Archivos mensuales: junio 2017

IVÁN EL MARRERO

El hecho de que abandonen el marro con el que roban es lógico. Imaginen la escena: al doblar la esquina, un poli de ronda ve a los tipos cargados de Rólex, pasamontañas y un mazo enorme trufado de cristales rotos cuan brillante purpurina. Pero también fue la firma del delito.

Es un artista, pero no del pincel o de la gubia propios de esta tierra. Su herramienta es más tosca, un marro, un martillaco grande usado contra los escaparates de las joyerías. Lo suyo es el patrimonio ajeno.

Iván P. G. nació en Cartagena en 1976, se crío en Murcia pero sumó antecedentes policiales por toda la Región. Un regionalista convencido. Atesora detenciones por delitos de narcotráfico, robos con violencia, robos con fuerza y hurto. Del 94 al 2013 vistiendo pulseras de plata hasta en 22 ocasiones. Háblele usted a éste de rehabilitación y presunción de inocencia y tal.

El detenido durante el registro.


En 2016, que se sepa, creen que dio 7 palos a 6 comercios: 5 en Caravaca de la Cruz y 1 (¡en dos ocasiones!) en Cehegín. Del 8 de febrero al 5 de diciembre. Obtuvo unos 60.000 euros.

EL MÉTODO

-Hicieron un boquete grande, metieron la mano y se llevaron todo lo que pillaron.

Lo cuenta María Salcedo, dueña de Joyería Pilar, con la llaneza y sencillez de quien es víctima. Pero había más. Todo un modus operandi que los agentes descifraron hasta crear un patrón:

  1. Actúan de madrugada, entre las 4 y las 5 de la noche
  2. Roban en 5 minutos (romper, coger y correr)
  3. Usan un marro que abandonan junto al roto escaparate.
  4. Van tapados con gorras y guantes de los que se deshacen rápidamente.
  5. Son 3: uno roba, otro vigila, otro conduce para escapar.

Uno de los comercios asaltados. Se ven los dos agujeros hechos por los ladrones.


El hecho de que abandonen el marro con el que roban es lógico. No quieren que les vean con uno. Imaginen la escena: Al doblar la esquina, un poli de ronda ve a los tipos cargados de Rólex, pasamontañas y un mazo trufado de cristales rotos cuan brillante purpurina. Va a ser que no. Ellos lo dejan ahí mismo donde trabajan. Pero también es la firma del delito.

En Joyería La Rosa, de Cehegín, actuaron dos veces.

-Rompieron un cristal súper grueso, hicieron el agujero justo para meter la mano y sacarla llena de relojes -dice Benito Botía, el dueño.

Pero aquí comienza a romperse la suerte de los ladrones. Gracias a las cámaras y testigos, se supo que arrojaron prendas como gorras y guantes en una obra cercana. La Guardia Civil las recogió con sumo cuidado.

LA INVESTIGACIÓN

Dos gorras y dos guantes. Eso era todo lo que tenían los agentes. Expuestas en una mesa, pueden parecer escasas pruebas. Pero no. Miraron al milímetro cada fibra. Obtuvieron material genético de una gorra y de un guante.

Eso está genial. Da igual que ocultes tu rostro. El Departamento de Biología de Criminalística de la Guardia Civil va a encontrar un pelo, un resto de saliva, epiteliales, los va a descifrar y los va a guardar hasta que te pillen. Y lo pillaron.

Esa información genética fue introducida en la base de datos, la agitaron como una coctelera, y premio: Iván P. G.

-Está en prisión.

-¿Cómo?

-Que ya está en Villa Candado.

Fue localizado ya en la cárcel. Los agentes debieron esbozar la más amplia de las sonrisas, como la de Iván con el guante lleno de sortijas y gargantillas. Estaba ya en prisión por otros delitos. De los otros dos secuaces no pudieron saber nada. Pero sí de Iván.

Su abogado, Jorge Novella, dice que “independientemente de que esté cumpliendo condena por otros hechos, el material probatorio es muy endeble, y ni siquiera es de dentro del local”.

Extracto de las informe de diligencias. Los agentes contemplan el marro encontrado en casa de Iván.


La Guardia Civil lo que hizo fue registrar (previo mandato judicial) la vivienda del sospechoso por si hallaban objetos robados y joyas. Pero no encontraron nada. Sin embargo, a alguno se le ocurrió mirar en el trastero, y allí estaba. Envuelto en una bolsica. La única herramienta de obra en la estancia. Un marro.

Yo lo llamo Iván el Marrero.

El violador del Tuenti

Ya me lo imagino. En el calor del estío murciano. Encerrado en la burbuja de su desesperación y cocido en sus deseos. En el desorden de su cuarto. Buceando en Internet. Ella y él mantuvieron contacto telemático y telefónico. El día antes de la Virgen del Carmen, se citaron de nuevo. Y esta vez le iba a enseñar algo más que a besar.

Esto no ha pasado en Ciudad Lineal ni en ningún ascensor. El tipo del que les hablo vivía en en una pedanía de Murcia.  Tiene nombre de guapo oficial de telenovela, César Fernando, pero lleva carrera para hacer un novelón de delincuente, y del peor tipo, del que abusa de niñas. 

César Fernando, rosario en mano, durante una de las sesiones del juicio

Según declararon probado los jueces, nuestro pérfido galán contactó con la víctima por la red social Tuenti. Quedaron para concerse. Ella tenía trece (13) años. La montó en su coche y la llevó de paseo. Era junio de 2011. Le enseñó cómo besan los hombres de verdad. Le dio algo de dinero, y dejó correr las semanas. Era como de tanteo.

Ya me lo imagino. En el calor del estío murciano. Encerrado en la burbuja de su desesperación y cocido en sus deseos. En el desorden de su cuarto. Buceando en Internet. Mantuvieron contacto telemático y telefónico. El día antes de la Virgen del Carmen, se citaron de nuevo. Y esta vez le iba a enseñar algo más que a besar.

La recogió en el coche y la llevó a su casa. Subieron a su habitación. Se besaron “y se tocaron”, refleja el relato judicial. Pero él quería más.

Les voy a ahorrar la descripción, porque esto es una informativa columna de opinión basada en un hecho real y cuya sentencia tiene la tinta aún fresca. Él la violó contra su voluntad haciendo uso de la fuerza.

Para quitarse el mal sabor de boca, le dio veinte (20) euricos a la cría y la dejó donde la recogió. Y si te he visto no me acuerdo.

Los jueces creen a la menor (ahora ya no lo es). Porque ella “accedió a besarse y ‘enrollarse’ (así lo define) con el acusado de forma voluntaria, solicitando una cantidad de dinero a cambio”. 

Madre mía. En fin.

Pero hasta ahí era el contrato. El otro entonces se pasó y ella no quiso. Y ahí vino la agresión. Claro, a él los jueces no le creen. Entre otros motivos porque “no es creíble que, un adulto de treinta años, confunda a una menor de trece años con una persona mayor de edad”. Pues eso.

La víctima de estos hechos sufrió durante años problemas psicológicos, “decía que se daba asco y que se quería morir porque le habían hecho daño”.  Culpar a la chica es como culpar a una víctima de violencia de género de golpear con su ojo amoratado sobre el puño dulce y cerrado de su agresor. Igual.

Conclusión. Seis años de cárcel para el acusado por violación.

Padres y madres del mundo. Vigilen al tío del saco, pero también guarden en un saco los móviles de sus hijos, que los tuitea el Diablo.

Habitación del acusado. L flecha marca el espejo que reconoció la víctima. Encima, Batman.

Pensé mucho en el título. Llamarlo El Violador del Tuenti quizá sea excesivo. ‘Solo’ se le ha condenado por un caso. Sin embargo, en la exhaustiva investigación llevada a cabo por la la Benemérita se hallaron 4 cedés con vídeos del susodicho tipo manteniendo relaciones con otras chicas.

 

Los unos por los otros, y los casos de los cedés sin investigar. Puede que haya jóvenes por ahí que no supieran que fueron grabadas. Hay quien dice que, investigar ahora, haría más daño que bien. No sé.

La defensa de CF va a recurrir la sentencia. Sigue manteniendo que no hubo violación.

Entre los objetos visibles de la habitación de los horrores está una colección entera de cómics de Batman. Quizá debí titular este texto como El Caballero Oscuro. No. Pobre Batman.

LA COSICA NOSTRA

Desde un crimen por vendetta y alcance internacional, a otro por los atavismos de la tierra y el desvarío. Lo he dicho otras veces: hay muchos mundos posibles, pero todos tienen cabida en nuestra Región. Es la Cosica Nostra murciana

-Le haré una oferta que no podrá rechazar… echas p’allá el linde, y yo te dejo vivir.

La frase podría ser un chiste de mal gusto si no fuera porque ni siquiera le dio la posibilidad de esa oferta.

En menos de una semana, la Región ha sido escenario de dos crímenes muy diferentes en ejecución y causas. Uno llevado a cabo por la mafia italiana. Otro por un problema de lindes. Ambos son semejantes en su origen: poder.

1.- ÁGUILAS.

El camino es de tierra y de grava. Los asesinos debieron dejar un rastro. Pero no son unos cualquiera. Gente cuajada y profesional. Pim-pam-pum. Siete veces. Siete balazos. Uno en la cabeza. El objetivo, un familiar de un famoso capo de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa.

Según los nativos de aquel paraje aguileño, a Giusseppe Nirta no se le conocía oficio ni beneficio. Casi no se le conocía. Ahora muchos entienden mucho, pero antes solo era un vecino esquivo.

Los Nirta llevan varias décadas matándose con otro clan. La presencia del fallecido en Águilas es lo que preocupa. “Los negocios que tenía aquí… negocios entre comillas”, dijo el coronel-jefe de la Guardia Civil de Murcia, Jesús Arribas.

Un alto mando me dijo “Es el típico caso en que hay autores, pero no detenidos”. Se sospecha que los que dispararon estaban fuera del país la misma noche. Por lo que sé de la mafia italiana gracias al cine, el muerto podía estar aquí huyendo tras haber cometido un crimen, o asentado la infraestructura familiar.

Perdonaron la vida a la novia. Se dice que incluso parlamentaron unas palabras con ella. Será para que llevase un mensaje.

En la novela Barcelona Conection, Andreu Martín narra la obsesión de un policía por descubrir a los magnates internacionales del crimen que se están instalando en la España del 92. Décadas después, en la terrorífica obra de no-ficción Gomorra, Roverto Saviano cuenta que España, por si faltara algo, es parte del pastel de la Camorra napolitana. Y de camorristas, apuntaría yo. Pero también tiene, o tenía, miembros de la ‘Ndrangheta calabresaComo ya intuyen, es distinto de la Mafia, Cosa Nostra siciliana (la de Don Vito Corleone, de El Padrino de Mario Puzo).

 

2.- RIBERA DE MOLINA

Manuel y Juan eran vecinos de lindes. El primero compró unos terrenos que el segundo llevaba explotando en subarriendo mucho tiempo. La nueva vecindad generó tensiones muy pronto. Juan El del Campo, que hasta tiene calle propia en la pedanía molinense, octogenario, nacido en diciembre del 36, en plena Guerra Civil, cuenta que hasta había encañonado en el pasado a  cuñados curas.

El martes por la noche, por un riego que creyó excesivo, por una hita que decía que Manuel, de 57 años, ex concejal de Seguridad Ciudadana, había movido, puso fin al problema. Del campo a su casa, de su casa al campo, pero con escopeta de caza, y de un disparo al rostro, puso fin a su pesar y a la vida de su vecino. De manera visceral, salvaje.

Reporteros gráficos captan imágenes del lugar donde murió Manuel Leal.

Dicen los que lo vieron que, taciturno y serio, el homicida por los lindes, regresó a su casa donde dejó su arma y se fue donde un familiar.  No se opuso cuando lo arrestaron.

Desde un crimen por vendetta y alcance internacional, a otro por los atavismos de la tierrra y el desvarío. Bajo el tórrido sol mediterráneo. Lo he dicho muchas veces: hay muchos mundos posibles, pero todos tienen cabida en nuestra Región. Es la Cosica Nostra murciana. Sería una mal chiste si no fuera una triste verdad.

EL JURADO POPULAR

Los jurados populares son lo más parecido de la justicia española a las películas norteamericanas. En España no hay mazo del juez. Hay campana (alguno la tiene y la usa). En España los abogados no se pasean por la sala resolviendo el misterio. Sudan y cascan desde su silla. Pero sí hay un jurado popular que imprime cierta incertidumbre en el resultado. Y esa imprevisión es emocionante, y, a la vez, polémica.

Los acusados esperaban con las manos entrelazadas y el aliento contenido. En minutos conocerán, como gladiadores en la arena, su destino.

-El jurado ya tiene el veredicto.

Se convoca a todos. Acusados. Abogados. Fiscales. Funcionarios. Periodistas. Nos apresuramos. Siempre le digo al cámara que grabe todo, que no pierda detalle de los gestos de imputados. De los familiares entre el público. De la tensión de los rostros. Entramos en la sala casi a codazos. 

Arranca. El veredicto se desgrana, punto a punto, a preguntas del magistrado, o magistrada, que preside. Entre los reporteros nos miramos. Se acercan ya al punto más importante.

El portavoz del jurado se acerca al micro:

-Culpable, por unanimidad.

Entonces viene el rechinar de dientes del acusado, el lagrimear de los familiares de la víctima, la liberación del pecho de los propios jurados. Y el garabatear de los plumillas.

Mario Carrasco y Juan Jesús Mellado han recibido un veredicto de culpabilidad.

El 31 de mayo conocimos el veredicto sobre Mario Carrasco y Juan Jesús Mellado.  Acusados de degollar y robar, respectivamente, a una Dolores, de 83 años y movilidad reducida. Culpables, por unanimidad. Aquí había tensión. Los acusados habían negado los cargos en el juicio. Ahora esperan sentencia, que la pone el juez.

Sidi Ibrahim confiesa que mató a su mujer a golpes

El miércoles conocíamos el veredicto de Sidi Ibrahim Diakite, que confesó en la primera sesión haber matado a golpes a su mujer, Maimouna Diarra, de 23 años y con dos hijos. Como lo había admitido, culpable fijo.

En una encuesta telefónica (que he hecho en un pis pas), a todos les gusta el jurado popular… si les beneficia. Pero intuyo que desagrada más que enamora. En verdad, creo, que no le gusta a casi nadie. Ni a los propios jurados. Esta ley, del 95 pero contemplada en la Constitución, se basa en que la ciudadanía, instruida, culta, responsable, administre justicia con decisiones basadas en la razón y las pruebas. Una destacada persona de la magistratura se me declaraba “muy fan del jurado”, ya que exige al ciudadano a “aprender a tomar responsabilidades”. Algunos argumentan que es caro pagar al jurado mientras deliberan. “Más caro es hacer algunas rotondas y ahí están”, apuntaba la misma persona.

Un ordenador selecciona a 36 votantes españoles para cada jurado, como se hizo el 1 de junio para el próximo juicio del Caso Cala Cortina, la muerte de Diego Pérez. Se excluyen los impedidos. Y luego defensa y acusación pueden descartar hasta cuatro personas sencillamente porque no les convengan. “Porque -me decía una experimentada abogada- los hombres sí entienden la violencia”, es decir, condenan, y las mujeres, son más de perdonar. Ergo, groso modo, elige mujeres si buscas el perdón. Hombres, si quieres culpabilidad. Los jurados “se dejan influenciar mucho” resumen otra distinguida letrada. Y es que hay casos en los que solo un jurado popular puede absolver a un acusado, porque, por muy dudosas que sean las pruebas “por corporativismo, un jurado profesional no suele enmendar al juez instructor”, me explicaba un veterano abogado.

Yo también soy fan de los jurados. Si me tocase en uno procuraría evitaría. Prefiero contárselo a ustedes.