El violador del Tuenti

Ya me lo imagino. En el calor del estío murciano. Encerrado en la burbuja de su desesperación y cocido en sus deseos. En el desorden de su cuarto. Buceando en Internet. Ella y él mantuvieron contacto telemático y telefónico. El día antes de la Virgen del Carmen, se citaron de nuevo. Y esta vez le iba a enseñar algo más que a besar.

Esto no ha pasado en Ciudad Lineal ni en ningún ascensor. El tipo del que les hablo vivía en en una pedanía de Murcia.  Tiene nombre de guapo oficial de telenovela, César Fernando, pero lleva carrera para hacer un novelón de delincuente, y del peor tipo, del que abusa de niñas. 

César Fernando, rosario en mano, durante una de las sesiones del juicio

Según declararon probado los jueces, nuestro pérfido galán contactó con la víctima por la red social Tuenti. Quedaron para concerse. Ella tenía trece (13) años. La montó en su coche y la llevó de paseo. Era junio de 2011. Le enseñó cómo besan los hombres de verdad. Le dio algo de dinero, y dejó correr las semanas. Era como de tanteo.

Ya me lo imagino. En el calor del estío murciano. Encerrado en la burbuja de su desesperación y cocido en sus deseos. En el desorden de su cuarto. Buceando en Internet. Mantuvieron contacto telemático y telefónico. El día antes de la Virgen del Carmen, se citaron de nuevo. Y esta vez le iba a enseñar algo más que a besar.

La recogió en el coche y la llevó a su casa. Subieron a su habitación. Se besaron “y se tocaron”, refleja el relato judicial. Pero él quería más.

Les voy a ahorrar la descripción, porque esto es una informativa columna de opinión basada en un hecho real y cuya sentencia tiene la tinta aún fresca. Él la violó contra su voluntad haciendo uso de la fuerza.

Para quitarse el mal sabor de boca, le dio veinte (20) euricos a la cría y la dejó donde la recogió. Y si te he visto no me acuerdo.

Los jueces creen a la menor (ahora ya no lo es). Porque ella “accedió a besarse y ‘enrollarse’ (así lo define) con el acusado de forma voluntaria, solicitando una cantidad de dinero a cambio”. 

Madre mía. En fin.

Pero hasta ahí era el contrato. El otro entonces se pasó y ella no quiso. Y ahí vino la agresión. Claro, a él los jueces no le creen. Entre otros motivos porque “no es creíble que, un adulto de treinta años, confunda a una menor de trece años con una persona mayor de edad”. Pues eso.

La víctima de estos hechos sufrió durante años problemas psicológicos, “decía que se daba asco y que se quería morir porque le habían hecho daño”.  Culpar a la chica es como culpar a una víctima de violencia de género de golpear con su ojo amoratado sobre el puño dulce y cerrado de su agresor. Igual.

Conclusión. Seis años de cárcel para el acusado por violación.

Padres y madres del mundo. Vigilen al tío del saco, pero también guarden en un saco los móviles de sus hijos, que los tuitea el Diablo.

Habitación del acusado. L flecha marca el espejo que reconoció la víctima. Encima, Batman.

Pensé mucho en el título. Llamarlo El Violador del Tuenti quizá sea excesivo. ‘Solo’ se le ha condenado por un caso. Sin embargo, en la exhaustiva investigación llevada a cabo por la la Benemérita se hallaron 4 cedés con vídeos del susodicho tipo manteniendo relaciones con otras chicas.

 

Los unos por los otros, y los casos de los cedés sin investigar. Puede que haya jóvenes por ahí que no supieran que fueron grabadas. Hay quien dice que, investigar ahora, haría más daño que bien. No sé.

La defensa de CF va a recurrir la sentencia. Sigue manteniendo que no hubo violación.

Entre los objetos visibles de la habitación de los horrores está una colección entera de cómics de Batman. Quizá debí titular este texto como El Caballero Oscuro. No. Pobre Batman.

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