Ellos fueron mis amigos, ellos son mis amigos
El tiempo, el que marcan los calendarios, los relojes de bolsillo, el del cansancio al subir escaleras, o mismamente el de los kilos, dice que hace casi 35 años que comencé a hacer teatro con un grupo de jóvenes que como yo, desorientados pero con ganas de encontrar la luz, aunque fuera la luz de una vela al final de una noche de intercambio de palabras y emociones. El día 22, es decir, mañana,, dentro de 24 horas, muchos de ellos se reunirán para rendir un homenaje a una compañera de aventura, Desirée Montesinos, y además, creo, que para mirarse a los ojos y reconocer abiertamente el vértigo que nos causaron aquellos años.
De un grupo de teatro se pasaron a sucesivos grupos de teatro, de unos cuantos amigos, se pasó a muchos amigos. Y ahora, 24 horas antes de la gran reunión, creo que la victoria consiste en querer asistir a la cita.
Excepto las dos hermanas Sancho, una que vive en EEUU, y la pequeña que se nos fue a Córdoba, sólo hay una persona que abiertamente ha denegado la invitación. Nuestro querido y entrañable “Foquero”, el resto vendrá, ya sea desde Valencia, desde Alicante, para pasar unas horas juntos, reconocerse y soñar mientras en traperia30 tratamos de hacerlos felices. Todo lo felices que puede hacer un restaurante cuando lo importante son las miradas, la connivencia, las risas, las anecdotas,…
Camello buff, Buler, Jamoto, Peinetas, Buzo, Bocas, Setón, Feo, Moss, Agualia, Monstruo,… Todos teníamos un apodo en aquella juventud que parecía no tener fin.
Se hizo mucho teatro, se recorrieron muchas ciudades, y sin embargo de todos aquellos ninguno ha seguido la vena profesional.
Mañana nos encontraremos, y espero que no sea la última vez. Porque querer volver a mirarse a los ojos en un gesto de valentía, que demuestra, por una parte, que si quedó algo de resentimiento tras las últimas “asambleas generales”, como buenos teatreros anarquizantes, el tiempo nos ha hecho recapacitar y preferimos vernos, para sentir que podemos disfrutar estando otro rato juntos, que seguir en la indigencia de una época en que además de atrevidos y valientes, fuimos muy felices e inconscientes.
Imagino que es una historia como muchas otras, lo que ocurre que esta es la nuestra, y con ella hemos ido haciéndonos mayores, pasando los años, creciendo.
Durante los últimos días, y a través de uno de esas posibilidades que nos da la red, estamos comunicados, haciendo evidente el entusiasmo, el nerviosismo, las ganas de vernos.
Podría tener miedo por el día después, por el qué quedará de toda esta avalancha descontrolada de emociones. Pero sé que si toda esta gente está dispuesta a volver a chocar sus copas el resultado ya está hecho. Afirman lo que han vivido. Y afirman que lo vivieron con una pasión desorbitada.
Qué gusto me da el haber sido amigos de ellos. El querer seguir siendo amigo de ellos.
Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.
Comentarios
Querida Mercedes, creo que el gran lujo de todo esto reside no sólo en haber vivido todo aquello, no sólo el haberlo recontado cienes y cienes de veces a lo largo de estos 34 años, el lujo es querer volver a verse, y saber que en aquello no estabamos demasiado equivocados.
Besos y que esta noche, viernes 22, sea muy feliz y llena de risas y emociones.

Formé parte de estos “eventos” allá por el 76….fué una época “efervescente” de cambios sociales importantes, que nos pilló con una edad en la que todo era posible, en la que no teníamos miedo a nada y en la que todo estaba por descubrir. Fuimos muy creativos y compruebo por los correos que estamos intercambiando, que 34 años después lo seguimos siendo. Estoy encantada de poder vivir un reencuenro como este y emocionada ante la recuperación de tantas historis y amistades.