La elección de Juan Carlos

Este caso se resume en dos imágenes colectivas. La plaza de Archena llena de gente compungida alrededor del ataud, y una turba exacerbada jaleando al homicida confeso a la voz de “Estamos con Ramón”.  

La María se iba a partir la cara con otra. Las cosas son así. A estas alturas ya da igual el motivo. Quedaron en el barrio de Fátima, en Molina, que está como para peregrinar a Lourdes pese al esfuerzo de algunos vecinos por dignificar aquello.

Lo que no se esperaba la María es que la otra llegase con refuerzos. Le dieron p’al pelo. Pero ella también soltó. Así que las otras querían denunciarle y a éstas les dijeron que mejor con un parte de lesiones. Se fueron para Urgencias.

-Nene, que me han pegao, están en el hospital de Molina.

Allí se presentó él. A buscarlas. A la hermana del Guacho no la toca nadie. Ramón Jiménez tiene la cara aniñada, pero no la mirada. Tiene casi 20 años, y como cantaría Nino Bravo, ya está cansado de vivir. Lleva mili. Antecedentes policiales por hurto y tal.

Lo imagino bufando por la nariz. Se metió en la sala de espera. Localizó su objetivo. Sacó su arma, un cuchillo de 15 centímetros de hoja y mango de madera. Lo esgrimió.

Allí está la primera fatalidad. La coincidencia.


Juan Carlos Maya levantaría la cabeza. Quizá miraba el móvil distraído. Cuarenta y seis años recién cumplidos. Camionero. Archenero. Casado. Dos hijos. Uno de ellos, en el quirófano por un traumatismo. “No, hombre -pensaría-, así no se hacen las cosas”.

Dicen que el ataque fue cosa de segundos, pero con consecuencias para toda la vida, porque precisamente eso fue lo que le quitó. Le clavó el cuchillo en el pecho.

Esa fue la segunda jodida fatalidad. Hay toreros que se han escapado de la muerte con más cornás y en peores enfermerías.

-Solo hemos objetivado una herida -explicó el doctor que lo atendió-. Debió de afectarle un pulmón y algún vaso importante (del corazón). Entró por su propio pie, pero comenzó a tener fallos y en siete u ocho minutos se nos fue.

Qué puta es la vida. Ahora lee usted esto, o está en una sala de espera, y al día siguiente, a la misma hora, lo llevan a hombros en un féretro. Pum. Se acabó. Adiós a las vacaciones de este verano. Adiós a ver a tus hijos crecer. Adiós.


Por más barbaridades que vea uno en este oficio, nunca estás curado. Lo de Juan Carlos es como un puñetazo en la nariz. Te deja sentado, absorto y lagrimeando.

¿Puede haber algo más ruin? Sacar un cuchillo y partir el corazón a un desconocido sin más es excesivo, una canallada.

Dice el abogado defensor, Jorge Novella que no fue hasta la noche siguiente cuando el Ramón comenzó a ser consciente de la que había liado, que entonces estaba nervioso y ahora arrepentido.

Ante las cámaras, el detenido llegó al grito de “¡No quería hacerlo… Lo siento mucho!”, pero tuvo los santos huevos de salir del juzgado camino de prisión lanzando besitos a las cámaras. Pa chulo él. Dos agentes lo metieron en el coche por la fuerza mientras vociferaba “¡Hasta la muerte!”.


Este caso se resume en dos imágenes colectivas. La plaza de Archena llena de gente compungida alrededor del ataud, y una turba exacerbada jaleando al homicida confeso a la voz de “Estamos con Ramón”.  Cada uno que elija con qué grupo quiere estar. Juan Carlos eligió no permanecer impasible.

 

10 comentarios en “La elección de Juan Carlos

  1. Dicen los sabes ke con buenas palabras basta y tú alejo lo ha dejado bien claro ……siento impotencia y dolor un dolor desgarrador de ver lo ke igual ke tu yo también vi y siempre ti vergüenza ,…..y…..sin palabras solo ese dolor ke los familiares deben de sentir y ke yo sin conocer también siento solo digo ke si Dios existe de verdad debe de haber justicia

  2. Pues es Lo Que hay…..y muy bien expresado…la sinrazón de la.maldad mezclado con la buena gente que casualmente estaba por allí y ya no está.. …que nos sirva para protegernos social y personalmente…….

  3. Mi corazón también está roto por eso dolor tan tremendo que ha causado a esa familia lo escribo con ladrimas aunque no le conocía

  4. Hoy se escribe una página negra en mi familia, en la Familia MAYA…… Se me hace muy duro escribir estas palabras, estoy incrédulo, no lo puedo aceptar que sea real lo ocurrido.
    Ayer celebrando mi primo su cumpleaños y hoy lloramos su muerte….
    Un desgraciado y conocido delincuente de 19 años de alias “Guacho” una escoria de basura ha terminado con la vida de mi primo de dos puñaladas mortales que en un suspiro, unos minutos, nos destrozo a todos la Vida.
    Una persona bellísima de corazón, a pesar de que la vida no le regalo nada, tuvo una infancia muy dura, y salió adelante formando una nueva familia, la suya propia.
    Ahora por intermediar en la misma sala de espera de una riña de dos mujeres, que tanto vemos a diario en las noticias, ha sido su fin….
    Hoy me duelen a mi también esas puñaladas, pues ha destruido una gran familia, una mujer y dos niños, el cual el pequeño estaba en el quirófano operandolo. Y estando en las mismas puertas del Hospital, donde ocurrieron los hechos, no han tenido tiempo de hacer nada por su vida.
    Espero primo que desde donde estés, puedas ver como se pudre en la cárcel y se hace justicia…..
    Marian, lo siento muchísimo…!! Ahora coge fuerzas y con la ayuda de todos veremos crecer a esos maravillosos hijos…
    Descansa en Paz y ten por seguro que nunca olvidaré todas las risas y los buenos momentos que pasamos juntos.
    TE QUIEROOOOO….!! NUNCA TE OLVIDARÉ…

  5. Cuando una persona “normal” lee ésto, también siente uns puñalada en el corazón, como si Juan Carlos fuese algo tuyo. Y es que la gran mayoría somos Juan Carlos. Las personas nobles de corazón actuamos así. Habrían otras personas alli, otros podrian haber hecho lo mismo, pero ,fue el destino?
    Quien sabe….Nadie quiere morir, no a ésa edad, ni de esa forma. Tal vez si rebobinar amos la película Juan Carlos estaría aqui, pero a las personas que les importan sus semejantes no piensan en ellos. Y eso dice mucho del corazón de Juan Carlos. Espero que allá donde esté tenga un lugar privilegiado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *