Cambios a 2.0

Miedo da que con la pseudoescuela 2.0 que se nos viene encima tiremos el niño con el agua del baño. (Imagen tomada de www.recitus.qc.ca)
Creo que decía Vázquez Montalbán que algunas de las cosas que una mirada penetrante como la suya veía se debían a que “en este país [habíamos] pasado del analfabetismo a la televisión”. De esto hace casi 40 años. Tengo la impresión de que vamos a hacerlo de nuevo, sólo que ahora en el terreno digital: vamos a pasar del analfabetismo digital al 2.0. Pertenezco al club de los profesores que llevan 20 años tratando de conseguir meter en el aula las tecnologías de la información y la comunicación (TIC; antes, “audiovisuales”). Y la escuela (desde los ministr@s, hasta los bedeles, pasando por equipos directivos, compañer@s, etcétera) contemplando tal cosa como una extravagancia y una “ludificación” inapropiada del aprendizaje. Con la iniciativa Escuela 2.0 me temo que voy a tener que presenciar cómo donde antes todo eran pegas (con tan honrosas como escasas excepciones) si querías un retroproyector, ahora con un cursillito de unas horas para aprender para qué valen los botones, vamos a ser todos expertos en conseguir los objetivos de todas las asig-materias comunicando los contenidos mediante la pizarra digital y el ordenador. Fíjense en las viñetas de mi post anterior; vean que cambian las actitudes del nene y de sus padres, pero el aula es exactamente la misma 40 años después. Por eso, ¿a quién pretenden engañar? ¿Quién puede creerse que se aprende a usar esas herramientas para enseñar de la noche a la mañana? No todo está en Google, ni en la Wikipedia, afortunadamente; y lo que es más importante: no todo lo que “sale” en Google o en la Wikipedia es información válida. Por una parte, si una buena educación para ser ciudadanos libres debe enseñar bien a distinguir la información válida de la no válida (por errónea, por sesgada, por incompleta, por capciosa, etcétera), lo primero que necesitamos en los centros escolares son más puestos de ordenador y, sobre todo, buenas conexiones a Internet. Por otra parte, parece imprescindible que el profesorado sepa manejar con soltura esas herramientas, porque lo verdaderamente nuevo es la enorme capacidad para hacer materiales propios de calidad que nos dan estas TIC y la manera de trabajar (dar clase, poner deberes, corregir, etcétera, etcétera). Si no, nada de Escuelas 2.0; seguiremos conduciendo el Mercedes como llevábamos la burra, sustituyendo el libro de texto que nos daba hecho la editorial por el DVD que nos da hecho la editorial. Es un paso, me dirán. Desde luego, respondo; pero no de gigante. Es dificilísimo poner de acuerdo a un conjunto de profesores, créanme (supongo que tampoco más que a cualquier conjunto de profesionales). Pues bien, en esto absolutamente todos los que hemos intentado que el aula no sea un viaje atrás en el tiempo estamos totalmente de acuerdo y son multitud las voces que lo llevan diciendo en la Red: por ejemplo gabinetedeinformatica.net ; o el profesor Potachov; o, para mi gusto el que mejor lo ha explicado, Ángel Fidalgo.
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Comentarios
Bueno, Mar, claro que los alumnos de 60 no necesitan recursos digitales. Y gracias por recordar que existen otros campos que no son la educación de los más jóvenes. Sin embargo, es verdad que veo que España está retrasada en sus colegios, porque hay pocos ordenadores pero hay muchos profesores que no utilizan, y los alumnos no quieren eso. Así que yo creo sería bueno que profesores que no saben ordenador, lo aprendan para el bien de sus alumnos. Y además ellos también aprenden así.

La media de edad de mis alumnos es de sesenta años. Yo esto no lo sabía cuando preparé mis clases con sus flashcard, sus powerpoints y sus podcast…. La primera clase lo di todo por perdido y volvi a la pizarra para escribir con letras gigantescas lo que quiero enseñar. Supongo que cada cual se adapta a lo que tiene, a los nativos digitales que les den más de lo suyo. Otros usamos la pizarra a mucha honra.