LOS GALLOS QUE CACAREAN

Por la boca muere el pez, y por el pico los gallos cacarean. Pero a algunos les interviene la Policía los cacareos telefónicos. Es el caso del que les vengo a hablar. De la Operación Gallos. Esto es lo bonito de Murcia, y lo malo. Que aquí nos conocemos todos.

“D: ¿Quién ha sido?

C: Han sido LOS TOREROS DE LO CAMPANO, con dos K 49, una 9 mm y otra pistola más. Han venido buscando a un payo, y se han liado a tiros. Estaba buscando a un tal …, que se había f… a la mujer de uno de los Toreros”

En román paladino, un gallo cacareando.

La gallera o reñidero de gallos de Sangonera.

MIRANDO LA PANTALLICA

Hubo una época en este país en que a todos los maleantes los pillaban por los pinchazos telefónicos. Caían como moscas. Los hay, soberbios, que no se lo pueden callar. Ahora procuran ser más discretos o encriptar comunicaciones. Algunos no lo consiguen.

Cuando un investigador consigue autorización judicial para una intervención telefónica, comienza un baile cósmico, satelital y sonoro de consecuencias imprevisibles. Igual oye procacidades dichas a la amante, que la organización de un alijo de droga o la preparación de un delito distinto del esperado. No todo vale, pero todo se oye.

La petición judicial llega a SITEL, que es un organismo del Ministerio del Interior encargado de las telecomunicaciones. Pincha el número solicitado, y lo envía al ordenador del grupo que investiga. Y entonces, a mirar la pantallica, a echarle horas y horas. A escuchar.

Imaginen la morbosa curiosidad y el soporífero aburrimiento al que se puede llegar así.

Un agente me contaba que, cuando investigas a ese nivel a alguien, “lo sabes todo de esa persona. Sabes más de ése que nadie”. Y es que lo escuchas todo. Llamar a su pareja para contar sus problemas o las ganas que tiene de echarle un polvo. La llamada de su madre, que está enferma, que nada sabe de sus trapicherías, y solo quiere que la visite de vez en cuando. “Lo sabes todo, pero no lo vas a contar. Somos profesionales, solo interesa lo que se investiga”, concluye mi amigo, la duda ofende.

Imaginen ahora la sonrisa de oreja a oreja y la mirada de tensión del escuchante cuando el escuchado suelte algo de lo que investigan. O una propina de otro asunto. Un cacareo.

LAS ESCUCHAS

La historia tiene su gracia. Y quien la conoce aún se sonríe. La Policía Nacional en Murcia investigaba a unos tipos por marihuana. Estos comentan un altercado con armas de fuego en Sangonera. El tiroteo comienza a investigarlo la Guardia Civil. Lo protagoniza un grupo que, a su vez, estaba siendo investigado por cocaína en Cartagena. La repanocha, oiga.
Mientras el 22 de abril, la Región entera estaba pendientes del Entierro de la Sardina, otros estaban en una gallera o reñidero de gallos. 25 peleas habían previstas.

Una de las escuchas telefónicas de la Operación Coliseum.

Ahí hay unos de Alicante, que le dicen a uno de Cartagena que se pire, que no lo quieren ver. Y éste, que se las tiene jurada por lúbricas sospechas, llama a los suyos. El Clan de los Toreros.

“C: Hemos saltado por la ventana, el Gordo y todos, y los otros se han ido a buscar a los de Cartagena, porque han llegado con metralletas.

F: ¿Pero así? ¿sin ton ni son han empezado a disparar?

C: Han llegado, nos pensábamos que era la Policía, han dicho todos ‘¡La Policía, la Policía’! Pues ya ves, ahí todos tirando las cosas, y han llegado Los Toreros, ¡PAM, PAM!, han empezado a tirar y al… le han pegado un tiro y ya pues, se ha liado. Al Gordo también le han puesto la pistola en la cabeza, y han dicho ¡que me da todo igual!

F: Madre mía”

Es para pensarlo, la que se tuvo que liar.

Cuando la Benemérita identificó a los autores, la Policía Nacional los tenía también enfilaos por narcotráfico de cocaína. GC y CNP se dijeron:

-Usted primero.

-No, le ruego, usted.

Y le metieron dos buenos palos en dos fases. Trece detenidos.

Los de las conversaciones fue tangencial. Pero hizo mucho ruido. Como el de un gallinero.

 

 

 

2 comentarios en “LOS GALLOS QUE CACAREAN

  1. Como siempre, maestro Alejo, con palabras que hacen cinematográfico su artículo. Se huele a pólvora, movimientos rápidos de cámara ajetreada y sobre todo, se huele a final de película donde todos pasan a engrosar hoteles deSangonera y Campos del Rio. Muy cinematográfico, sí señor!.

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