La extraña fuga de Giuliano Velo

Unos disparos permitieron descubrir en 2011 una alijo de cannabis que Velo tenía a su cargo. Ahora la Guardia Civil sospecha que él puede estar detrás de otros disparos que causaron la muerte a un compatriota suyo relacionado con la ‘Ndranguetta.

El primer capítulo de este caso fue el homicidio de Giuseppe Nirta. El segundo tuvo lugar hace unos días en el juzgado número 3 de Lorca. Varios detenidos pasaron a disposición judicial. Habían sido arrestados  por la Guardia Civil en relación con ese asesinato. Son miembros del entorno social del principal sospechoso, que es otro italiano que está preso en Albania. Sí, es Giuliano Velo.

Dos agentes toman fotos tras el asesinato de Nirta.

Ya hablamos aquí en junio sobre las implicaciones de la mafia italiana en la Región de Murcia, lo que llamamos la cosica nostra. Vivimos en un mundo globalizado, y el crimen también lo es. Las redes internacionales operan atravesando cualquier territorio y, a veces, asentándose en el nuestro.

Giuliano Velo, nacido en la bella Cittadella, cumplió los 58 en septiembre. Había salido de permiso por segunda vez de la cárcel de Campos del Río. Por narcotráfico y blanqueo.  Pero no pensaba regresar al talego. Así que compró un billete de autobús y se fue al extranjero. Fue detenido en la frontera de Albania. Llevaba un pasaporte falso, una identidad falsa… pero no era la primera vez.

LA MARIHUANA DE ÁGUILAS

En 2001 se hacía llamar Rodolphe Argucia, cuando le echan el guante en el litoral cartagenero con 833 kilos de hachís.  Pero también era Jean Pierre CerveauAntonio Quaranta. La vida de Giuliano Velo daría para muchos guiones cinematográficos.

Llega a España en el 94, pero nunca ha tenido ingresos legales según Hacienda. Va ganando requisitorias y causas varias en los juzgados de Baza o Marbella.  La Audiencia Nacional lo quiere expulsar ya en el 95. Se trae a su mujer e hijo a Andalucía en el 97. Comienza a entrar y salir de la cárcel hasta que le pillan con el alijo de hachís. Le refunden (le arrejuntan) las condenas y en parte las cumple en Italia, pero en 2005 sale de la cárcel, y en 2006 vuelve a estar en España.

En 2007 enviuda, y se trae a su madre, Giuliana. Desde esos años comienza a comprar fincas y casas por la Región sin que se sepa cómo lo pagaba salvo vagas alusiones a una herencia paterna nunca confirmada. Vigilancia Aduanera y la Agencia Tributaria sospechaban que todo vendría del narcotráfico.

Es por estos años que comienza a usar hombres de paja y testaferros, incluyendo a su hijo, su madre y otros conocidos, como arrendadores de propiedades: fincas del paraje aguileño de Garrobillo, que luego usaría unas como invernaderos de marihuana en la Majada del Moro, y en El Charcón como lugar para su manipulación de la droga.

La noche del 28 de septiembre de 2011, cinco tipos (incluyendo un Román de Águilas) intentan darle un palo de droga, robársela, pegan tiros, no lo consiguen, allí que se presenta la Guardia Civil justo cuando llegaba también aparece el propio Velo, y todos a correr monte a través.

Guardias recogiendo bolsas de ‘maría’ tirados por Águilas en septiembre de 2011.

El relato de aquella noche es confuso, pero sí se sabe que los agentes estuvieron recogiendo sacos de marihuana por ahí tirados por los casi-ladrones y los dueños-a-la-huida. En total 2.600 kilos de cogollos de cannabis. Tenían un valor en la calle de 2.646.800 euros. Esa noche escaparon algunos, dos colombianos y un italiano, pero no así Giuliano, que junto a su madre y su hijo fueron condenados.

Giuliano Velo cumplía seis de los casi ocho años de cárcel cuando va y se fuga en un permiso penitenciario.

LA EXTRAÑA FUGA

Pero ¿por qué lo hace? Su abogado en Murcia (Velo, recuerden, está preso en Albania), Manuel Maza, concluye que la culpa la tiene el anterior director de la cárcel de Campos del Río, Felipe Burgos. En 6 años y 3 meses no le habían dado ningún permiso. “Algo nunca visto por ese letrado”, dice  Maza. La fuga se debe, entonces, a que en la cárcel era muy tacaños con los permisos y éste ya no quiso regresar.

El abogado Manuel Maza en su despacho.

Pero Velo tuvo dos permisos. El primero fue justo el fin de semana del asesinato de Nirta. “Tenemos testigos, porque cenó con muchas personas, y tickets, hasta del peaje, de que Giuliano estaba en otro lugar de Águilas esa noche”, explica el abogado.

¿Qué relación tienen Velo y Nirta? Eran vecinos. Finca con finca, en El Charcón de Águilas, y también estuvieron involucrados en un caso en el que Velo, apunta Maza, fue absuelto. Vamos, que se conocían de sobra. Si Velo no fue autor material del crimen  ¿pudo inducirlo? No sería el primer italiano en esa tesitura, pero ¿y por qué?

A Giuliano le queda una paradita en los juzgados de su Padua natal, por otro tema de drogas, y después, tendrá que explicar en Lorca por qué cogió un autobús camino a Albania.

Un comentario en “La extraña fuga de Giuliano Velo

  1. A veces, ser abogado es muy complicado. Defender y contra argumentar cosas que ven muchos y mantener posturas numantina con credibilidad se hace tarea ardua. Perder la credibilidad como Letrado y que los argumentos parezcan irrisorios, es otra consecuencia. A veces hay que separarse del visionado del asunto para ver si realmente somos capaces de creernoslo. Como dijo un gran penalista: ” Cuéntame una historia que yo me la crea, no es necesario que sea verdad, solo que me la crea”. Porque si no nos lo creemos, a muchos se nos nota en la cara.

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