LA COSICA NOSTRA

Desde un crimen por vendetta y alcance internacional, a otro por los atavismos de la tierra y el desvarío. Lo he dicho otras veces: hay muchos mundos posibles, pero todos tienen cabida en nuestra Región. Es la Cosica Nostra murciana

-Le haré una oferta que no podrá rechazar… echas p’allá el linde, y yo te dejo vivir.

La frase podría ser un chiste de mal gusto si no fuera porque ni siquiera le dio la posibilidad de esa oferta.

En menos de una semana, la Región ha sido escenario de dos crímenes muy diferentes en ejecución y causas. Uno llevado a cabo por la mafia italiana. Otro por un problema de lindes. Ambos son semejantes en su origen: poder.

1.- ÁGUILAS.

El camino es de tierra y de grava. Los asesinos debieron dejar un rastro. Pero no son unos cualquiera. Gente cuajada y profesional. Pim-pam-pum. Siete veces. Siete balazos. Uno en la cabeza. El objetivo, un familiar de un famoso capo de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa.

Según los nativos de aquel paraje aguileño, a Giusseppe Nirta no se le conocía oficio ni beneficio. Casi no se le conocía. Ahora muchos entienden mucho, pero antes solo era un vecino esquivo.

Los Nirta llevan varias décadas matándose con otro clan. La presencia del fallecido en Águilas es lo que preocupa. “Los negocios que tenía aquí… negocios entre comillas”, dijo el coronel-jefe de la Guardia Civil de Murcia, Jesús Arribas.

Un alto mando me dijo “Es el típico caso en que hay autores, pero no detenidos”. Se sospecha que los que dispararon estaban fuera del país la misma noche. Por lo que sé de la mafia italiana gracias al cine, el muerto podía estar aquí huyendo tras haber cometido un crimen, o asentado la infraestructura familiar.

Perdonaron la vida a la novia. Se dice que incluso parlamentaron unas palabras con ella. Será para que llevase un mensaje.

En la novela Barcelona Conection, Andreu Martín narra la obsesión de un policía por descubrir a los magnates internacionales del crimen que se están instalando en la España del 92. Décadas después, en la terrorífica obra de no-ficción Gomorra, Roverto Saviano cuenta que España, por si faltara algo, es parte del pastel de la Camorra napolitana. Y de camorristas, apuntaría yo. Pero también tiene, o tenía, miembros de la ‘Ndrangheta calabresaComo ya intuyen, es distinto de la Mafia, Cosa Nostra siciliana (la de Don Vito Corleone, de El Padrino de Mario Puzo).

 

2.- RIBERA DE MOLINA

Manuel y Juan eran vecinos de lindes. El primero compró unos terrenos que el segundo llevaba explotando en subarriendo mucho tiempo. La nueva vecindad generó tensiones muy pronto. Juan El del Campo, que hasta tiene calle propia en la pedanía molinense, octogenario, nacido en diciembre del 36, en plena Guerra Civil, cuenta que hasta había encañonado en el pasado a  cuñados curas.

El martes por la noche, por un riego que creyó excesivo, por una hita que decía que Manuel, de 57 años, ex concejal de Seguridad Ciudadana, había movido, puso fin al problema. Del campo a su casa, de su casa al campo, pero con escopeta de caza, y de un disparo al rostro, puso fin a su pesar y a la vida de su vecino. De manera visceral, salvaje.

Reporteros gráficos captan imágenes del lugar donde murió Manuel Leal.

Dicen los que lo vieron que, taciturno y serio, el homicida por los lindes, regresó a su casa donde dejó su arma y se fue donde un familiar.  No se opuso cuando lo arrestaron.

Desde un crimen por vendetta y alcance internacional, a otro por los atavismos de la tierrra y el desvarío. Bajo el tórrido sol mediterráneo. Lo he dicho muchas veces: hay muchos mundos posibles, pero todos tienen cabida en nuestra Región. Es la Cosica Nostra murciana. Sería una mal chiste si no fuera una triste verdad.

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