Archivos mensuales: diciembre 2017

La extraña fuga de Giuliano Velo

Unos disparos permitieron descubrir en 2011 una alijo de cannabis que Velo tenía a su cargo. Ahora la Guardia Civil sospecha que él puede estar detrás de otros disparos que causaron la muerte a un compatriota suyo relacionado con la ‘Ndranguetta.

El primer capítulo de este caso fue el homicidio de Giuseppe Nirta. El segundo tuvo lugar hace unos días en el juzgado número 3 de Lorca. Varios detenidos pasaron a disposición judicial. Habían sido arrestados  por la Guardia Civil en relación con ese asesinato. Son miembros del entorno social del principal sospechoso, que es otro italiano que está preso en Albania. Sí, es Giuliano Velo.

Dos agentes toman fotos tras el asesinato de Nirta.

Ya hablamos aquí en junio sobre las implicaciones de la mafia italiana en la Región de Murcia, lo que llamamos la cosica nostra. Vivimos en un mundo globalizado, y el crimen también lo es. Las redes internacionales operan atravesando cualquier territorio y, a veces, asentándose en el nuestro.

Giuliano Velo, nacido en la bella Cittadella, cumplió los 58 en septiembre. Había salido de permiso por segunda vez de la cárcel de Campos del Río. Por narcotráfico y blanqueo.  Pero no pensaba regresar al talego. Así que compró un billete de autobús y se fue al extranjero. Fue detenido en la frontera de Albania. Llevaba un pasaporte falso, una identidad falsa… pero no era la primera vez.

LA MARIHUANA DE ÁGUILAS

En 2001 se hacía llamar Rodolphe Argucia, cuando le echan el guante en el litoral cartagenero con 833 kilos de hachís.  Pero también era Jean Pierre CerveauAntonio Quaranta. La vida de Giuliano Velo daría para muchos guiones cinematográficos.

Llega a España en el 94, pero nunca ha tenido ingresos legales según Hacienda. Va ganando requisitorias y causas varias en los juzgados de Baza o Marbella.  La Audiencia Nacional lo quiere expulsar ya en el 95. Se trae a su mujer e hijo a Andalucía en el 97. Comienza a entrar y salir de la cárcel hasta que le pillan con el alijo de hachís. Le refunden (le arrejuntan) las condenas y en parte las cumple en Italia, pero en 2005 sale de la cárcel, y en 2006 vuelve a estar en España.

En 2007 enviuda, y se trae a su madre, Giuliana. Desde esos años comienza a comprar fincas y casas por la Región sin que se sepa cómo lo pagaba salvo vagas alusiones a una herencia paterna nunca confirmada. Vigilancia Aduanera y la Agencia Tributaria sospechaban que todo vendría del narcotráfico.

Es por estos años que comienza a usar hombres de paja y testaferros, incluyendo a su hijo, su madre y otros conocidos, como arrendadores de propiedades: fincas del paraje aguileño de Garrobillo, que luego usaría unas como invernaderos de marihuana en la Majada del Moro, y en El Charcón como lugar para su manipulación de la droga.

La noche del 28 de septiembre de 2011, cinco tipos (incluyendo un Román de Águilas) intentan darle un palo de droga, robársela, pegan tiros, no lo consiguen, allí que se presenta la Guardia Civil justo cuando llegaba también aparece el propio Velo, y todos a correr monte a través.

Guardias recogiendo bolsas de ‘maría’ tirados por Águilas en septiembre de 2011.

El relato de aquella noche es confuso, pero sí se sabe que los agentes estuvieron recogiendo sacos de marihuana por ahí tirados por los casi-ladrones y los dueños-a-la-huida. En total 2.600 kilos de cogollos de cannabis. Tenían un valor en la calle de 2.646.800 euros. Esa noche escaparon algunos, dos colombianos y un italiano, pero no así Giuliano, que junto a su madre y su hijo fueron condenados.

Giuliano Velo cumplía seis de los casi ocho años de cárcel cuando va y se fuga en un permiso penitenciario.

LA EXTRAÑA FUGA

Pero ¿por qué lo hace? Su abogado en Murcia (Velo, recuerden, está preso en Albania), Manuel Maza, concluye que la culpa la tiene el anterior director de la cárcel de Campos del Río, Felipe Burgos. En 6 años y 3 meses no le habían dado ningún permiso. “Algo nunca visto por ese letrado”, dice  Maza. La fuga se debe, entonces, a que en la cárcel era muy tacaños con los permisos y éste ya no quiso regresar.

El abogado Manuel Maza en su despacho.

Pero Velo tuvo dos permisos. El primero fue justo el fin de semana del asesinato de Nirta. “Tenemos testigos, porque cenó con muchas personas, y tickets, hasta del peaje, de que Giuliano estaba en otro lugar de Águilas esa noche”, explica el abogado.

¿Qué relación tienen Velo y Nirta? Eran vecinos. Finca con finca, en El Charcón de Águilas, y también estuvieron involucrados en un caso en el que Velo, apunta Maza, fue absuelto. Vamos, que se conocían de sobra. Si Velo no fue autor material del crimen  ¿pudo inducirlo? No sería el primer italiano en esa tesitura, pero ¿y por qué?

A Giuliano le queda una paradita en los juzgados de su Padua natal, por otro tema de drogas, y después, tendrá que explicar en Lorca por qué cogió un autobús camino a Albania.

El retorno del pasado

Cuando aún estábamos sorprendidos por verle la cara a José Rabadán llega a nosotros un nuevo episodio en el caso Carotenuto, el parricida de Santomera que decapitó a su madre. Hay casos que nunca acaban, incluso cuando han acabado.

¿Qué convierte a un suceso en un caso paradigmático? La magnitud de sus consecuencias y la falta de explicación. La mayoría de los delitos de sangre dejan siempre varias víctimas: quien sufre la agresión, y hasta puede perder la vida, y los que le rodean, cuyas vidas cambian tan radicalmente que también se podría decir que han muerto un poco. En segundo lugar, el móvil del delito nos ayuda a entender las motivaciones de una persona cuando comete un acto criminal.

En la historia reciente de Murcia hay tres crímenes que cumplen a la perfección estos axiomas: el asesino de la catana, el parricidio de Carotenuto y Paquita la parricidia de Santomera. Dos de los tres nos han dado titulares esta misma semana. Y del tercero lo podemos buscar nosotros.

ASESINO DE LA CATANA

  1. MAGNITUD: La magnitud fue tal en su caso que no dejó a nadie. Mató a sus padres y a su hermana. Le quedó una hermanastra.
  2. EXPLICACIÓN: Siempre dijo que quería una nueva vida y sus padres le estorbaban. A su hermana la mató para no sufriera sin sus padres

José Rabadán en la actualidad.

Esta semana le vimos la cara y le escuchamos hablar. El crimen es tan atroz que duele solo recordarlo. Sorprende más que él lo rememore. Tanto los que antes del documental pensaran que es un monstruo, como los que no lo creyeran, tendrán argumentos.

Llama la atención que su hermanastra, Rosario, se reuniese y le perdonase y sea feliz paseando con su sobrina, o que Rabadán sea “un padre cariñoso”, en palabras de su esposa, Tania. Ahora el asesino de la catana tiene otra familia, la de su esposa, una familia de etnia gitana y credo evangelista. Lo que es increíble para el común de los mortales, no lo es tanto para los hombres de Dios.

Como católico creo en el perdón y la redención. Como ciudadano, creo en la reinserción. Como periodista, he visto cosas que no creeríais, y he visto a los quinquis volver a delinquir y no escarmentar. José Rabadán no ha recaído.

De su relato de los crímenes, puedo aceptar la obnubilación adolescente y estúpida que le llevó a empuñar una catana sobre la cabeza de su padre. Y en un ejercicio paroxístico de resignación, puedo asumir que le diera un catanazo a su progenitor. Lo que no entiendo es que diera casi setenta más sin saber lo que hacía… sobre todo porque en días posteriores lo recordaba todo al detalle.

ÁNGELO CAROTENUNTO

  1. MAGNITUD: Mató a su madre, Teresa Macanás, el 14 de abril de 2008, después de años de malos tratos y que la madre pidiera ayuda en televisión.
  2. EXPLICACIÓN: Diagnosticado de “trastorno esquizoafectivo y
    politoxicomanía, que anulaba por completo sus facultades de comprensión y
    autodeterminación”. Con brotes desde 1996.

Teresa Macanás pide ayuda en 2001

Dice el TSJ que el SMS actuó bién, y que Carotenuto no estaba médicamente mal atendido. La familia no lo creía así. Entendía que los médicos podían haber hecho más, y pidió 600.000 euros como compensación. El fallo judicial en cambio dice que “la única causa del fallecimiento de Dña. Teresa fue la grave enfermedad de su hijo, quien además no tenía conciencia de ella”. Encarna Carotenuto, la hermana de Ángelo, explica que lo que quieren es que “esto no se vuelva a repetir” y se asuman responsabilidades. La nueva sentencia, de noviembre de este año, además condena a la familia a pagar las costas de este proceso contencioso administrativo, lo que aún les indigna más como reconoce el abogado de los Carotenuto, Gonzalo Bellón de Aguilar, por el mensaje que lanza a la ciudadanía: “¡ojo con pleitear contra el Estado!”

PAQUITA LA PARRICIDA

  1. MAGNITUD. Acabó con la vida de dos de sus tres hijos. Tecnicamente es un filicidio.
  2. EXPLICACIÓN. “Tenía que darle una lección a su marido” le dijo a un testigo.

Francisca ‘Paquita’ González, en los juzgados.

La mujer que por un “arrebato de celos”, según la sentencia, mató a sus hijos Francisco Miguel, de 6 años, Adrian Leroy, de 4 años, estrangulándolos para herir al marido fue condenada a cuarenta años de cárcel. Cumplirá veinticinco, y ya disfruta de permisos penitenciarios. Ahora mismo se los han denegado, por un positivo por cocaína al regreso del último.

En el juicio se demostró que su marido la llevaba a una sala de intercambio de parejas, y de ahí los celos por infidelidades. Pero como el crimen no descansa, en la actualidad esa sala estaba siendo usada como invernadero de marihuana, pero fue desmantelada por la Policía Nacional en la Operación Coliseum. Hay que joderse. En los jacuzzis donde se fraguó el oscuro rencor de Paquita luego florecía el cannabis sativa.

Respecto a la polémica sobre si vamos a convertir a Rabadán en una estrella mediática, seguro que ya hay quien piensa en hacer un documental de estos otros dos casos.