La banda de los moteros

Fotografa captado en un robo de ‘La banda de los moteros’

Unos tipos duros van en moto recorriendo su país, viviendo del crimen y viviendo aventuras. Es el argumento de la película Easy rider. Buscando mi destino, y lo hacen al ritmo de Born to be wild. En la Región de Murcia,  un grupo teóricamente desarticulado ha vivido aventuras y crímenes subidos a motos robadas. Los periodistas, que a todo le ponen nombre, les bautizó como La banda de los moteros.

 Imagen obrante en el atestado policial de uno de los robos

Un amigo me señalaba la peculiaridad del nombre.

– Llamarles moteros y no motoristas, denota algo

-Claro, la chulería y la mala leche de ir por ahí apuntando con pistolas.

Son cinco, tres chicos y dos chicas. Españoles. Hijos de la democracia, lo han tenido todo para dedicarse a ser buenos ciudadanos, pero se han dedicado a ser buenos ladrones. O no tan buenos. Están identificados,  detenidos,  y dos de ellos en prisión preventiva.

 El atracador, con casco y pistola, en otro de sus ‘golpes’.

Modus operandi
  1. Usan motos para moverse,  pero igualmente usan coche. Eso sí, suele ser un vehículo robado un poco antes, del que luego se deshacen.
  2. Usan cascos integrales de motorista (de ahí el nombre) para ocultar su rostro. Al principio se tapaban la cara con prendas, pero era extraño ver por ahí a alguien huir como un cuatrero. Es menos llamativo ver a un motorista con un casco.
  3. Usan armas, se desconoce si simuladas o de fuego, para intimidar a sus víctimas. Tampoco dudan en hacer apología de Albacete al usar cuchillos.  En ambos casos, usan calcetines en las manos para evitar huellas. ¿Recuerdan al presunto ladrón por escalo Kaéfe (por cierto, ya en libertad)? ¿Recuerdan los guantes que usaba: marca Patacho? Un calcetín en un bolsillo es menos delictivo,  en apariencia, que un guante pero igual de efectivo para evitar huellas.
  4. Uno roba. Otro/otra espera.
  5. Suelen tener vigilados los lugares donde dan los palos. Y planifican la huida. Pero tiene capacidad para adaptarse. Si un golpe les sale mal, improvisan otro.  Cometen los atracos con empleados y dependientes. No son de reventar persianas.  Tardan sesenta segundos en actuar. Son rápidos, y guasones. En un robo se llevaron “dos botes grandes de cerveza”. Para brindar.

Para muestra, un robo. Asalto a una gasolinera de Molina. El ladrón usa una llamativa sudadera a cuadros. Como el vesturio de la selección croata de fútbol: con cuadros rojos y blancos. Es como un puñetazo a la vista. Y lo hace porque, en su huida, se deshace de la prenda tirándola desde el coche en el que huye. Denota premeditación.

El atracador de la sudadera ‘croata’ empuñando un arma de fuego.

Todo el mundo recordará la sudadera croata. Sin embargo, el vehículo empleado en la fuga lo han estacionado en otra calle, al ladico de un portal que tiene una hermosa cámara de seguridad (bendita ciberseguridad) que lo filmó todo, y que no pasó desapercibida para los investigadores.

Situación del caso

El sumario es un maravilloso batiburrillo. Se suman denuncias de Policía Local y Guardia Civil y Policía Nacional. Cada una con su estilo y forma. En todas, es cierto, se leen descripciones muy similares sobre el autor de los robos: “un individuo varón, español, con acento murciano, portando casco integral de color azul claro, de unos 180/184 centímetros, de complexión atlética, de unos 25 años, vistiendo ropa deportiva”. Y también se repite mucho el escaso diálogo del que hacían gala:  “¡Sacar el dinero, dadme el dinero, u os pego un tiro a cada uno!”.

Fotografa 1: el atracador agarra al dependiente y, a punta de cuchillo, lo mete en la tienda.

El ámbito de actuación de este grupo es amplio. Desde San Javier a Molina de Segura, pasando por Santomera y sobre todo Murcia. La dispersion geográfica, en los primeros compases, también les beneficia ¿Qué juzgado se va a quedar con el caso? ¿Cada juzgado investigará cada robo?

El atracador, sin soltar al empleado de la gasolinera, coge el dinero de la caja.

A primeros de septiembre cayó uno de los líderes y los demás estudiando su entorno y relaciones. De los cinco arrestados no todos tienen el mismo papel. Hay dos principales, los que más robos se creen que han ejecutado. Luego hay un tercer tipo que ha participado en algunos robos y luego están las chicas, parejas sentimentales de los primeros y que ejecutaban la mayoría de veces labores de logística sobre conducción y huidas.

El atracador ‘motero’ emprende la huida y se aprecia el cuchillo.

 

La defensa de los líderes del grupo, llevada a cabo por el abogado Jorge Novella, mantiene que “no hay datos identificativos sino indicios, y que la atribución de los delitos es por el patrón”, vamos, que si son robos parecidos se los han metido a los mismos.

De momento, que se sepa, han cesado los robos con casco. Que, además, les daba un aspecto humanoide abracadabrante.