La Operación Chárter

Alguna vez han seguido a alguien en coche sin que éste se entere? Pues no es nada fácil. En las investigaciones suele hacerse con mucha frecuencia. Carecen de adrenalina y glamur, son labores farragosas y tediosas, pero necesarias.

El seguimiento en vehículo a los principales sospechosos fue una de las cosas que más me sorprendió en las diligencias 1319/2016 del Juzgado Número 2 de Elche. Este procedimiento concluyó en la Operación Chárter. Quizá leyeran algún titular hace no mucho. Fueron arrestadas 18 personas, incautados 700 kilos de hachís e intervenidas tres planeadoras.

El principal cabecilla, hay que joderse, consiguió escapar corriendo a campo a través por Las Torres de Cotillas, donde desmantelaron a su grupo criminal. Y es que uno no ocupa la Cátedra del Alijamiento de Hachís en Litoral Ibérico sin ser un zorro avispado. Se trata de Kamal, un melillense nacido en el 81 que ya fue detenido en Cartagena en 2007 con más de dos toneladas de hachís en una lancha. Meteórica carrera la suya.

Espiar a un fulano así es súper jodido. En sus informes, los agentes reflejan que realizaban ‘medidas de contravigilancia’. Por ejemplo. El coche está en circulación por una autovía. Es muy sencillo de seguir sin ser detectado. Un coche o dos por en medio y ya está. ¿Y qué hacen los narcos? Pues tomaban una salida pero luego cogían otra vía y se volvían a incorporar a la carretera. Si llegaban a una rotonda, la hacían completa una o dos veces, y luego seguían camino. Y lo que para mí es la leche: «Empieza a conducir de manera excesivamente reducida (30/40 km/h) por la autovía, antes de llegar a la bifurcación (?) se detiene en el arcén de la autovía, permaneciendo en el lugar diez minutos parado». ¡En el arcén!

La novia del tipo, que también fue detenida, estaba bien instruida: «Estacionamientos bruscos en doble fila y que transcurridos unos segundos inicia nuevamente la marcha». Los agentes llegan a escribir que para evitar ser seguida «realiza una conducción inadecuada a la vía, llegando a poder provocar algún accidente de tráfico». En zonas urbanas la cosa era peor. En algunas páginas reseñan que «los agentes desisten en su seguimiento debido al escaso tráfico en la zona» (eran seguimientos de madrugada).

Total. Al final, con mandamiento judicial, le pusieron un geolocalizador al C3 de la novia (bendita tecnología) y ya irían más tranquilos los agentes. Y lo demás, ya se conoce de la nota de prensa.

Los únicos seguimientos que yo he hecho ha sido a algún coche del juzgado de guardia con cuatro secretarios judiciales juntos. Eso significa registros. De lo que sea. Entonces les sigo a ver qué da de sí la mañana. Y soy tan malo que al tercer semáforo coincido con el coche al que sigo. Los secretarios me miran con reprobación desde sus ventanillas.

Entonces caigo en la cuenta de que el coche que uso es naranja, blanco y azul, y lleva un gran 7 Televisión en la puerta. Yo no serviría para narco. Tampoco para policía.

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