Justicia sin jueces

Miguel Pascual de Riquelme, juez decano de Murcia. (Foto de Gloria Nicolás. La Opinión de Murcia)
Leo que el juez decano de Murcia, Miguel Pascual de Riquelme, está a favor de que se instauren mecanismos e instituciones capaces de resolver conflictos de los ciudadanos sin la intervención de la justicia propiamente dicha (juzgados, tribunales, para entendernos). Reclama que la sociedad “compleja y moderna” que somos debe encontrar otras formas de resolver conflictos sin litigar en los tribunales, para que los jueces no tengan que ocuparse de asuntos que “no les merecen” (sic, casi). Al mismo tiempo, se denuncia que la ratio de jueces por habitante de nuestra región (150 por cada 100.000 habitantes) está levemente por encima de la mitad de la media de Europa (18-20, creo entender). Y afirma que la sociedad tiene que recuperar formas de resolver sus conflictos antiguas o en desuso, porque es imposible que la Administración de justicia, como servicio del Estado, pudiera atender toda la litigiosidad que la sociedad genera.
Con todo respeto, y con todas las cautelas que impone conocer la información y las citas a través del trabajo del o la periodista, creo que el señor Pascual de Riquelme mezcla dos cosas diferentes.
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Pacto por la educación

El pacto por la educación corre peligro de verse lastrado por los intereses partidistas, que suplantarían el interés general. (Imagen tomada de http://ecodiario.eleconomista.com)
No he escrito hasta ahora apenas una palabra respecto del Pacto por la educación que Zapatero ha encomendado lograr a su ministro, mi profesor Ángel Gabilondo. Quiero documentarme lo suficiente para opinar con algún fundamento. Sí puedo decir que soy escéptica. No dudo de que haya voluntad sincera por parte del ministro, pero sí de que, tal como se está gestando, sea un instrumento eficaz para mejorar la educación y solucionar o paliar sus más graves problemas. Hoy, sin ir más lejos, ya he escuchado en la radio la idea de que hay generada una expectativa social tan grande al respecto, que ninguno de los partidos va a jugarse la impopularidad que supondría quedar como causante de la falta de acuerdo. Es decir, que, una vez más, cabe el riesgo cierto de que sean los especuladores de las expectativas de voto, los artífices de las campañas electorales (en sentido amplio), los muñidores de los acuerdos (los que dicten lo que se acepta y lo que no), en lugar de serlo los técnicos y protagonistas, o simplemente los verdaderos políticos, en el sentido noble del término, es decir, los de verdad preocupados e interesados en salvaguardar, favorecer y mirar por el bien común, por los intereses de la sociedad y no meramente por los intereses partidarios o partidistas. Si se hace un pacto por la educación que no aborde con verdadero rigor y perspectiva histórica los aspectos realmente decisivos del asunto, centrado en las consignas electoralistas, entonces para ese pacto no necesitábamos alforjas. Me lo voy a leer todo, los documentos de unos y de otros, y cuantas opiniones sea capaz de recabar. Como sea para un agua de borrajas, otra vez, me temo que me voy a enfadar. Desde ya, por si pasa lo peor, pido su benevolente comprensión: cuando el problema de la educación en España se concreta en “la defensa del castellano” o la “educación para la ciudadanía”, es que le dan a una ganas de tirar la toalla, la verdad. En fin, puesto que en el texto del Ministerio se emplea varias veces la palabra “excelencia”, alimentemos la esperanza.
Bachillerato paradójico, Sr. Ministro

Si seguimos sin contemplar la excelencia en la educación, estamos a punto de lograr el producto estrella de nuestro sistema educativo: el titulado iletrado. Ya hemos logrado el ingeniero, licenciado o doctor mileurista.
El alumnado que obtiene su título de Secundaria en junio, puede lograr plaza, si lo desea, en ciclos de grado medio de formación profesional (FP). Tod@s aquell@s que titulan en septiembre, a menudo con alguna asignatura sin aprobar, apenas tienen posibilidad de entrar en la FP. Entonces, se matriculan en Bachillerato. Su falta de conocimientos y de hábitos de trabajo intelectual (en clase y en casa), incluso a veces su limitada capacidad, han de convivir, entonces, con la suficiencia de quienes desean una preparación adecuada para acceder a la universidad o a ciclos de grado superior.
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Haití

Registro sismográfico del terremoto de Haití. (Imagen tomada de http://ecodiario.eleconomista.es)
Lo que está pasando en Haití hace que cualquier otro tema se me caiga de las manos. Y no puedo añadir mucho. Sólo un argumento más contra los alegres partidarios de minimizar el Estado, los convencidos de que sin Estado se vive mejor. Ahora vemos todos los días en los telediarios a las pobres gentes de Haití. Pero la información tiene que ser fresca y variada, como las ensaladas, de modo que pronto dejará de ser portada, pasará unos pocos días a páginas interiores, y desaparecerá. Será sustituida por otra catástrofe, que permitirá a estos nuevos periodistas (tan alejados de aquel magnífico “nuevo periodismo”) lucirse de nuevo (sobre todo en la televisión) en crónicas preciosistas, literarias en el peor sentido, morbosas y tan carentes de datos o información relevantes como de profundidad, inútiles para formarnos cualquier idea que no sea la simple “pobre gente, qué lástima”. Convierten en reportaje lo que no es más que una colección de casos. Y sin buen periodismo no puede haber buena ciudadanía, ni buena democracia, ni nada. Esto de jubilar a los “viejos” de ¡¡¡55 años!!! sin haber preparado el relevo es una estupidez de las gordas, como si 20 ó 30 años de profesión equivalieran a ser incompetente, y ser joven y ambicioso, a ser competente.
Cabalgar

(Imagen tomada de http://sugieropalabras.blogspot.com)
No estés segura de que cabalgas sólo porque oyes ladridos.
(Con permiso de Cervantes y agradecimiento a Miguel Ángel Aguilar)
Para atrás, no gracias

Los problemas difíciles requieren algo de inteligencia para intentar resolverlos. (Imagen tomada de http://lacomunidad.elpais.com/antonioruiz)
Al parecer, el alcalde de Vich está dispuesto a no aceptar en el padrón municipal a personas de nacionalidad no española que no presenten sus papeles en regla. Para poder matricular a un niño en una escuela o acudir a un médico es necesario estar empadronado. ¿Es que queremos volver a las leyes “de vagos y maleantes“? Hace 30 años que hemos emprendido un camino político hacia la protección de los derechos humanos. Para retroceder, no cabe otra que modificar nuestra constitución y declarar a los cuatro vientos que no queremos seguir avanzando en el Estado social y democrático de Derecho, en la búsqueda (a veces tan complicada) de la realización del ideal de justicia que representan los derechos humanos. La universalidad de estos es debatible en el plano teórico, pero la práctica por una vez es tozuda mostrando que en ninguna otra época los hombres han gozado de más libertad ni mayor protección respecto al poder que en este sistema. Sabemos que hay quien lo piensa, quien considera que eso de los derechos humanos son blandenguerías de progres trasnochados. Da miedo pensar que pueda llegar el momento en que se atrevan a decirlo públicamente y pedir el voto para ¿qué sistema alternativo?
Amistades
(Imagen tomada de http://aton.sekano.org)
Aunque cueste creerlo, las malas personas también tienen amistades.
Ceporros

La relaciones entre profesores y alumnos dependen por igual de ambas partes. (Imagen tomada de www.rafaelrobles.com)
Se ha publicado la noticia de la condena a multa de 300 euros a un maestro como consecuencia de la denuncia interpuesta por sus padres. Educación y periodismo, mi debilidad. Los titulares son imprescindibles, pero también una de las más difíciles tareas. Un buen titular tiene que ser informativo sin ser torcido, y tiene que caber en la caja. Los titulares de esta noticia recogían todos el “por” señalando como causa de la multa que el profesor llamó al niño “ceporro” e “inútil”, entre otras cosas. No parecen graves insultos, pero sí muy inapropiados viniendo de un profesor. Si la noticia era breve, se perdía del todo el matiz y daba a entender que el juez condenaba por haberle dirigido tales epítetos al nene. Sin embargo, parece que el motivo no fueron simplemente tales expresiones, sino más bien una conducta continuada de cierto desprecio, algo humillante e irrespetuosa. No es lo mismo.
Una clase es un espacio de comunicación que puede resultar bastante complicado. Es un lugar en el que las relaciones han de ser de confianza y cierta distensión, de modo que en principio todo lo que ocurre o se dice en la clase ha de ser puesto en su exacto contexto para poder entrar a valorarlo. Aún así, nunca es posible lograrlo del todo, puesto que es inefable e irreproducible todo el torrente de comunicación no verbal que fluye en la comunicación profesor-alumn@ y viceversa y que a menudo tiene mucho que ver con el resultado de la comunicación. Es decir, que siendo como es un profesor un ser humano, y sus alumnos también seres humanos, se puede dar la dinámica dialéctica del amo y el esclavo, de modo que resulta ser el profesor la víctima del alumno descarado, irrespetuoso y cruel, tanto más sibilino cuanto más inteligente. Les aseguro que existen alumn@s perfectísimamente capaces de hacer perder los nervios al más templado. Como hay también, a qué negarlo, maestr@s y profesor@s que no son con sus alumn@s todo lo correctos y respetuosos que debieran (no me corresponde decir si he de incluirme; procuro que no). En fin, que a mí no me extraña demasiado que un profesor llame eso a un alumno en un momento determinado. Sin embargo, creo que casi siempre cabe la recomposición de las relaciones entre ambos, si ambos son capaces tras el calentón de sentarse a hablar tranquilamente, acordar nuevas bases para su relación y disculparse por lo que se haya hecho mal. Únicamente desde la humildad y el respeto mutuo es posible la tarea de la educación. Son sólo casos excepcionales, pero también hay personas (alumn@s y profesor@s, jóvenes y adultos, altos y bajos) con las que es verdaderamente imposible relacionarse pacíficamente y no cabe en esos casos otra cosa que reducir la relación al mínimo.
Separaciones

Los caminos han de llevarnos a los sitios, no impedirnos llegar. (Imagen tomada de http://leizar999.files.wordpress.com)
En Miplaneta antes había carreteras pequeñitas y los pueblos habían crecido a su alrededor en muchos lugares. Luego, tuvimos que hacer autovías que rodean los pueblos. Pero si el cementerio está en las afueras, no se hace la autovía entre el pueblo y el cementerio. Nos parece muy triste que no se pueda ir a pie a visitar a nuestros antepasados.
Movimiento

El Ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos. (Imagen tomada de http://geconfidencial.blogspot.com)
El mundo se mueve. Aminatu Haidar está finalmente en su humilde casa, con los suyos. Ha sido un episodio en el que nuestro gobierno ha tenido un papel grotesco. ¿Pero qué nos pasa con Marruecos? Es nuestro vecino, y por lo tanto nos interesa, y mucho, mantener con él buenas relaciones. Más todavía cuando otro vecino, Francia, las tiene excelentes. Sin embargo, aceptar que Haidar entrase en España sin pasaporte aparece como una concesión por no sabemos qué. Y ahora, después de haber aceptado, con aviso, la entrada irregular de Haidar, como ha resultado imposible mantenella, resulta que se han dañado nuestras relaciones. Pues necesitamos diplomáticos que hagan bien su trabajo y políticos que también lo hagan bien. Y los buenos profesionales se miden con los casos difíciles, no con los rutinarios. Para eso les pagamos.
