Viernes, 19 de Marzo de 2010

El Dalsy

dalsyCuando uno es padre descubre dos docenas de cosas que desconocía por completo de la vida cotidiana, que se convierten en un pispás en esenciales, y que, con el tiempo, a uno le parece mentira haber pasado casi treinta años sin conocerlas. El ejemplo más evidente son las toallitas, que ya fueron sujeto de post, elemento indispensable en el mundo bebé, pero que aplicado a cualquier circunstancia cotidiana puede sacarte de un millón de problemas. Pero otra de las cosas que uno descubre cuando se convierte en padre es el Dalsy, acho. Junto a la rueda y el fuego, el Dalsy es hoy por hoy, uno de los más importantes inventos del ser humano. Jamás un brebaje me había sorprendido tanto, acho, que tiene una respuesta causa efecto un trillón de veces superior al tequila, pero no poniendo pava, sino curando y tranquilizando a los niños, de ahí su suprema importancia vital. En el prospecto pone que es ibuprofeno, pero yo no me lo creo, acho, porque ibuprofeno hemos tomado todos y no es que sea la panacea, acho, pero lo del Dalsy es mano de santo, es como tener sed y beber agua.

Cuando los bebés se ponen malos toman primero Apiretal, que es una especie de Dalsy pero más flojico, que zurula bastante bien, pero bueno, renquea. Cuando los bebés son un poquico más mayores, esto es que pasan de seis meses, más menos cuando pueden sujetar su cabezón ellos solicos, ya pueden tomar el Dalsy, acho, y entonces estás salvado. El Dalsy es un todoterreno de la medicina bebística, es un medicamento mercenario, que doblega catarros, dolores de dientes, mocos, toses, diarreas y hasta chichones. Es la panacea, el sumun, el santo grial contra las enfermedades de la primera base, todas esas que se pillan en la Guarde el primer mes. Acho, es como un Didi Seven contra los viruses. Yo estoy ojicos con el Dalsy, acho, porque es que me veo en plan anuncio de Ariel, con mi delantal, y un frasco de Dalsy en mi mano en primer plano, diciendo que el niño tenía tos y mocos, y no dejaba de llorar, entonces le dimos un jeringuillazo de Dalsy, que degustó como si fuera un caramelico, y a los pocos minutos dormía como un bendito. Dalsy, el milagro antiviruses.

El Dalsy es naranja puro, pegajoso y sabe a jarabe antiguo. Es dulce, claro, y se toma en jeringuillazos. La cantidad va subiendo con la edad, y el límite son los 12 años, acho, que a esa edad ya hay que dejarse el naranja y tomarse el ibuprofeno de toda la vida. Los 12 años marca el límite. Aún nos quedan 11 con El Guille, que junto a su padre, es dalsista 101 por cien. Acho, que somos 1.280 fans de Dalsy en Facebook, y eso no es ninguna tontería. El logo es bastante, bastante feo, pero se le coge cariño, como para no cogérselo. La maniobra de sacarlo del frigo, agitarlo con desteza cocktelera, y extraer los cuatro puntos de jeringa, volcando suavemente el tarrico marroncillo jarabe, notando el semiprigue y olisqueando la dulzura, es todo un ritual. Luego llegas a la cuna, entre sollozos y lagrimones, y aplicas. En unos segundos se atisba la calma, porque el bebé ya sabe que en unos minutos estará soñando, sin dolor de dientes, respirando a pleno pulmón, soñando con peluches enormes y McQueens ganadores, y el pasillo vuelve al silencio. Vuelves a la cocina, cierras bien el tapón, limpias la jeringa, cierras la caja con mimo, y suspiras, qué haría yo sin Dalsy… Luego vuelves a darle un beso al mico, que ya se ha calmado, y con una toallita te limpias las manos en un segundo, borrando cualquier atisbo de pegajosidad dalsística. Aún no lo he probado, pero os aseguro que si cojo un virus, un jeringillazo me aprieto. ¿Conocías el milagro Dalsy? Vale.

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Comentarios

Bestial ,como siempre……………..Se me ocurre otro tema, cuando crecen un poquito y tenemos que hacer la ronda del traumatologo, odontologo, oftalmologo, y psicologo, ya verás que pasados unos años te acordarás de lo que te digo, porque hay un tiempo que el dechado de perfección que son nuestros hijos te crea unas inquietudes de las que no sales hasta hacer la Ronda de los ólogos con la tranquilidad en el cuerpo y la cartera vacía eso sin que tengan que llevar gafas, plantillas, o traumas. En fin un placer leerte

Que razon tienes, yo he salvado muchas noches de mis tres hijos, con la primera no existia, o no lo conocia , pero con la segunda….¡vaya invento!

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