El murciano que no sabía amar

Un joven murciano ha sido condenado por imitar ’50 sombras de Grey’. Quería que su pareja, menor de edad, firmase un contrato de amor y entrega. Los expertos en prevención del machismo concluyen que la saga Grey ha hecho mucho daño a los jóvenes.

El lunes hacía un frío del carajo. Lo saben los que hacían cola. Son las personas que quieren justicia. Unos la reclaman, y a otros se la reclaman. En esos minutos, la Ciudad de la Justicia se despereza. Abogados de maletín en mano. Jueces a la carrera. Fiscales cargados. Funcionarios sin prisa. Ciudadanos esperando.

Las personas hacen cola y el frío convierte su aliento en un haz de vapor blanco. Se frotan las manos. Se empujan un poco. Tienen que esperar hasta que sean las nueve en punto.  Los que allí trabajan sí entran para ir tomando posiciones en sus asientos, encender sus ordenadores y tener todo listo para administrar justicia.

La Ciudad de la Justicia en una imagen de archivo. JUAN CABALLERO

El periodista está frente a la cola. También tiene frío, pero no queda otra. Mira a un lado y a otro disimulando. No entiende cómo va a ser el juicio a las nueve si hasta las nueve no pueden entrar, pero tampoco entiende cómo hay gente que hace ciertas cosas y luego les toca esperar en una fila para ser juzgado. El periodista escudriña la fila a la búsqueda del murciano que no sabía amar.

Son las nueve. En teoría, según la citación, tendría que estar celebrándose ya el juicio rápido. Los ciudadanos por fin acceden al recinto de la Ciudad de la Justicia, pero para hacer una nueva cola, esta vez ante el personal de seguridad, para someterse a un pequeño registro que confirme que sólo son supuestos sospechosos y no terroristas con bombas ocultas.

Es entonces cuando el periodista lo ve. El murciano que no sabía amar. Es joven, complexión delgada y no muy alto. Viene acompañado de su familia. Sonríe y fuma, se le nota cierto nerviosismo. La impresión que da es que no es mal chico, que esto se le ha ido de las manos y nunca quiso llegar tan lejos. Pero eso es lo que dicen muchos que acaban siendo maltratadores, o lo que dicen los maltratadores cuando pasan a ser homicidas.

UNA HISTORIA DE AMOR

“Comenzó como una historia de amor” dice la víctima de esta caso, una joven de 14 años. Esta chica y el joven acusado habían comenzado una relación. A escondidas, claro. Poco importa si llevaban mucho o poco.  Pero la chica, gracias “a una charla en el instituto sobre la manipulación que hacen algunos hombres a las mujeres, sobre el maltrato, me di cuenta con los ejemplos que ponía que me estaba pasando algo parecido”. Y entonces abrió los ojos. Se percató de que aquello no era una relación amorosa, sino tóxica.  “Ninguna persona te tiene controlar, ni mirar el teléfono, ni con quién vas” dice la chica que ha abierto los ojos.

La familia de la menor solo quiere “que la dejen tranquila”. Porque han pasado miedo: “a veces se la llevaba a la playa y no lo sabíamos”, explica un familiar. O “si su madre la llamaba para que volviera a casa, él se daba cabezazos contra el volante y quería atropellarla”. Y concluye que “las relaciones de amor son libres  y voluntarias”.

El viernes 15 de diciembre reventó todo. En una plaza de una pedanía murciana, el acusado y la víctima protagonizaron una “grotesca situación y allí apareció la policía, y se lo dije todo a mi madre”, cuenta la chica.

UNA CONDENA POR COACCIONES

El atestado policial 2635/17 recoge la historia de este caso, un caso que incluye un contrato que él quería que ella firmara. Un contrato basado en el libro/película 50 sombras de Grey.  Un contrato de amor y entrega que contempla una cláusula de castigo. El análisis del mismo pone los pelos de punta.

“Esto es lo contrario al amor, esto es control” dice una Carmen Castillo, educadora y experta en prevención de violencia de género de Murcia. Ella da charlas en las aulas, como las que abrió los ojos al víctima de esta historia, coordinadas por la Dirección General de la Mujer. “Cuánto daño ha hecho 50 sombras de Grey“. Y recuerda que hay formas y cauces para evitar el machismo y la violencia de género, como llamar al 016 o el 1-1-2.

El murciano que no sabía amar ha sido condenado por un delito menos grave (los hay leves, menos graves y graves) de coacciones leves a un año de alejamiento y 40 días de trabajos en beneficio de la Comunidad. Ha sido de conformidad con la otra parte y la Fiscalía. Fue casi a la una del mediodía, desde las nueve que empezó la citación. Entre trabajo y trabajo que realice podrá seguir viendo películas.

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