Los derechos del detenido

Ocurrió esta misma semana. Un arrestado le dijo a la Policía que no firmaría nada porque se acogía a la Quinta Enmienda. Con un par. Es que los hay que, con tal de protestar, hacen lo que sea.

Es una imagen (otra más) incrustada por las películas yanquis. El aguerrido agente (para mí, todos tienen la cara de Bruce Willis) esposa al malo mientras le propina un rodillazo a medio muslo, “para que estés quieto, Yippee-Ki-Yay motherfucker”, y le lee los derechos, soltados a la remanguillé, como un eructo jurídico.

La realidad como siempre, es más prosaica, pero por fortuna, más seria. Cada vez que un periodista ojea un sumario se topa con esta página. La de lectura de los derechos de un detenido.

La mayoría coincide que, cuando se detiene a alguien,  se le dice el motivo del arresto y poco más. Es en el cuartel o comisaría donde después se le leen los derechos, y se le entregan por escrito para que los firme. Y luego otra vez delante de su abogado.

Agentes investigan el tiroteo de Zarandona esta semana.

Se los han leído esta semana al ciudadano letón relacionado con una muerte  en Espinardo. O a los cuatro detenidos por el tiroteo de Zarandona, uno de ellos enviado a prisión provisional por tentativa de homicidio. O a los tres detenidos por una agresión sexual a una ciudadana británica en Gea y Truyols.

Uno de los arrestados por la agresión sexual en Gea y Truyols.

Una imprudencia la podemos cometer todos. Una imprudencia punible… también. Sepa usted qué derechos tiene y sepa en qué nos diferenciamos de otros países como Arabia Saudí, Turquía o Corea del Norte.

a) Derecho a guardar silencio, no declarando si no quiere; a no contestar alguna o algunas de las preguntas que le formulen o a manifestar que sólo declarará ante el juez.

Pese a que es el derecho más conocido, algunos con los grilletes “cantan por soleares y eso va a misa”, y no hay defensa que luego lo arregle, dicen desde la abogacía.

b) Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable.

Es casi un derecho a mentir. Detrás está la idea de que si el Estado acusa, que lo demuestre. 

c) Derecho a designar abogado.

¿Recuerdan la reforma de 2015 que cambiaba el nombre de imputado (que sonaba mal) a investigado? Es la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Pues también incluyó una entrevista reservada entre detenido-abogado antes del  interrogatorio policial. Esto ha reducido mucho los cantes por soleares, lo que no ha gustado en ciertos cuerpos. Me cuentan que en un puesto pequeño de la Guardia Civil de la Región un arrestado aprovechó la entrevista para empujar a su abogada y saltar por la ventana. Fue detenido, otra vez, en el jardín.

d) Derecho a acceder a los  elementos de las actuaciones que sean esenciales para impugnar la legalidad de la detención o privación de libertad.

e) Derecho a que se ponga en conocimiento del familiar o persona que desee. Los extranjeros tendrán derecho a que las circunstancias se comuniquen a la Oficina Consular de su país.

f) Derecho a comunicarse telefónicamente con un tercero de su elección. Esta comunicación se celebra en presencia de un funcionario.

Algunos piden hacer la llamada nada más ser arrestados. Como si fuera un comodín de Jordi Hurtado.

g) Derecho a ser visitado por las autoridades consulares de su país, a comunicarse y a mantener correspondencia con ellas.

h) Derecho a ser asistido gratuitamente por un intérprete, cuando se trate de extranjero que no comprenda o no hable el castellano, o de personas sordas o con discapacidad auditiva, así como de otras personas con dificultades del lenguaje.

Este servicio, que aún deja mucho que desear, esta infinitamente mejor que hace unos años. A ver, hace una década, ¡¿dónde había un intérprete chino?!.

i) Derecho a ser reconocido por el médico forense o sustituto legal, y en su defecto, por el de la Institución en que se encuentre.

j) Derecho a solicitar asistencia jurídica gratuita.

En caso de terrorismo, está permitida la detención incomunicada, siempre  que la autoridad judicial lo justifique. No vaya a llamar a un colega de otra célula terrorista. También se puede prolongar el arresto hasta los cinco días (lo normal son 72 horas o menos)

No es prosa fácil pero sí habitual. Seguro que, en el tiempo en que usted ha leído esto, otros le han leído los mismos derechos a alguien en algún punto de la Región.

 

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