El asesino de la catana

Porque es eso. Un asesino. Confeso. Y de sus propios padres. Y de su hermana con síndrome de Down, la misma que le dijo “A mí no, José”, cuando se dirigió hacia ella tras matar a los padres de ambos. Pero como le dijo a la Policía “lo tenía así planeado y lo ejecuté”.

Yo he visto el vídeo. Era la primera cámara de vídeo que tenía la Policía Nacional de Murcia. Y me cuentan que fue el primer vídeo de una escena del crimen que grabaron. En él se escucha a los agentes que, mientras dicen “se llama catana”, procuran no pisar la sangre. También he visto la primera parte del documental de Rabadán.

Llevo muchos días pensando en cómo dirigirme a ustedes sobre este caso. Lo cierto es que nunca me gustó. Es obsceno. A mí lo que me gusta de los sucesos es la investigación que resuelve un crimen y se engrilleta a un culpable. Con un móvil definido y asumible… dinero, celos, odio, etc. Blanco o negro. Pero existe el gris,  en muchos matices, además. Lo que hizo José Rabadán carece de explicación, hasta para él.

José Rabadán recién detenido llega a la comisaría.

No hay cronista de sucesos que no haya tratado antes o después este caso, y no hay cronista que no haya deseado enfrentarse al asesino e interrogarlo. Por ello, el anuncio de que había hablado en una entrevista es un aldabonazo a nuestra hemeroteca.

La Opinión de Murcia el pasado miércoles 22 de noviembre.

Desde la trinchera profesional aplaudo a los que han conseguido este testimonio. Por eso invité a Israel López a venir a Murcia para entrevistarlo yo a él. Es el periodista que localizó a Rabadán, obtuvo su confianza y lo sentó ante una cámara. Por eso, como periodista murciano de sucesos, he dirigido una cobertura especial sobre el caso, para que los murcianos tengan datos, argumentos y herramientas para encarar ese testimonio que se va a hacer público.

Entrevista al periodista Israel López.

1.- ¿ESTÁ LOCO?

Los doctores que le trataron dijeron que era un joven consciente y frío. Le diagnosticaron una psicosis epiléptica idiopática, que en román paladino es “se le va la pinza y no controla”. El doctor Manuel Nombela lo compara con Stalin, por obsesivo y paranoico. Fue Nombela quien le detectó un fallo estructural cerebral que le impedía enviar las señales eléctricas al córtex donde está “el control de la voluntad”. Sin embargo, el inspector que lo arrestó, ahora comisario, Alfonso Navarro, cree que no está loco porque “lo planeó al detalle” y “recordaba lo que hizo”.

2.- ¿POR QUÉ HABLA?

Es una incógnita. “Porque ahora está preparado”, me dicen. Le aconsejaron a Rabadán que no lo hiciera. Quizá es una purga personal. Quizá es fruto del narcisismo que le achacan. Quizá es para promocionar su autobiografía. Quizá…

Fotograma del documental ‘Yo fui un asesino’.

3.- ¿ESTÁ REHABILITADO?

A efectos administrativos, lo está. Cumplió su condena. Estuvo menos de seis años internos y luego cuatro de libertad vigilada. Sí, ésa fue la condena. Ahora es José Rabadán el buen cristiano, el padre, el esposo, el yerno. No ha delinquido, y si ha vuelto a empuñar una arma blanca habrá sido en una cocina para hacer la merienda a su hija. Yo achaco mucho de su rehabilitación a la comunidad de evangelistas con la que convive. Lo tienen arropado y controlado, imagino. Pero la fe no es algo cuantificable en un informe médico. Algunos ven la luz, y otros sólo la bombilla.

4.- ¿ESTÁ ARREPENTIDO?

Los que le tratan ahora… dicen que sí. Los que le trataron en su etapa de internamiento, lo dudan. En su piel lleva tatuadas tres cruces. Pero en un hombro también se tatuó una alegoría cadavérica de la Muerte, guadaña incluida. Otra cosa muy distinta es que la sociedad  le perdone.

5.- ¿ES JUSTO DARLE VOZ?

Sí, si lo hace como hombre rehabilitado y reinsertado para pedir perdón y ser ejemplo para otros criminales. ¿Es justo que haya lucro?  Claro que no, es parte de su expiación. Para los que encienden los focos y pulsan rec en la cámara, sí, porque los materiales cuestan. ¿Podría la prensa incurrir en una espiral de entrevistas pagadas con el asesino de la catana? Podría, pero sería otro crimen añadido, que podría tener efecto llamada en otras personas. E intuyo que no serán muchos lo que quieran pagar o quieran oírlo una vez haya hablado ya. El que pregunta primero, pregunta dos veces. Pero desde una óptica pedagógica y social, sí es apropiado escuchar a un asesino rehabilitado. La recuperación y reinserción de los delincuentes es el objetivo de las instituciones penitenciarias y nuestro estado de derecho. Pero ¡ojo!: puede que tras escuchar a Rabadán tampoco se obtengan todas las respuestas ni explicaciones. Eso es lo desconcertante de este caso.

3 comentarios en “El asesino de la catana

  1. A mi parecer no tengo plena confianza en que esté en plenas condiciones de formar una familia, un trabajo,ctr.. todas las responsabilidade que supone estar en esta sociedad. Que bueno si todos tenemos el derecho de no ser juzgados por algo mal que hicimos, pero las enfermedades mentales la mayoria veces quedan latentes y por que no iba a hacerlo otra vez. En mi opinion deveria estar bajo los ojos de psiquiatras y psicologos y reconocer que esta cualificado plenamente para ello.

    1. Hola Noelia, no es para nada justo como bien comentas, y estoy contigo en que la ley es una mierda!! Tras haber visto un trozo del programa emitido hoy en la tele de El asesino de la katana, solo quería dejar constancia, (como ésto no lo contará en la entrevista), lo que ésta persona, por llamarle de alguna forma le provoco a su padre, madre y hermana pequeña con síndrome de down al matarles, porque aunque él diga que “fué un asesino”, para mí e imagino que para más gente que se horrorice de ver a éstas personas tan normalmente dando una entrevista en la tele, siguen y seguirán siendo hasta que se mueran unos asesinos fríos y sin arrepentimiento ninguno.

      A las 20 horas cenó en solitario en su habitación, como asimismo solía hacer, y, tras ducharse, se volvió a conectar a Internet desde las 22,30 hasta las tres de la madrugada del sábado día uno de abril.

      A esa hora sacó la catana del armario, dejó la funda sobre la silla, y se acostó metiendo el arma en la cama; mientras esperaba a que amaneciera, estuvo pensando lo que haría sin su familia, la forma de vida que llevaría, lo que haría, etcétera, hasta las 6,30 horas, cuando se levantó y comprobó que sus padres dormían, pero aún no había suficiente luz. Nada más volver a la cama pensó que su padre se había despertado, porque dejó de roncar, y en ese momento pensó que había perdido la oportunidad de matarlo, “sintiéndose enfadado consigo mismo y con ansiedad”.

      Pero al poco rato oyó de nuevo los ronquidos de su padre y, ya completamente decidido, se levantó de la cama y con la espada en la mano se dirigió a la habitación de matrimonio donde dormía su padre, comprobando que éste se encontraba durmiendo de lado hacia la ventana y de espaldas a él; se acercó a la cama, cogió la espada con las dos manos, la puso sobre la cabeza del padre para calcular el golpe y la descargó con fuerza en la cabeza dos veces, produciéndole dos heridas incisas paralelas, muy profundas, desde la región parietal a la boca, que afectan fundamentalmente a hemicara y cráneo derecho y producen fracturas óseas (cráneo y sexta vértebra cervical) y salida de
      masa encefálica; al llevarse el padre las manos a la cabeza como reacción instintiva a la vez que José le asestaba los golpes, le produjo al menos seis cortes en los dedos de la mano izquierda, que prácticamente le seccionaron los dedos. Y al girarse hacia arriba, aprovechó para asestarle al menos cinco golpes en el cuello, provocándole cinco heridas incisocontusas, paralelas desde la mandíbula hasta la zona clavicular con sección de epiglotis, tráquea y estructuras vasculares y nerviosas profundas. A continuación, y manteniendo la catana con ambas manos, se la clavó al menos en cinco ocasiones en el pecho, ocasionándole cinco heridas incisopunzantes que penetran en la cavidad torácica seccionando los pulmones y la tráquea. Dichas lesiones determinaron el fallecimiento inmediato del padre, y todas ellas presentaban signos de vitalidad (…).

      Inmediatamente, el menor se dirigió a la habitación donde dormían su madre y su hermana, y se encontró a su madre sentada en la cama, la cual, al verle llegar con la espada en la mano, comenzó a gritar pidiendo auxilio a su
      marido, lo que no impidió que J. R. P. le asestara varios golpes de catana en la cabeza y el cuello, causándole, entre otras, una amplia herida inciso-contusa de 13 centímetros de longitud que se extiende desde la región zigomática izquierda hasta la región temporal, que secciona planos musculares y el hueso zigomático, varias heridas en el cuero cabelludo, una de las cuales fractura el cráneo, y una herida inciso-contusa en pabellón auricular izquierdo.

      Asimismo, y como consecuencia de la posición de defensa que adoptó la madre, tratando de protegerse con los brazos, le ocasionó heridas inciso-contusas en ambos brazos y en las manos, con sección casi completa. Uno de los golpes del menor al clavar la espada provocó que la punta de la misma se partiera al dar con un hueso, al parecer la escápula, (saltando un trozo que fue posteriormente encontrado por la Policía tras un mueble), y trató de clavársela
      de nuevo, resbalando sobre la piel. Después, se dirigió a su hermana, que se había despertado y lloraba sentada en la cama, y de un golpe de catana prácticamente le seccionó el cráneo, dejándola tumbada en la cama, donde le asestó varios golpes con la espada en la cabeza y en el cuello.

      También, como consecuencia de la postura de defensa adoptada por la niña, en uno de los golpes de la espada, le amputó casi en su totalidad la mano derecha. Como quiera que advirtió el menor la falta de punta de espada
      y la dificultad que suponía el clavarla, se dirigió a su habitación, sacando del armario un machete, y con dicha arma regresó al cuarto de su hermana, clavándole el mismo repetidamente por la cara y el cuello, y a continuación se lo clavó a su madre en la espalda repetidas veces.

      Todas las heridas presentaban signos de vitalidad (las víctimas aún estaban vivas), causando el fallecimiento de la madre especialmente las infringidas en región torácica por afectar al corazón y otros órganos vitales; y causando el fallecimiento de la hermana todas las heridas craneales y cervicales, por destrucción de centro neurológicos (…).

      A continuación, el menor decidió llevar los cadáveres a la bañera y ponerlos dentro con agua con la finalidad de que no olieran y tardaran más en ser descubiertos, por lo que tras colocar unas bolsas de plástico en las cabezas de su padre y su hermana “para evitar que se esparcieran”, los trasladó hasta el cuarto de baño, metiendo el cuerpo de la niña en la bañera, donde echó agua; no así el del padre al no poder con el peso.
      Después, tras sentarse durante uno o dos minutos, se lavó la sangre, se vistió, cogió un teléfono móvil y 15.000 pesetas que encontró en el armario de sus padres, y se marchó de su domicilio sobre las siete horas.

      Y esta persona que hizó ésto con 3 vidas, tiene derecho a salir en una entrevista aparentando ser alguién normal ahora, ¡¡que vergüenza!! haber si cuenta todo ésto en la segunda parte de la entrevista.

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