, y una tercera sala, adaptada para cultivar pero vacía salvo por tres  sacos de tallos cortados, es decir, que quizá ya hubo una cosecha y fue ‘recolectada’. Como siempre en estos casos, una amplia infraestructura de aire, agua e iluminación.  No eran agricultores. Sino jardineros de interior.

Ante la magnitud del hallazgo, los agentes salieron sin tocar nada. Arrestaron a los ‘jardineros’ y los llevaron ante a comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, con competencias para desarrollar la investigación. Los nacionales relevaron a los municipales que estuvieron el resto de la noche custodiando la casa.

Una ‘colosal’ (de Coliseum) conexión

En cuanto en comisaría empezaron a darle a la tecla surgió un nombre, el del tipo que había alquilado la casa, que aquí llamaremos Ceté. Fue detenido en compañía de su pareja, y conducido a la casa. Era media tarde del día 17, este miércoles, cuando estuvo presente en el registro de la vivienda que, por cierto, no presentaba signos de ser habitada. No había ningún mueble hogareño, sino electrodomésticos usados para el cultivo. Se desconoce, lo confieso, si había consola para echar partidicas.

Ceté rodeado por policías a su llegada al registro el 17 de enero

A quien sí se conoce es a Ceté. Su nombre, y hasta su imagen, aparece en la operación Coliseum, el dispositivo policial desarrollado en mayo de 2017 con 13 registros en varios municipios (dos de ellos, ¡qué casualidad! en Molina), 2.000 plantas incautadas, 78 kilos de cogollos, tres armas cortas y 26 detenidos. Ceté no fue arrestado, pero tuvo la mala suerte -otra casualidad- de ser filmado por los agentes investigadores. Fue en una reunión en una hamburguesería, y en compañía del principal líder de esa trama, Kike, que sí fue arrestado después. Se desconoce qué dijeron (se sospecha que arreglaban un narco-trato con otros), y no está claro el papel que jugaba. Algunas voces apuntan a que, debido a su musculosa complexión, hacía las veces de ‘seguridad’ por si la reunión no iba bien.

La reunión investigada en la Coliseum el 24 de abril de 2017 con un sonriente Ceté.

La defensa del detenido, a cargo del abogado penalista Ángel Galindo, mantiene que Ceté alquiló la vivienda molinense hace tiempo, en 2015, pero que dejó de pagar el alquiler, de usarla y se olvidó de la misma. Y que de la Coliseum no niega que fue investigado, pero que no hay nada hasta el punto que ya ha solicitado su sobreseimiento.

Los cinco arrestados por lo de Molina (tres jardineros de interior, Ceté y su pareja) quedaron en libertad desde comisaría, no hizo falta ni llegar al juzgado. Casualmente, los arrestados por la Coliseum fueron puestos en libertad a partir del verano.A lo mejor hay algo que se está reactivando. A lo mejor es todo casualidad. Quien esté libre de casualidades que tire la primera piedra.  Pero yo dejé de contarlas hace ya varios párrafos.

2 comentarios en “Molina de Segura Connection

  1. Jardineros de interior. Nueva profesión? O es algún módulo de F.P? 😀. Muy buena descripción, D. Alejo. Y eso teniendo en cuenta que no se decomisa ni el 10 % de lo que se produce. La ”profesión” tiene futuro. Me refiero a la jardinería intensiva de interior.

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