La cabeza de la Pitón

31 de julio. Levantan el secreto de sumario de la Operación Pitón. Feliz agosto.

El caso de Pedro Sánchez Guirao, alias el Karateca, no deja de sorprender. Absuelto de un terrible asesinato, prisión provisional por presunto narcotráfico. Pobre resumen de quien acumula 11 arrestos, incluyendo algunos como malos tratos en ámbito familiar o atentado a la autoridad. Escuálido perfil de quien tiene una efigie propia a la entrada de su local para que todos pasen bajo su entrepierna.

Pedro Sánchez Guirao, alias el Karateca.

A finales de abril se encontraba en el garaje comunitario del edificio de su vivienda, en Puebla de Soto. Según un llamante a la Policía, cargando marihuana. Llegan los agentes y lo pillan manipulando una furgoneta en compañía de otros. Dentro de la misma hallan los agentes 14 baúles con “diverso material referente al montaje de escenarios, y que en los dos últimos baúles al final de la furgoneta se intervienen CUATRO BOLSAS NEGRAS con cogollos de marihuana”.

Una de las plantaciones que la Policía le atribuye al Karateca.

Los agentes, que debieron de conocerle, podrían haber salivado con lo que habían
descubierto. Lo tenían cazado.

A raíz de ahí se armó un amplio dispositivo con 7 detenidos y 4 registros (tres viviendas y un trastero) que se llamó Op. Pitón. El resultado fue 281 kilos de marihuana, 330.000 euros y 11 armas de fuego. Y 46 relojes. Y cultivos indoor. Y un machete de 25 centímetros.

Instantánea tomada durante el registro de su domicilio.


Afirman los investigadores del CNP que El Karateca “sería la persona encargada, una vez recolectados los cogollos de marihuana, de proceder a su recogida y posterior traslado a un domicilio de seguridad donde envasarían al vacío dicha sustancia para su posterior transporte a países de Europa”. En concreto a Reino Unido. Y algo de eso anotan en un registro.

Acta manuscrita del registro en la Op. Pitón.


Aquí, los agentes se permiten una reflexión personal en las diligencias 34805/17 que es un bofetón al legislador: “la marihuana al estar considerada una droga que no perjudica gravemente la salud, tiene un castigo casi simbólico para los traficantes. Es de uno a tres años de prisión, pero si las partes pactan y se conforman, acaba quedando en meses”. Toma ya. Y por si a alguno se le escapa el detalle. “España se ha convertido en el vivero de marihuana de Europa (…): un gramo en España cuesta 5,52 euros, mientras que la media europea está en 11,84 euros”.

Pero ojo, no vale todo lo que tienes, sino también cómo lo has conseguido.

Aquí la gracia del caso va a ser cómo conectar un eslabón con otro, cómo demostrar la organización jerárquica, el clientelismo, el tráfico de estupefacientes (siempre se pueden alegar beneficios otros negocios opacos que no ilegales) y la relación de Pedro con el resto de viviendas. Cómo demostrar que están bajo su égida. Y que lo que hay dentro era porque él lo quería. Y aquí serán muy importantes algunos testimonios. Algo que a veces fluctúa con mucha facilidad. Davides contra Goliath.

Entrada al local de copas de Pedro Sánchez, en Alcantarilla.


Entonces (el juicio con jurado por asesinato) como ahora (casi 300 kilos de cannabis) le defiende José María Caballero Salinas y su bufete. Ya anuncia que va a pedir las nulidades de los registros. Y que algunos “culparían a Pedro de la muerte de Manolete”. Y que “lo han trasladado a la cárcel de Villena, justo ahora”, cuando tras el levantamiento cabe suponer más fluidez con el susodicho para aclarar los detalles que vayan aflorando. Argumenta que gran parte de la arquitectura de su supuestamente delictiva organización se basa en quiénes aparecen con él en las fotos del Photocall de su local de copas. “Sales con Pedro, traficas con droga”, resume con sorna.

Y aquí volvemos a otro punto no menos llamativo. Esa megalomanía. Ese mirar directamente a las cámaras. Lo sabe y lo exhibe. Lo demuestra en su local de copas, ahora cerrado, erigido para monumento de sí mismo. Si hasta se ha retratado como gánster de los años 20s (lo fotografían todo los agentes) en el interior. O hace apología o tiene un gran sentido del humor.

Imagen obrante en la causa, tomada del interior del local de copas.


Los que no le quitan ojo son los policías. Nos espera un otoño candente. Y no solo por la climatología. Es lo que tiene ser la cabeza de la Pitón.