Archivos mensuales: diciembre 2017

Los extranjeros que aman el sol murciano

El mismo día pero en lugares distintos, Guardia Civil y Policía Nacional llevaron a cabo operaciones contra el narcotráfico en la Región. En ambos casos había narcos extranjeros implicados. Como si no tuviéramos bastante con los de aquí.

Algunos me dicen que puedo empezar temporada haciendo un resumen de lo más destacable del pasadogeolocator  año. Yo les digo que ése no es mi estilo. Que siempre hay temas, que suceden casos, y que muchos son interesantes. Pero hay que mostrar interés en hallar el interés. Y cuando nos topamos con el dato interesante, es cuando se dibuja esa sonrisa canallesca y socarrona que bautiza a la prensa.

No sabemos si el Brexit finalmente se llevará a cabo, pero los británicos no se irán nuestra Región. No es por el sol, la gastronomía o las pintas que se toman con sus libras cambiadas a euros. Que también. Sino porque España y Murcia son tierra de frontera, de llegada de hachís y producción de marihuana. Y ambas cosas son muy valoradas en las calles de la City.

El pasado 2 de noviembre era jueves y se produjo un dispositivo policial antidroga, la operación Plus-Transporte.  He aquí el dato interesante: en Cabezo de Torres se estaba produciendo otra  el mismo día pero por la Guardia Civil: la operación Artemios. En ambos casos hay narcos extranjeros, en su mayoría británicos. ¡Como si no tuviéramos bastante con los de aquí!

OPERACIÓN ARTEMIOS

Por la boca muere el pez, pero los cultivadores de marihuana lo hacen por el consumo eléctrico. Los vatios consumidos se disimulan mal. Si a eso unimos  a un asiático con cara de pocos amigos entrando y saliendo de un inmueble que huele a marihuana… como mínimo llama la atención a los vecinos, y los vecinos a quien llaman entonces es a la Guardia Civil con “quejas de todo tipo que se reciben, en su mayoría anónimas, por miedo a represalias”.

Plantaciones de cannabis en Cabezo de Torres

Vigilando una casa en Cabezo de Torres, a la Guardia Civil le bastaron dos semanas para armar un informe y conseguir una orden judicial. Actúan el 2 de noviembre. Detienen al asiático, Theo. En verdad es nacido en Seúl, pero tiene nacionalidad y nombre holandeses. Le encuentran 19 kilos de cogollos secos. Es un secadero. Faltaba el cultivo.

El holandés de origen surcoreano Leo.

Así que resulta que tiene más: cinco pisos alquilados también en el Cabezo. Se explica: “Que llegó a España en el 2015; que no tenía trabajo y en el 2016 alquiló el 3ºC de la Calle ….. y en 2 habitaciones comenzó a cultivar”, y de ahí fue alquilando otros pisos del mismo bloque, y siguió cultivando. Concluye “que no tiene otro trabajo y solo se dedica a eso”. Alquiló también el A, B, G y F. Casi un abecedario. El detenido consiente los nuevos registros. Obtienen 32 kilos más de plantas pero sin secar.

Con él son detenidos dos españoles. Pobreticos. Uno el encargo de cuidar los perros que Theo tiene en los pisos (para prevenir que le roben la droga), y el otro es el que lleva en coche al cuidador de perros porque éste lo tiene roto.

Al día siguiente los agentes se van a Bullas, a una casita en el paraje de la Rafa. Allí reside un viejo conocido suyo de origen inglés, dos veces detenido por traficar, que visita el bloque de los pisos alquilados. Tiene un sofisticado laboratorio. Para hacer aceite de hachís, “de mucho más valor” porque es más concentrado. Y además dos cultivos con unas 300 plantas.

Lo trincan y a dos británicos más que tienen allí, esta vez sí, de empleados. Junto con Theo, a prisión provisional.

OPERACIÓN PLUS – TRANSPORTE

La otra trama de la que les hablo es parecida pero distinta. Es la de meter la droga  directamente en Reino Unido. Y lo que ha metido es a los nueve detenidos en la prisión de Sangonera.

Vigilancia a los británicos de la costa del sol

 

La historia tiene dos vertientes. La de la policía británica, que persigue la entrada de una serie de alijos en las Islas Británicas, y pone en su punto de mira a un español, un camionero murciano al que apodan Cuqui, que sería el encargado de introducirla oculta y luego bajar a España con el dinero de la entrega. Allí, en un área de servicio de Winchester se reúne con hijos de la Gran Bretaña que pasan largas temporadas en el sureste Español. Es la llamada Operación Ultra.

 

La otra vertiente es la española. La Policía Nacional hacía el camino a la inversa. Perseguía a empresas sospechosas de entrar en contacto con británicos para darles cobertura legal y llevarles la droga. Una de ésas es para la que trabaja Cuqui. Es la Operación Transporte, llevada a cabo por la Udyco de Murcia.

El patriarca de los intermediarios británicos en suelo murciano

Así que cruzan datos, interceptan llamadas en inglés y en español, la operación es inminente. Les siguen hasta Catral. Están cargando la droga que querían llegar Reino Unido. Habían salido desde Estepona en vehículos y ahora  la metían en un camión cargado de lechugas murcianas. Y les caen con todo el equipo. Es el 31 de octubre. Les pillan 624 kilos de hachís y 10 de cannabis. Dos días después, el 2 de noviembre, previa autorización judicial, hacen siete registros en Murcia y Málaga.

Resumen policial de lo incautado en el camión murciano

Llevar droga desde el soleado sureste ibérico a la brumosa britania siempre será un negocio lucrativo. Siempre tendremos británicos por aquí. Pero también es un negocio de riesgo porque priva de libertad a muchos de ellos.

Muerte en Nochebuena

Alfonso Belando, de 48 años, falleció cuando trabajaba de repartidor. Fue arrollado por unos jóvenes ladrones que huían de la Policía Nacional. No puede haber mayor tragedia para su familia y, encima, el día de Nochebuena.

El periodista se acerca al lugar del siniestro. Escucha la grava bajo sus pies mientras camina por la mediana. Han pasado varios días desde el terrible accidente pero aún hay restos de la tragedia. La sensación es terrible. Frente a él,  inertes pero metafóricos, los objetos hablan.

-Confirmado, son ellos -dijo el agente de policía comprobando la placa.

La noche del 23 de diciembre debía ser normal, la normal de un sábado noche previo a las fiesta navideñas. Quizá no muy normal, pero no complicada. A los agentes que están patrullando les habían pasado un número de matrícula. Se trata de un Mercedes que había sido robado. El zeta o coche patrulla está en la zona de Los Dolores. Son parte del dispositivo que vigila las vías del ferrocarril. Pero ven el coche robado.

-Recibido -contestan por la radio.

Lo siguen.

Los coches pasan velozmente. El periodista contempla el suelo casi una semana después del accidente que ha costado tres vidas. Los conductores circulan con dolorosa indiferencia, con sus prisas y sus problemas. Solo ven a un tipo que se ha quitado la gorra y mira al suelo en una mediana. El periodista, en cambio, recuerda unas palabras del argentino Hugo Mújica “En lo hondo no hay raíces, hay lo arrancado”.

Lugar del accidente en una imagen tomada ayer.

Son restos de lo que habría en la furgoneta de reparto que fue terriblemente arrollada. Una flor de Pascua caída y arrancada, es la Navidad violada y destrozada de una familia (de varias en verdad). Un boli doblado por la acción del violento choque, la vida del repartidor truncada injustamente. Mendrugos de pan duro, sucios y ennegrecidos, son la esencia misma de la maldad.

El coche de la maldad circula tranquilamente. Va de Los Dolores hacia Puente Tocinos. El zeta los sigue. A cierta distancia. No se han percatado. Pero los cuatro ocupantes del Mercedes tienen mucha mili. El coche patrulla no se les quita de detrás y tienen motivos para sospechar de la coincidencia.  Llevan guantes porque no van a pedir el aguilando, sino a dar palos. Lo vienen haciendo desde hace tiempo.

Son unos quinquis. Jóvenes, muy jóvenes, de entre 14 y 19 años, pero profesionales de lo suyo. Se dedican al robo en viviendas. Para ello, previamente robaban un coche y se movían con comodidad por la ciudad. Son vecinos de El Palmar, y Murcia se les debía antojar su puto reino. Se movían como querían y hacían lo que les salía de los huevos. Eran tan atrevidos o temerarios que el Mercedes del accidente lo habían tomado prestado ya antes para otros robos ¿Qué sensación de impunidad debían tener? Hay que pensar qué sociedad les ha criado.

-¡Aceleran! -grita el agente que les persigue-. Se han dado cuenta… A todas las unidades: el coche robado con cuatro individuos se mete en Miguel Induráin hacia Los Dolores.

Hay pan por todos lados, se fija el periodista. El pan es algo sagrado, como la vida. En el cristianismo llega a ser la mismísima carne del Salvador. Antes a los pequeños les decían que si iban a tirar la puntica del bocadillo que le dieran un beso. Por eso llamaba tanto la atención el suelo  alfombrado de pan. Barras por todos lados. Ennegrecidas de combustible, aceite y sangre.

El coche robado vuela que se las pela, atraviesa el puente sobre el oscuro y escuálido Segura. Un dispositivo de urgencia moviliza a más policías que intentan hacer la tenaza e impedir la huida. Pero entonces se cuela la tragedia. El semáforo marca rojo pero el Mercedes se lo salta. Se lo salta justo cuando pasan dos furgonetas. Se estampa contra una de ellas.

Seguro que los huidos no querían estrellarse, ni matar a nadie, ni matarse, pero la colisión fue brutal en palabras de quienes la vieron. Lanzó la furgoneta del repartidor a varios metros del sitio. El triste resultado es conocido.

Siniestro del pasado 24 de diciembre. Instantes después de la colisión.

El periodista no conocía a Alfonso Belando ni a su familia, pero sí ha visto un vídeo promocional de la panadería que difundieron en julio. En él aparece el fallecido. Es un hombre menudo, sonriente. Un tipo madrugador y que trata con mucha gente en muchos comercios solo puede ser simpático, campechano y amable. Además, lo más repetido en los múltiples comentarios de pésame es que era un hombre dispuesto y muy buena persona. El periodista hace suyo el dolor, piensa en su padre y se le hace un nudo de la garganta. Tira un par de fotos con el móvil y vuelve a su coche. Luce el sol sobre los panes caídos.

El murciano que no sabía amar

Un joven murciano ha sido condenado por imitar ’50 sombras de Grey’. Quería que su pareja, menor de edad, firmase un contrato de amor y entrega. Los expertos en prevención del machismo concluyen que la saga Grey ha hecho mucho daño a los jóvenes.

El lunes hacía un frío del carajo. Lo saben los que hacían cola. Son las personas que quieren justicia. Unos la reclaman, y a otros se la reclaman. En esos minutos, la Ciudad de la Justicia se despereza. Abogados de maletín en mano. Jueces a la carrera. Fiscales cargados. Funcionarios sin prisa. Ciudadanos esperando.

Las personas hacen cola y el frío convierte su aliento en un haz de vapor blanco. Se frotan las manos. Se empujan un poco. Tienen que esperar hasta que sean las nueve en punto.  Los que allí trabajan sí entran para ir tomando posiciones en sus asientos, encender sus ordenadores y tener todo listo para administrar justicia.

La Ciudad de la Justicia en una imagen de archivo. JUAN CABALLERO

El periodista está frente a la cola. También tiene frío, pero no queda otra. Mira a un lado y a otro disimulando. No entiende cómo va a ser el juicio a las nueve si hasta las nueve no pueden entrar, pero tampoco entiende cómo hay gente que hace ciertas cosas y luego les toca esperar en una fila para ser juzgado. El periodista escudriña la fila a la búsqueda del murciano que no sabía amar.

Son las nueve. En teoría, según la citación, tendría que estar celebrándose ya el juicio rápido. Los ciudadanos por fin acceden al recinto de la Ciudad de la Justicia, pero para hacer una nueva cola, esta vez ante el personal de seguridad, para someterse a un pequeño registro que confirme que sólo son supuestos sospechosos y no terroristas con bombas ocultas.

Es entonces cuando el periodista lo ve. El murciano que no sabía amar. Es joven, complexión delgada y no muy alto. Viene acompañado de su familia. Sonríe y fuma, se le nota cierto nerviosismo. La impresión que da es que no es mal chico, que esto se le ha ido de las manos y nunca quiso llegar tan lejos. Pero eso es lo que dicen muchos que acaban siendo maltratadores, o lo que dicen los maltratadores cuando pasan a ser homicidas.

UNA HISTORIA DE AMOR

“Comenzó como una historia de amor” dice la víctima de esta caso, una joven de 14 años. Esta chica y el joven acusado habían comenzado una relación. A escondidas, claro. Poco importa si llevaban mucho o poco.  Pero la chica, gracias “a una charla en el instituto sobre la manipulación que hacen algunos hombres a las mujeres, sobre el maltrato, me di cuenta con los ejemplos que ponía que me estaba pasando algo parecido”. Y entonces abrió los ojos. Se percató de que aquello no era una relación amorosa, sino tóxica.  “Ninguna persona te tiene controlar, ni mirar el teléfono, ni con quién vas” dice la chica que ha abierto los ojos.

La familia de la menor solo quiere “que la dejen tranquila”. Porque han pasado miedo: “a veces se la llevaba a la playa y no lo sabíamos”, explica un familiar. O “si su madre la llamaba para que volviera a casa, él se daba cabezazos contra el volante y quería atropellarla”. Y concluye que “las relaciones de amor son libres  y voluntarias”.

El viernes 15 de diciembre reventó todo. En una plaza de una pedanía murciana, el acusado y la víctima protagonizaron una “grotesca situación y allí apareció la policía, y se lo dije todo a mi madre”, cuenta la chica.

UNA CONDENA POR COACCIONES

El atestado policial 2635/17 recoge la historia de este caso, un caso que incluye un contrato que él quería que ella firmara. Un contrato basado en el libro/película 50 sombras de Grey.  Un contrato de amor y entrega que contempla una cláusula de castigo. El análisis del mismo pone los pelos de punta.

“Esto es lo contrario al amor, esto es control” dice una Carmen Castillo, educadora y experta en prevención de violencia de género de Murcia. Ella da charlas en las aulas, como las que abrió los ojos al víctima de esta historia, coordinadas por la Dirección General de la Mujer. “Cuánto daño ha hecho 50 sombras de Grey“. Y recuerda que hay formas y cauces para evitar el machismo y la violencia de género, como llamar al 016 o el 1-1-2.

El murciano que no sabía amar ha sido condenado por un delito menos grave (los hay leves, menos graves y graves) de coacciones leves a un año de alejamiento y 40 días de trabajos en beneficio de la Comunidad. Ha sido de conformidad con la otra parte y la Fiscalía. Fue casi a la una del mediodía, desde las nueve que empezó la citación. Entre trabajo y trabajo que realice podrá seguir viendo películas.

‘Isa la del dragón’

El asesino de Isabel Ruiz, más conocida como ‘Isa la del Dragón’ ya ha confesado. Lo que no está claro es por qué lo hizo, ni qué va a pasar con los dos cómplices, los dos colegas que le esperaban fuera y se gastaron el dinero del robo en una juerga.

Este es un caso muy de madres. Fue una gran matriarca la asesinada. La madre del hijo del asesino confeso, es la nieta de matriarca. La madre del asesino ya sabía que su hijo la había hecho aún antes de que confesara. Por eso las madres duelen tanto cuando las tocan y son sufridas por naturaleza.

Todo el caso es absurdo, salvo el dolor de los que han perdido a su madre o abuela, y las pruebas objetivas recabadas por la Guardia Civil.

1.- ISA LA DEL DRAGÓN

Isabel Ruiz, el día antes de su violenta muerte.

Isabel Ruiz tenía 71 años. Movilidad reducida. Diabetes. Una reconocida trayectoria como la feriante ‘Isa la del Dragón’. Una familia amplia y entregada. Tenía joyas, las lucía, y las quería dar en herencia a sus nietas. El 19 de marzo, su hijo Gregorio la halló muerta y la casa revuelta.

La Benemérita lo miró todo como suele hacer, al entorno familiar y los indicios. Y apuntó a un viejo conocido de la familia.

2.- ISMAEL EL RICO

Ismael ‘el rico’.

¿Qué cojones pasaría por la cabeza de Ismael la noche del 18 al 19 de marzo? Pues cocaína y alcohol. Y una mala idea. Quería seguir la jarana y sabía dónde podía conseguir más pasta.

El 17 de marzo robó en la empresa de su madre. Se llevó, según el informe de la Benemérita ,material por valor de 30.000 euros (lo canjeó por unos 500). Y un coche. Y se fue de juerga e invitando a los colegas. Generoso él.

Cuando se queda sin fondos la noche del sábado al domingo, le dice a sus compinches que va a por más dinero. No va a un cajero. Va a la casa de la abuela de su ex, con la que tiene un hijo en común. Sabe que luce joyería y que está mayor. Ella lo reconoce. Él la mata. Vuelve al coche donde están los otros con joyas y lo dice. La he matado. Estos se “quedaron perplelos e incrédulos”, pero entre todos canjean las joyas (sacan 800 euros) y siguen con alcohol, cocaína, pizza y duermen en un hotel.

El día 20,  Ismael dice que está cansado y que se va a su casa, a pedir perdón. Le apodan el rico, pero solo es rico en desgracias. Ha tenido el coraje de confesar esta semana, pero porque está acorralado por las pruebas, y se lo habrán aconsejado.

La Guardia Civil halla restos genéticos suyos tanto en colillas halladas en la casa del crimen, como en el muro, en el armario, y hasta la huella de sus zapatillas Nike. Es un chapuzas delinquiendo salvo en la gravedad de sus consecuencias.

Salón de la casa de Isabel revuelto tras el robo.

El tío huye a Madrid, a buscar trabajo, dice. En las conversaciones intervenidas, los agentes le oyen decir que la mujer murió asfixiada. Un detalle que no había salido a la luz. La madre de Ismael le llama con frecuencia. Le dice si tiene que preocuparse de lo otro, le recrimina por qué pierde los empleos (dos, de marzo a junio). Ella, madre sufridora, intuye la desgracia, pero aún así le ayuda y le envía dinero.

Lo detuvieron en agosto. Confesó esta semana en el juzgado. Ahora también su madre le puede enviar cosas, turrón por ejemplo, pero a la cárcel.

3.-JUAN MANUEL

El rico iba acompañado de dos colegas. Uno es Juanma. Veintisiete años. La confesión judicial de Ismael les exculpa. Pero ¿por qué no dijeron nada? Por miedo a represalias, dice. Sin embargo, tras el crimen cambia de número de móvil. Por si acaso. La pareja de Juan Manuel, a las puertas del juzgado el pasado martes, afirma que éste se equivocó. Que es un encubridor pero no un asesino ni un ladrón. Y puede que tenga razón, pero hay silencios que matan, y las salpicaduras de sangre no saltan fácilmente. Su defensa ha pedido su salida de prisión.

4.- LUIS

Con treinta y seis años, el último mosquetero de esta historia tiene una dilatada lista de antecedentes. Nada de eso tiene que ver con este caso y por ello no la desgranaremos. Pero ese historial sí le puede jugar una mala pasada, ya que pesará en la balanza de la justicia para decidir si le dan la libertad. De hecho, su coartada se descubre como falsa porque quebranta una orden de alejamiento. Dice que estaba en Torre Pacheco pero estuvo frente a la casa de su ex. El colmo es que dice que conoció a Ismael ese día. Estaba con Juanma cuando Ismael lo llamó para irse de juerga. Y ahí cambió la vida para todos. En ese fin de semana de drogas y crimen. Es absurdo. Y doloroso.

La extraña fuga de Giuliano Velo

Unos disparos permitieron descubrir en 2011 una alijo de cannabis que Velo tenía a su cargo. Ahora la Guardia Civil sospecha que él puede estar detrás de otros disparos que causaron la muerte a un compatriota suyo relacionado con la ‘Ndranguetta.

El primer capítulo de este caso fue el homicidio de Giuseppe Nirta. El segundo tuvo lugar hace unos días en el juzgado número 3 de Lorca. Varios detenidos pasaron a disposición judicial. Habían sido arrestados  por la Guardia Civil en relación con ese asesinato. Son miembros del entorno social del principal sospechoso, que es otro italiano que está preso en Albania. Sí, es Giuliano Velo.

Dos agentes toman fotos tras el asesinato de Nirta.

Ya hablamos aquí en junio sobre las implicaciones de la mafia italiana en la Región de Murcia, lo que llamamos la cosica nostra. Vivimos en un mundo globalizado, y el crimen también lo es. Las redes internacionales operan atravesando cualquier territorio y, a veces, asentándose en el nuestro.

Giuliano Velo, nacido en la bella Cittadella, cumplió los 58 en septiembre. Había salido de permiso por segunda vez de la cárcel de Campos del Río. Por narcotráfico y blanqueo.  Pero no pensaba regresar al talego. Así que compró un billete de autobús y se fue al extranjero. Fue detenido en la frontera de Albania. Llevaba un pasaporte falso, una identidad falsa… pero no era la primera vez.

LA MARIHUANA DE ÁGUILAS

En 2001 se hacía llamar Rodolphe Argucia, cuando le echan el guante en el litoral cartagenero con 833 kilos de hachís.  Pero también era Jean Pierre CerveauAntonio Quaranta. La vida de Giuliano Velo daría para muchos guiones cinematográficos.

Llega a España en el 94, pero nunca ha tenido ingresos legales según Hacienda. Va ganando requisitorias y causas varias en los juzgados de Baza o Marbella.  La Audiencia Nacional lo quiere expulsar ya en el 95. Se trae a su mujer e hijo a Andalucía en el 97. Comienza a entrar y salir de la cárcel hasta que le pillan con el alijo de hachís. Le refunden (le arrejuntan) las condenas y en parte las cumple en Italia, pero en 2005 sale de la cárcel, y en 2006 vuelve a estar en España.

En 2007 enviuda, y se trae a su madre, Giuliana. Desde esos años comienza a comprar fincas y casas por la Región sin que se sepa cómo lo pagaba salvo vagas alusiones a una herencia paterna nunca confirmada. Vigilancia Aduanera y la Agencia Tributaria sospechaban que todo vendría del narcotráfico.

Es por estos años que comienza a usar hombres de paja y testaferros, incluyendo a su hijo, su madre y otros conocidos, como arrendadores de propiedades: fincas del paraje aguileño de Garrobillo, que luego usaría unas como invernaderos de marihuana en la Majada del Moro, y en El Charcón como lugar para su manipulación de la droga.

La noche del 28 de septiembre de 2011, cinco tipos (incluyendo un Román de Águilas) intentan darle un palo de droga, robársela, pegan tiros, no lo consiguen, allí que se presenta la Guardia Civil justo cuando llegaba también aparece el propio Velo, y todos a correr monte a través.

Guardias recogiendo bolsas de ‘maría’ tirados por Águilas en septiembre de 2011.

El relato de aquella noche es confuso, pero sí se sabe que los agentes estuvieron recogiendo sacos de marihuana por ahí tirados por los casi-ladrones y los dueños-a-la-huida. En total 2.600 kilos de cogollos de cannabis. Tenían un valor en la calle de 2.646.800 euros. Esa noche escaparon algunos, dos colombianos y un italiano, pero no así Giuliano, que junto a su madre y su hijo fueron condenados.

Giuliano Velo cumplía seis de los casi ocho años de cárcel cuando va y se fuga en un permiso penitenciario.

LA EXTRAÑA FUGA

Pero ¿por qué lo hace? Su abogado en Murcia (Velo, recuerden, está preso en Albania), Manuel Maza, concluye que la culpa la tiene el anterior director de la cárcel de Campos del Río, Felipe Burgos. En 6 años y 3 meses no le habían dado ningún permiso. “Algo nunca visto por ese letrado”, dice  Maza. La fuga se debe, entonces, a que en la cárcel era muy tacaños con los permisos y éste ya no quiso regresar.

El abogado Manuel Maza en su despacho.

Pero Velo tuvo dos permisos. El primero fue justo el fin de semana del asesinato de Nirta. “Tenemos testigos, porque cenó con muchas personas, y tickets, hasta del peaje, de que Giuliano estaba en otro lugar de Águilas esa noche”, explica el abogado.

¿Qué relación tienen Velo y Nirta? Eran vecinos. Finca con finca, en El Charcón de Águilas, y también estuvieron involucrados en un caso en el que Velo, apunta Maza, fue absuelto. Vamos, que se conocían de sobra. Si Velo no fue autor material del crimen  ¿pudo inducirlo? No sería el primer italiano en esa tesitura, pero ¿y por qué?

A Giuliano le queda una paradita en los juzgados de su Padua natal, por otro tema de drogas, y después, tendrá que explicar en Lorca por qué cogió un autobús camino a Albania.

El retorno del pasado

Cuando aún estábamos sorprendidos por verle la cara a José Rabadán llega a nosotros un nuevo episodio en el caso Carotenuto, el parricida de Santomera que decapitó a su madre. Hay casos que nunca acaban, incluso cuando han acabado.

¿Qué convierte a un suceso en un caso paradigmático? La magnitud de sus consecuencias y la falta de explicación. La mayoría de los delitos de sangre dejan siempre varias víctimas: quien sufre la agresión, y hasta puede perder la vida, y los que le rodean, cuyas vidas cambian tan radicalmente que también se podría decir que han muerto un poco. En segundo lugar, el móvil del delito nos ayuda a entender las motivaciones de una persona cuando comete un acto criminal.

En la historia reciente de Murcia hay tres crímenes que cumplen a la perfección estos axiomas: el asesino de la catana, el parricidio de Carotenuto y Paquita la parricidia de Santomera. Dos de los tres nos han dado titulares esta misma semana. Y del tercero lo podemos buscar nosotros.

ASESINO DE LA CATANA

  1. MAGNITUD: La magnitud fue tal en su caso que no dejó a nadie. Mató a sus padres y a su hermana. Le quedó una hermanastra.
  2. EXPLICACIÓN: Siempre dijo que quería una nueva vida y sus padres le estorbaban. A su hermana la mató para no sufriera sin sus padres

José Rabadán en la actualidad.

Esta semana le vimos la cara y le escuchamos hablar. El crimen es tan atroz que duele solo recordarlo. Sorprende más que él lo rememore. Tanto los que antes del documental pensaran que es un monstruo, como los que no lo creyeran, tendrán argumentos.

Llama la atención que su hermanastra, Rosario, se reuniese y le perdonase y sea feliz paseando con su sobrina, o que Rabadán sea “un padre cariñoso”, en palabras de su esposa, Tania. Ahora el asesino de la catana tiene otra familia, la de su esposa, una familia de etnia gitana y credo evangelista. Lo que es increíble para el común de los mortales, no lo es tanto para los hombres de Dios.

Como católico creo en el perdón y la redención. Como ciudadano, creo en la reinserción. Como periodista, he visto cosas que no creeríais, y he visto a los quinquis volver a delinquir y no escarmentar. José Rabadán no ha recaído.

De su relato de los crímenes, puedo aceptar la obnubilación adolescente y estúpida que le llevó a empuñar una catana sobre la cabeza de su padre. Y en un ejercicio paroxístico de resignación, puedo asumir que le diera un catanazo a su progenitor. Lo que no entiendo es que diera casi setenta más sin saber lo que hacía… sobre todo porque en días posteriores lo recordaba todo al detalle.

ÁNGELO CAROTENUNTO

  1. MAGNITUD: Mató a su madre, Teresa Macanás, el 14 de abril de 2008, después de años de malos tratos y que la madre pidiera ayuda en televisión.
  2. EXPLICACIÓN: Diagnosticado de “trastorno esquizoafectivo y
    politoxicomanía, que anulaba por completo sus facultades de comprensión y
    autodeterminación”. Con brotes desde 1996.

Teresa Macanás pide ayuda en 2001

Dice el TSJ que el SMS actuó bién, y que Carotenuto no estaba médicamente mal atendido. La familia no lo creía así. Entendía que los médicos podían haber hecho más, y pidió 600.000 euros como compensación. El fallo judicial en cambio dice que “la única causa del fallecimiento de Dña. Teresa fue la grave enfermedad de su hijo, quien además no tenía conciencia de ella”. Encarna Carotenuto, la hermana de Ángelo, explica que lo que quieren es que “esto no se vuelva a repetir” y se asuman responsabilidades. La nueva sentencia, de noviembre de este año, además condena a la familia a pagar las costas de este proceso contencioso administrativo, lo que aún les indigna más como reconoce el abogado de los Carotenuto, Gonzalo Bellón de Aguilar, por el mensaje que lanza a la ciudadanía: “¡ojo con pleitear contra el Estado!”

PAQUITA LA PARRICIDA

  1. MAGNITUD. Acabó con la vida de dos de sus tres hijos. Tecnicamente es un filicidio.
  2. EXPLICACIÓN. “Tenía que darle una lección a su marido” le dijo a un testigo.

Francisca ‘Paquita’ González, en los juzgados.

La mujer que por un “arrebato de celos”, según la sentencia, mató a sus hijos Francisco Miguel, de 6 años, Adrian Leroy, de 4 años, estrangulándolos para herir al marido fue condenada a cuarenta años de cárcel. Cumplirá veinticinco, y ya disfruta de permisos penitenciarios. Ahora mismo se los han denegado, por un positivo por cocaína al regreso del último.

En el juicio se demostró que su marido la llevaba a una sala de intercambio de parejas, y de ahí los celos por infidelidades. Pero como el crimen no descansa, en la actualidad esa sala estaba siendo usada como invernadero de marihuana, pero fue desmantelada por la Policía Nacional en la Operación Coliseum. Hay que joderse. En los jacuzzis donde se fraguó el oscuro rencor de Paquita luego florecía el cannabis sativa.

Respecto a la polémica sobre si vamos a convertir a Rabadán en una estrella mediática, seguro que ya hay quien piensa en hacer un documental de estos otros dos casos.