Por qué debes cambiar el nombre y clave de tu WiFi.

Por qué debes cambiar el nombre y clave de tu WiFi.

Estamos rodeados de señales inalámbricas de internet por todos los lados. Ahora mismo puedo contar a mi alrededor más de treinta, que llegan con más o menos potencia. Y no quiero ser pesimista, pero me arriesgo a decir que seguramente tres de cada cuatro usuarios no han cambiado la contraseña desde que le instalaron el ADSL o la fibra óptica.

Uno de los errores más comunes que muchos solemos cometer es el de conformarnos con las configuraciones por defecto de muchos de nuestros dispositivos electrónicos. Y cuando se trata de una importante puerta de entrada a toda nuestra red doméstica como el router, no prestarle demasiada atención puede ser peligroso para nuestra privacidad.

Es cierto que los protocolos de seguridad de los routers son cada vez mejores y que se corre menos riesgo a pesar de que en la Deep Web (internet profundo) circulen miles de contraseñas de fábrica de estos dispositivos. Pero también es cierto que éste no es un dispositivo cuyo ‘firmware’ actualicemos alguna vez o nos enteremos si ha sufrido una brecha de seguridad, así que convendría saber cómo actuar por si alguien está consumiendo los megas que tú pagas.

Si tienes la mosca detrás de la oreja puedes ver quién está conectado. Utiliza Fing desde tu dispositivo móvil (Android / iOS) o una prueba gratuita de Who is on my wifi en tu ordenador (Windows / Mac) para ver qué dispositivos están conectados en el momento.

Lo único malo es que sólo aparecen los que están en ese momento, por lo que tendrás que repetir la operación varias veces y en distintos momentos…

Entre otras posibilidades, con Fing podrás escanear cualquier red y ver qué dispositivos están conectados a ella, recibir alertas cuando un nuevo dispositivo se une a esta red desde el último análisis e incluso, identificar intrusos y dispositivos no deseados, grandes utilidades para una herramienta completamente gratuita.

Realmente, el hecho en sí de no cambiar el nombre de tu wifi no marca una gran diferencia  a la hora de protegerla. Aunque si un atacante quiere entrar en la conexión de alguien de forma aleatoria, tendrá muy presente que es más probable que si no has cambiado el nombre de tu WiFi tampoco habrás cambiado tu contraseña por defecto, y hace que tengas más boletos para que alguien intente entrar en tu red.

Los que suelen interesarse por nuestras wifi, conocen el tipo de nombres de usuario y contraseñas que traen por defecto los routers de los diferentes operadores. Por eso, no cambiarla hace que quedes expuesto a que cualquier persona con conocimientos o un programa determinado que tenga al alcance tu WiFi entre en ella y la utilice para aprovecharse de tu conexión o para acceder a tus dispositivos conectados.

Una vez cambiado el nombre de nuestro wifi, debemos pensar en cambiar la clave de esta. Las operadoras no suelen pensar en cómo diseñar claves seguras para sus millones de clientes. Lo más normal es que deleguen en algún algoritmo (operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo) para que este las cree de forma aleatoria. Es por ello que cuando estos algoritmos son descubiertos por los hackers, todos los usuarios que no hayan cambiado sus contraseñas quedan expuestos.

De hecho, muchas de las herramientas utilizadas por los atacantes suelen incluir los algoritmos de las claves por defecto de muchas empresas para que descifrar tu contraseña sea sólo cuestión de segundos. No es que cambiarla te vaya a hacer inhackeable, pero cuantos más impedimentos pongas, más fácil será que los atacantes no estén especialmente interesados en tu wifi y busquen una víctima más fácil.

En conclusión, para lograr que tu wifi sea más segura, deberás cambiar siempre la contraseña de origen por una personalizada, no utilices datos personales ni fechas especiales para ti, ya que son datos que pueden obtenerse mediante la ingeniería social y por supuesto, también deberás cambiar el nombre de tu red.

Una segunda opción sería restringir el acceso a tu red tan solo a aquellos equipos o dispositivos con una dirección MAC concreta, que tendríamos que añadir al router con la opción “dispositivo seguro”. Y, la más práctica, apagar el router al salir de casa.


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