El saltador de Alcantarilla

“Se ha podido comprobar cómo dicha especialidad delictiva -el escalo- se ha incrementado en la localidad de Alcantarilla desde abril y mayo hasta la fecha, con un repunte elevado en la formulación de estas denuncias, lo que conlleva a un estado de alarma social e inseguridad de los vecinos”, reza un informe policial.

Una de las azoteas asaltadas en Alcantarilla.

ELCHE. CAPÍTULO 1

Miércoles, 6 de septiembre. 12:30 de la mañana. Calle Aspe. Elche. Un control de policía. Al fondo de la calle, un alfa romeo hace “maniobras un tanto sospechosas” ante el control policial. Lo paran. Tres jóvenes. De Murcia. Los identifican.

-Coño -diría un poli al otro-, me acaban de decir que éste tiene una reclamación por la comisaría de Alcantarilla. Por robo con fuerza.

-Pues que diles que se bajen y abran el maletero.

Un destornillador de punta plana. Dos pares de guantes de cristalero de la marca Patacho. De los mejores. De dos tejidos. Con recubrimiento de plástico para los dedos. Total sensibilidad. Agarre. Ningún rastro de huellas digitales.

-Dile que está detenido y léele sus derechos -concluiría el agente.

BATROC. CAPÍTULO 2

Georges Batroc o Batroc el saltador es de origen marsellés. Se tienen noticias de él desde los años 60. Habla varios idiomas y tiene formación militar: sirvió en la Legión Extranjera. Experto en kickboxing francés. Su oficio es el de ladrón o traficante. En verdad es un mercenario, roba lo que sea que le encarguen a buen precio. Un ladrón saltador.

Batroc es un personaje de ficción. Un súpervillano de Marvel. Sólo vive en las páginas entintadas de los tebeos. Se pega contra el Capitán América y Spiderman.  Pero del  que va esta historia es tan real como usted y yo, y ahora está en prisión provisional en Foncalent (Alicante).

Georges Batroc o Batroc el Saltador.

EL ESCALO. CAPÍTULO 3

De entre todos los delitos, los más usuales son los delitos contra el patrimonio. Los más dolorosos son en domicilio. Además de robarte las pertenencias, dejan una asquerosa sensación de intimidad revuelta, de un extraño toqueteando tus cajones. Y peor si el robo es con los moradores de la vivienda dentro. Lo normal es que los ladrones huyan, pero alguno se puede revolver y hacer daño.

Para entrar en una vivienda a robar hay muchas formas. Una es el escalo. No se puede hacer en grandes edificios, sino en inmuebles de pocas plantas o casas bajeras tan propias de la huerta.

El informe de la Policía Nacional de Alcantarilla 3872/17 fechado el 8 de agosto de 2017 explica que “dicha modalidad delictiva viene asociada a la gran capacidad física de los autores de dichos delito, los cuales suben, trepan, acceden y en definitiva ESCALAN (de donde viene el nombre) con una gran destreza, habilidad y versatilidad, por cualquier lugar donde haya muro, reja, farola, tubería o cualquier objeto que pudiera servir. Tanto la entrada como la salida al inmueble lo hacen por balcones, ventanas, azoteas o cualquier lugar de acceso similar, pudiendo haber forzamiento tanto de ventanas, persianas, puertas de balcones o azoteas”.

Los que practican el escalos son unos saltimbanquis de carnes escasas y prietas, complexión atlética, gimnastas de salto de valla, chicos bien en su barrio que se buscan ingresos extras. Para ello su objetivo es el “dinero guardado, joyas, teléfonos, tablets, ordenadores y demás tecnología que tenga salida en el amplio mercado de segunda mano”.

Rara vez los pillan. Pero a veces funciona el sistema. Y entonces cae. Es lo que le pasó a Kaéfe.

KAÉFE. CAPÍTULO 4

Nacido en el 92. Varón. Natural de una pedanía del Norte de Murcia. Le consta un robo con fuerza en San Javier, otro en San Vicente de Raspeig, en Murcia por un robo con intimidación, y una detención en Molina de Segura por otro robo.

Pero este septiembre le cayó el premio gordo. La policía le acusa de “23 robos en casa habitada”, la mayoría de ellos en Alcantarilla y alrededores entre mayo y julio. En tres de estos casos fue claramente identificado por las víctimas. En un caso lo sorprenden cargando un televisor en el salón de la vivienda. En otro, tocando un timbre para cerciorarse si había gente. En otra ocasión, en la esquina de la calle en “actitud sospechosa y vigilante”.

Una huella encontrada por los agentes pero que no es de Kaéfe.

¿Recuerdan que le pillaron con unos guantes en Elche? Pues bien, los agentes achacan a Kaéfe todos los robos que han sido mediante escalo y en los que no se han hallado huellas porque, claro, ahora pueden probar que él usa guantes. Marca Patacho. Quizá por eso, su abogado Jorge Novella califica de “disparate” lo de los 23 delitos, y añade que “creo que es cuestión de tiempo el que se reduzcan a dos los robos o incluso uno…y aun así sería una tentativa, porque no llegó a robar nada”. Ya ha solicitado su libertad.

Batroc, que viste mallas moradas con una franja amarilla, es de mentira. Kaéfe, que tiene un perfil de Instagram, sí es de verdad. De momento, puede seguir saltando en el patio de la prisión. De momento.